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El infierno de la esclavitud sexual. Miami entre las primeras de una industria que mueve millones

Sad and contemplative young woman.
Sad and contemplative young woman. Getty Images/iStockphoto

Desnuda en la cama, con la boca tapada para ahogar los gritos y los ojos despavoridos, la mujer aparece vencida por el terror de la espera de cuándo sus captores y “compradores” la volverán a violar.

Es la primera escena de la película Aparment 407, que se puede ver ahora en Amazon Prime y refleja la experiencia de su protagonista, la actriz Frida Farrell, quien, cuando tenía 24 años, fue a una sesión de fotografías y terminó viviendo una odisea de tres días como esclava sexual.

Farrell, que logró escapar de sus captores, es una sobreviviente que se niega a tomar una actitud pasiva y se ha propuesto divulgar el problema de la esclavitud sexual y el tráfico humano, una industria que mueve miles de millones de dólares en el mundo.

En Estados Unidos, alrededor de cuatro millones de personas son explotadas sexualmente, según los cálculos de Polaris, una organización que combate el tráfico humano. Y Miami es la segunda ciudad del país donde se presentan más casos.

“Aquí existe el ambiente propicio, mucha gente viene a hacer turismo sexual, y además la ciudad tiene una cantidad de inmigrantes que están tratando de buscarse la vida”, explica Francesco Duberli, fundador y director ejecutivo de Survivors Pathway, una organización local sin fines de lucro enfocada en ayudar a las víctimas de tráfico humano a acceder a la justicia.

Para Duberli, esta justicia es un concepto más amplio que no solo incluye la asistencia para navegar el sistema legal y las cortes, sino que se extiende a la terapia psicológica y la consejería en trámites migratorios, ya que cuentan con abogados en este campo. También la prevención de las enfermedades de contagio sexual, grupos de apoyo y asistencia con las necesidades básicas.

“Justicia es el proceso de reivindicación del que ha sido victimizado, que consigue sobreponerse y pasa de víctima a sobreviviente, y por último, a líder, porque cuenta con herramientas para impactar a su comunidad”, añade el activista, además presidente del Consejo de Violencia Doméstica y Sexual del Gran Miami.

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Francesco Duberli, fundador y director ejecutivo de Survivors Pathway, una organización que ayuda a víctimas de delitos como el tráfico humano y la explosión sexual en la feria Human Trafficking Awareness and Community Resource Fair, el 25 de enero, en el Carrie P. Meek Center Entrepreneurial Education Center, del Miami-Dade College. Pedro Portal pportal@miamiherald.com

Duberli fue uno de los ponentes en la Feria sobre recursos y concienciación sobre tráfico humano que se celebró el pasado 25 de enero, en el Centro Carrie P. Meek, del Miami Dade College. Coordinada por la Oficina de Asuntos Comunitarios del Miami-Dade, asistieron representantes de la policía de Miami, de la Fiscalía estatal y de organizaciones condales que ofrecen ayuda a las víctimas.

Uno de los objetivos de la Feria fue ayudar a identicar a las personas más vulnerables: la comunidad LGBT, inmigrantes indocumentados, trabajadoras sexuales que son explotadas, transgéneros y jóvenes que están en el proceso de cambiar de sexo y buscan ser aceptados.

“A Miami llegan muchachos de estados del Norte, muy conservadores, a los que sus padres expulsaron de la casa porque son gays o transgénero. A su llegada, alguien les ofrece ayuda, un sofá para dormir, pero tienen que pagar por ello y entonces los mandan a la calle a que se prostituyan”, cuenta Duberli.

Asimismo, el activista indica la interconexión del tráfico sexual con otros delitos como la pornografía y el tráfico de drogas, negocios también millonarios, que a su vez crean las condiciones sociales para que los adictos se conviertan en vulnerables a la trata.

“La comunidad afroamericana está terriblemente afectada por la trata. Tienen pandillas muy peligrosas y cuentan con trabajadoras sexuales que terminan siendo explotadas sexualmente”, dijo Duberli.

