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¿Por qué hay obreros indios construyendo un hotel en Cuba?

Obreros de la construcción venidos de la India salen de la obra en la Manzana de Gómez durante su hora de almuerzo a mediados de julio.
Obreros de la construcción venidos de la India salen de la obra en la Manzana de Gómez durante su hora de almuerzo a mediados de julio. Reuters

Con incredulidad e indignación fue recibida la noticia de que el gobierno cubano permitió la contratación masiva de obreros de la construcción indios por una compañía francesa encargada de la construcción de un hotel en La Habana, mientras los expertos culpan a la prohibición de contratar directamente a los empleados cubanos.


La agencia Reuters fotografió a algunos de los 200 trabajadores de la construcción indios que el grupo francés Bouygues ha contratado para la reparación de la icónica Manzana de Gómez, un edificio en el Parque Central que fue el primer centro comercial de su tipo en la capital cubana. La empresa suiza Kempinski Hotels está en negociaciones con el gobierno cubano para administrar el hotel. Por la parte cubana, el conglomerado militar GAESA está al frente de la obra.


“Se está empleando en Cuba a trabajadores traídos desde muy lejos, a los que se les pagan buenos salarios, mientras que existen cientos de miles de trabajadores cubanos tratando de inventarse la vida, sin empleos adecuadamente remunerados, a los que no queda otra opción para mejorar sus condiciones de vida y las de su familia que irse de Cuba como puedan, arriesgando todo”, escribió el ex diplomático y activista cubano Pedro Campos.


El sitio digital Diario de Cuba publicó un editorial en el que condena esta práctica.

“A lo largo de siglos, la economía cubana recurrió a la importación de mano de obra. En la mayoría de los casos, a los inmigrantes les tocó trabajar por sueldos inferiores a los de sus homólogos cubanos o cumplieron tareas para las cuales resultaba difícil encontrar gente local dispuesta. Pero nunca fueron importados trabajadores con el fin de garantizar que los cubanos no se beneficiaran de mejores condiciones contractuales. Nunca hasta ahora, bajo los cambios económicos que impulsan Raúl Castro y sus empresas militares”.

Algunos expertos señalan que este caso sienta un precedente en la actuación del Estado cubano, que en otras ocasiones no ha permitido contrataciones masivas de empleados extranjeros. Según Richard Feinberg, experto de Brookings Institution y profesor de la Universidad de California en San Diego, durante las conversaciones sobre la construcción de un complejo petroquímico en Cienfuegos con participación de China y Venezuela, el gobierno cubano objetó la petición de China de contratar a sus nacionales para ejecutar la obras.


Pero de acuerdo con una fuente conocedora del tema, la compañía francesa también habría llevado a sus propios trabajadores a Cayo Santamaría, donde Bouygues Bâtiment International, la empresa constructora del grupo, concluyó tres hoteles. De hecho la empresa ha tenido una larga presencia en Cuba. Desde 1998 y hasta el 2012, había construido 17 hoteles de playa en la isla, según información de la propia compañía.

Esas estrechas relaciones con el Ministerio del Turismo y el mayor grupo hotelero de la isla, Gaviota S.A—controlado por los militares cubanos—, llevan a Feinberg a especular sobre un posible caso de favoritismo con el grupo francés, que podría evitarse si Cuba instituyera “un sistema más transparente de licitación de contratos”. Debido a la alta demanda en el sector privado, para la construcción de paladares y reparaciones de casas de alquiler, Feinberg cree que ha habido un drenaje de trabajadores estatales hacia ese sector lo que podría explicar la contratación de extranjeros.


Pero otros expertos destacan que el problema central en este caso es la denostada práctica del gobierno cubano de prohibir la contratación directa de cubanos por empresas extranjeras.

Actualmente existen 13 agencias empleadoras estatales que funcionan como intermediarias entre la empresa extranjera y el trabajador cubano. “La idea es que cada ministerio mantiene expedientes de sus mejores trabajadores para que estén disponibles rápidamente cuando van a buscarlos las empresas extranjeras”, explica Emilio Morales, director de The Havana Consulting Group & Tech.

Según fuentes citadas por Reuters, los trabajadores indios reciben 1,500 euros como salario mensual. En comparación, un obrero de la construcción contratado a través de la agencia empleadora recibiría un salario en pesos cubanos de 500 o 600 pesos cubanos (entre $25 y $30).

