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El valet parking en Miami: conveniencia o maldición

Los clientes dejan sus vehículos en el valet parking del Dadeland Mall. Aunque algunos prefieren la conveniencia del servicio y están dispuestos a pagarlo, a otros les molesta que los operadores acaparen los espacios de estacionamiento. Estos días, hoteles, restaurantes, oficinas de médicos y hasta iglesias ofrecen valet parking.
Los clientes dejan sus vehículos en el valet parking del Dadeland Mall. Aunque algunos prefieren la conveniencia del servicio y están dispuestos a pagarlo, a otros les molesta que los operadores acaparen los espacios de estacionamiento. Estos días, hoteles, restaurantes, oficinas de médicos y hasta iglesias ofrecen valet parking. pportal@miamiherald.com

¡Mira, mira, un espacio! Ahí mismito, a la vista, frente a un restaurante, un lugar donde estacionar el auto.

Pero no, uno se da cuenta y golpea el volante. Ese espacio está reservado para el valet parking. El parquímetro está cubierto con una capucha, como si lo hubieran secuestrado. Ese espacio de territorio pavimentado está separado para alguien que esté dispuesto a pagar mucho por bajarse y entrar al restaurante sin más ni más. Y esa persona especial no es usted, quien prefiere caminar bajo el calor abrasador que pagar $10, $20 o incluso $45 por el servicio.

El uso del valet parking es una de las cosas que divide a las huestes de automovilistas que llenan el sur de la Florida. Algunos creen que es algo mágico, otros lo consideran algo diabólico.

Pero es algo a lo que uno apenas puede escapar. El valet parking se ha propagado como una peste por todos los recovecos de este hábitat esclavo del automóvil. Adonde quiera que uno vaya —hotel, apartamento, café, club, megacentro comercial, cine, la consulta del médico, incluso a la iglesia los domingos— ahí está el valet parking monopolizando espacio.

Compañías nacionales que ofrecen este servicio, como Standard Parking Plus y Citizens, dicen que Miami es uno de sus principales mercados, junto con Nueva York, Chicago y San Francisco. En esas ciudades de gran densidad de población, donde el espacio para estacionar escasea, los conductores usan el valet parking porque no tienen muchas más opciones. Pero en Miami, el acceso fácil alimenta el deseo de que alguien se ocupe de estacionarle el carro a uno. O para decirlo mejor, es pura vagancia.


“En Miami no nos gusta caminar”, dijo Art Noriega, presidente ejecutivo de la Autoridad de Estacionamiento de Miami. “Hay calor, humedad y llueve con frecuencia. Hacer que la gente camine un par de cuadras es difícil. Es parte de nuestra cultura local. La gente quiere estacionar donde tengan que hacer el esfuerzo mínimo. En Nueva York o Chicago, sí, hay frío, pero hay una estación del metro cada pocas cuadras, hay un buen sistema de transporte público y la gente está acostumbrada a caminar”.

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Vista de espacios de estacionamiento reservados para el valet parking en el Dadeland Mall. Pedro Portal pportal@miamiherald.com

Pero el valet parking es también otra manifestación del consumismo en Miami.

“En Miami el valet tiene cierto caché”, dijo Chester Escobar, ex presidente de la Asociación de Estacionamiento y Transporte de la Florida y gerente regional de Standard Parking Plus, que opera en Bayside, Brickell City Centre, the Shops at Merrick Park, Port Everglades y el Hospital Baptist, entre otros lugares. “Hay restaurantes y tiendas en que la clientela quiere bajarse de su Bentley o Porsche en la puerta del lugar y entrar directo. La gente en Miami quiere comer y comprar, y dejar que otro se ocupe de estacionar sus vehículos”.

En el Dadeland Mall usted puede pagar $7 para que le estacionen el carro los días de semana, y $10 el fin de semana. O puede caminar 25 metros desde el estacionamiento. Una noche reciente, mientras un Rolls Royce, un Range Rover y un Mercedes G Wagon se acercaron al puesto del valet, al menos 60 espacios cercanos a la entrada principal del centro comercial, junto a Cheesecake Factory y Saks Fifth Avenue, estaban reservados para valet parking. Todos estaban vacíos.


El uso del valet dice algo sobre la personalidad y los ingresos de las personas.

“Es agradable no tener que preocuparse por otra irritación de la vida diaria”, dijo el Dr. Antonio Herrera, oncólogo y cirujano traumatólogo que acababa de conducir su Hyundai desde Hallandale en medio de un fuerte tráfico tras un día de trabajo brutal. Así las cosas, decidió pagar $25 por el valet VIP de Dadeland, que mantiene el auto estacionado cerca para salir pronto del lugar. “Es un asunto de costo-beneficio. Si uno tiene una agenda cargada, es más eficiente. Y muchos de nosotros siempre estamos cortos de tiempo”.

Jorge Duarte no es un VIP y convertirse en tal no está en su lista de prioridades.

“¿Pagar $10 por algo que uno puede hacer solo? Eso es una locura”, dijo Duarte, quien conduce un Chevy Impala. El valet parking de Bal Harbor Shops cuesta $30. “Este es un centro comercial donde la gente se gasta el dinero, el estacionamiento debería ser gratis”.

En otra época, el valet, el ayuda de cámara, era el encargado de preparar el baño a su señor, le recortaba la barba y le manejaba la correspondencia. El rey Louis XV tenía 36 ayudas de cámara. El inspector Clouseau tenía a Kato. Hoy tenemos valets ataviados con zapatos tenis (¿cuándo fue la última vez que vio a una mujer en estas faenas?) mientras estacionan nuestros vehículos.