La psicóloga Irma Barron, profesora de Albizu University, dijo que los niños son también muy vulnerables al tráfico humano. En Estados Unidos hay 1.2 millones de víctimas que son menores de edad. Los que están en mayor peligro son los 2.8 millones de niños desamparados, de los que un tercio es reclutado por proxenetas y traficantes en menos de 48 horas después de quedar sin hogar. De esta cifra un 75 por ciento de los casos son en Miami, según cifras compartidas por la académica en Human Trafficking Awareness and Community Resource Fair.

“La expectativa de vida de un niño en estas condiciones es de siete años”, dijo, explicando que mueren por el contagio de enfermedades de transmisión sexual y la violencia.

‘Si me quieres, lo haces’

Duberli alertó que la manera en que la trata y la explotación sexual ocurre en la realidad difiere mucho de cómo se presenta en películas como Taken (2009) y sus secuelas, en la que el actor Liam Neeson lucha para rescatar a su hija de una red de proxenetas y traficantes que la secuestran en un viaje de vacaciones a París.

“Las películas no están ciento por ciento erradas, pero tampoco reflejan la realidad. Especialmente en las comunidades gays, transgéneros y de latinos de Estados Unidos no vas a encontrar víctimas amarradas, que han sido robadas y transportadas de un lugar a otro. Más bien encuentras un abuso desde la perspectiva de la coerción y la manipulación psicológica”, dijo.

Una joven latina que llegó a recibir ayuda a Survivors Pathway no creía que era víctima de la trata. Su novio, un traficante de drogas, le había contagiado el VIH, y la vendió a seis hombres para tener relaciones sexuales. Ella, sin embargo, pensaba que eran una pareja que se apoyaba mutuamente. En la organización tuvieron que explicarle que la estaba explotando, y que su estrategia de manipulación era “Si me quieres lo haces porque si no te dejó”.

También los impactó el caso de una madre latina que ya había estado en Survivors Pathway para pedir ayuda contra la violencia doméstica y años más tarde regresó para que asistieran a su hija adolescente embarazada.

“Cuando comenzamos a preguntar por el padre supimos que era un vecino, que abusaba de ella sexualmente y luego la vendía a otros vecinos. Posteriormente la puso en redes [que publicitan] trabajo sexual”, contó Duberli.

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La fiscal estatal adjunta Alicia García Priovolos, directora de la Unidad de Tráfico Humano, fue una de las ponentes en la feria Human Trafficking Awareness and Community Resource Fair, el 25 de enero en el Centro Carrie P. Meek del Miami-Dade College North. Pedro Portal pportal@miamiherald.com

A su vez el experto apunta que hay que entender la complejidad de las circunstancias porque en las películas presentan a “una mujer blanca, linda y rica que la secuestran, cuando en la realidad se trata de una madre indocumentada que trabaja mucho para dar de comer a sus hijos, y de una niña que está tratando de adaptarse y encuentra en el vecino a alguien que la hace sentir bien. Y este la manipula y la prostituye”.

Ante este tipo de situaciones, Duberli señala que “el inmigrante indocumentado tiene terror y se queda callado”, pero él aconseja que hagan todo lo contrario. Deben llamar a la policía para que los asista y quede registrado.

El activista apunta que existe el visado T, para las víctimas de tráfico humano y sus familiares, que les permite permanecer en Estados Unidos, si están ayudando a las autoridades en la investigación de un caso.

Menciona a su vez la situación del tráfico humano en la frontera, que es muy grave, porque muchas veces las mujeres son vendidas por los coyotes a pandillas, como los Zetas, de México, que deciden a quiénes violan y a quiénes convierten en esclavas sexuales. Estas mujeres tienen que trabajar a veces durante años para comprar su libertad.

Pero es aquí, en Miami, donde el activista hace un llamado a la comunidad a comprometerse con estas causas sociales y a identificar los problemas.

“Como inmigrantes nos obsesionamos en idealizar el sitio al que emigramos, pero es peligroso no entender que el país en que vivimos tiene estos problemas”, concluyó.

Cómo obtener ayuda

Survivors Pathway

1801 Coral Way, Suite 200.

(786) 275-4364

info@survivorspathway.org

Kristi House

Children’s Advocacy Center

1265 NW 12 Ave.

(305) 547-6800

kristi@kristihouse.org

Oficina de Enlace Comunitario de Miami-Dade

305-375-5730.

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