El sistema es una receta perfecta para la desmotivación de los trabajadores cubanos, coinciden los expertos.

“El obstáculo son las empresas contratadoras. Ningún inversionista extranjero va a arriesgar su inversión y contratar a un obrero que no va a rendir”, opina Morales.


El economista cubano Omar Everleny Pérez, está de acuerdo.

“Si no hay indios trabajando en la Manzana de Gómez, nunca se va a terminar. Por errores que se cometen en Cuba al tener la agencia empleadora, nadie va a trabajar 16 horas si le siguen pagando lo que que le pagan al constructor cubano. Por lo tanto, la empresa extranjera, para garantizar calidad y tiempo, ha tenido que buscar variables extranjeras”, comentó el economista, quien fue expulsado del Centro de Estudios de la Economía Cubana, de la Universidad de La Habana.

Anteriormente, Diario de Cuba reportó que había retrasos visibles en la obra y que los trabajadores cubanos contratados para su ejecución recibían 500 pesos de salario además de un “estímulo” que podía alcanzar los 80 CUC, pero que en muchos casos no habían recibido. El sitio digital también informó acerca de reclutas del servicio militar obligatorio en Cuba empleados como obreros por la empresa constructora Unión de Construcciones Militares.


Pero la apariencia de que Cuba es un país de mano de obra barata para las compañías extranjeras no es del todo cierta. Aunque el trabajador solo recibe un porcentaje mínimo, la agencia empleadora impone un alto impuesto sobre la fuerza de trabajo, lo que resta competitividad a la isla, en relación a otros mercados del área como República Dominicana, explica Feinberg en su libro Open for Business: Building the New Cuba Economy. Ello ha generado un doble sistema de pago, por el cual las empresas extranjeras muchas veces pagan compensaciones adicionales a sus empleados cubanos, lo que en casos de empresarios acusados de corrupción, como el canadiense Cy Tokmakjian, ha sido utilizado por el gobierno cubano como un agravante.

En el caso de la Zona Especial de Desarrollo del Mariel, los términos son un poco más favorables para los cubanos, comenta Pérez, pues la agencia empleadora se queda con el 20 por ciento de lo que la empresa extranjera paga por el empleado.

Hasta el momento, las regulaciones cubanas limitaban la contratación de personal extranjero a algunos cargos administrativos y de dirección en las empresas creadas con capital mixto o extranjero. La nueva Ley de Inversión Extranjera aprobada en el 2014 establece que sólo podrían contratarse de manera temporal “cargos de dirección superior o algunos puestos de trabajo de carácter técnico”. Los obreros indios descritos como electricistas, carpinteros, plomeros y albañiles difícilmente se ajustan a esa definición. La ley, no obstante, incluye una cláusula que permite a las empresas mixtas o extranjeras la contratación directa de los trabajadores, de manera excepcional. Otra, aún más vaga, autoriza el establecimiento “a modo de excepción” de “regulaciones laborales especiales”, sin aclarar más detalles.


Fuentes diplomáticas de varios países europeos y asiáticos han comentado al Nuevo Herald que las restricciones a la contratación directa de los empleados es un factor de peso que inhibe a inversores de esos países para hacer negocios con Cuba. Por su parte, el gobierno de Estados Unidos ha solicitado repetidamente al gobierno cubano que elimine las restricciones vigentes para la contratación libre de los empleados. La primera cadena hotelera estadounidense que ha invertido en Cuba, Starwood, se ha comprometido a “promover el talento local” y crear oportunidades de empleo, según un comunicado.

Desde que fueron fotografiados por Reuters, se han extremado las medidas para impedir el acceso a los trabajadores indios, que son trasladados en ómnibus desde su alojamiento al este de la capital hasta el sitio de la construcción. El grupo Bouygues no respondió a una petición de comentario para esta historia. Según un comunicado de prensa, Bouygues Bâtiment International “recluta 100 por ciento localmente” en Cuba y ha construido una escuela para entrenar a los trabajadores a pie de obra. “Más de 150 empleados han sido entrenados allí durante los últimos cinco años”, agrega el documento.

Esta historia fue actualizada para aclarar que la empresa suiza Kempinski Hotels está en negociaciones con el gobierno cubano y todavía no ha firmado un contrato para la administración del hotel.

Nora Gámez Torres: @ngameztorres

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