Digamos que usted tiene una cita médica en Kendall, un suburbio donde los estacionamientos son enormes. Algunos consultorios ahora solamente ofrecen valet parking, a pesar de la cantidad de espacio disponible. Muchas veces es gratis, pero de todas maneras que hay dar propina a la persona que estaciona el carro. Quizás si los pacientes caminaran de sus vehículos a la oficina, y de regreso al carro, tuvieran que verse menos con el médico.

Rey Ruiz no confía en los valets. Como antiguo sargento de la Policía de Miami-Dade, leyó muchos reportes de robo y daños.

“Hay muchos incidentes, como uno de un tipo se fue a dar una vuelta en un auto deportivo y lo destrozó”, dijo. “Tienen a jovencitos de 18 años estacionando estos vehículos. ¿Cuánta responsabilidad pueden tener? Yo tuve esa edad y sé exactamente lo que hubiera hecho si me hubiera caído un Corvette o un Ferrari en las manos”.


Ruiz evita que cualquier valet le estacione su Mercedes de $150,000, pero durante unos días que pasó en un hotel en Naples, Florida, le dijeron que el valet era la única opción. La mañana siguiente notó que le habían cambiado algo en el tablero de instrumentos y las luces se habían quedado encendidas, así que tuve que reemplazar dos baterías a un costo de $400. El hotel se negó a reembolsarle el dinero.

“Hace poco fui a un restaurante en Fort Lauderdale y les pedí por favor que me dejaran estacionar mi auto, y me dejaron, pero de todas formas me cobraron los $10 del valet”, dijo Ruiz. “Creo que el valet parking tiene más cosas en contra que a favor. Mucha gente no quiere pagar $15 o $20 además de lo que le va a costar la cena. Además, si no le das propina te arañan al carro”.

El valet parking centralizado ya existe en los distritos empresariales de Coral Gables y Coconut Grove y los comerciantes dicen que muchas personas que de otra manera se quedarían en casa para evitar el trabajo de encontrar estacionamiento ahora pueden dejar sus vehículos en un quiosco y recogerlo en otro a pocas cuadras de distancia.

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“Si usted no quiere pagar extra, entonces tiene que estudiar la situación. Yo no diría que estacionar en Coral Gables es un problema. Si usted conoce los estacionamientos disponibles puede ir a calles como Aragon y Andalusia y encontrar espacios y estacionamientos públicos”, dijo Jill Hornick, copropietaria de Jae's Jewelers, el establecimiento más antiguo en Miracle Mile. "El precio de $8 la hora es uno de los más bajos; en Coconut Grove es $5. En Miami Beach o Brickell se paga dos o tres veces más".

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Al Dr. Antonio Herrera le gusta la conveniencia de dejar su auto en el valet parking del Dadeland Mall. Pedro Portal pportal@miamiherald.com

El Design District ofrece valet parking por $5, subsidiado por el urbanizador comercial Craig Robins, quien no quería que el distrito tuviera el estigma de ser una pesadilla para estacionar, como lo fue Miami Beach.

“La percepción es la realidad a la hora de estacionar. Se puede probar que hay suficientes estacionamientos en la ciudad, pero la percepción es que no”, dijo Escobar. “Miami Beach se percibe como un dolor de cabeza, aunque hay suficientes estacionamientos, excepto en zonas específicas durante algunos eventos”, agregó.

Miami Beach cambió sus normas de valet parking hace tres años para reducir el caos. Donde antes había varios operadores por cuadra, ahora sólo puede haber uno, que usa cuatro espacios. Miami Beach cobra a las compañías de servicio de estacionamiento $35 al día por alquilar espacio municipal, Miami cobra $10.

“El 30 por ciento de la congestión se debe a personas que le dan vuelta a la manzana buscando un estacionamiento”, dijo Saul Frances, director de Estacionamientos de Miami Beach. “Con más control del valet parking hemos reducido tremendamente la congestión y devuelto al público espacios más baratos”.


El negocio del estacionamiento se ha disparado y genera $29,000 millones en ingresos anuales en todo el país, según la Asociación Nacional de Estacionamientos. Miami Beach, que tiene 16,000 espacios en toda la ciudad, generó $60.7 millones en ingresos —10.5 por ciento del ingreso total de la ciudad— y $4.1 millones en ganancias en el año fiscal 2016. La Autoridad de Estacionamientos de Miami, que maneja 11,210 espacios junto a la acera 37,970 espacios en estacionamientos grandes, generó $34.2 millones en ingresos —5 por ciento del total de la ciudad— y $7.4 millones en ganancias.

Pero el estacionamiento como actividad está en medio de una revolución. Uber y Lyft están cambiando la manera en que la gente va de un lugar a otro, al igual que los trolleys, Freebees, bicicletas y motonetas. Uno puede dejar el auto en casa.

“Hay una tendencia a la baja en la actividad de estacionamientos, particularmente en el sector de hoteles y restaurantes”, dijo Frances. “Hemos visto una reducción de 20 por ciento en la demanda en los últimos dos años y las compañías de valet parking observan una baja de entre 20 y 40 por ciento. Hay más disponibilidad de estacionamiento ahora en Miami Beach y las operaciones de valet en Ocean Drive, Washington y Collins no son tan lucrativas como antes”.

Mariano Álvaro, propietario de Magnum Parking Solutions, dijo que Uber ha eliminado muchos de sus contratos con restaurantes, que pagaban a la empresa una tarifa por hora, así que ahora se concentra en las oficinas, edificios de apartamentos y hoteles, y tiene un quiosco en una clínica en Pinecrest con un lote pequeño y muchos pacientes.

"En el negocio del valet parking tenemos que pagar seguro, el salario de los empleados y alquiler de los espacios, que en Miami Beach puede ser $4,000 al mes, más los $35 que la ciudad cobra por uso de espacio público, de manera que hay que estacionar muchos vehículos [para ser rentable", dijo Álvaro.

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