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Museo de la Diáspora Cubana nombra directora interina, y la contraparte emprende acciones legales

Museo de la Diáspora Cubana nombra a Carmen Valdivia como directora interina.

Carmen Valdivia, una arquitecta que llegó a Estados Unidos como parte de la Operación Pedro Pan, tiene en su haber un documental y una exposición sobre la experiencia de esos niños y jóvenes que vinieron sin sus padres.
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Carmen Valdivia, una arquitecta que llegó a Estados Unidos como parte de la Operación Pedro Pan, tiene en su haber un documental y una exposición sobre la experiencia de esos niños y jóvenes que vinieron sin sus padres.

En una semana el American Museum of the Cuban Diaspora ha vivido momentos intensos con el despido de su directora fundadora, Ileana Fuentes, y el nombramiento de una directora interina, Carmen Valdivia, quien, con su experiencia como presidenta del comité histórico de la organización Operation Pedro Pan Group, enfatizará la misión de la institución de dar a conocer la historia y los logros de la diáspora cubana.

“Queremos hacer una exhibición permanente de lo que ha sido el exilio cubano, que muestre por qué salimos de Cuba, las lágrimas, los sacrificios y también los logros. Es una historia bastante triste con un final feliz, que hay que contar”, dijo a el Nuevo Herald Valdivia al finalizar una conferencia de prensa convocada el 31 de enero por Marcell Felipe, presidente de la Junta directiva del Museo.

Valdivia, una arquitecta que llegó a Estados Unidos como parte de la Operación Pedro Pan, tiene en su haber un documental y una exposición sobre la experiencia de esos niños y jóvenes que vinieron sin sus padres, que se exhibió en el Museo History Miami, en el 2015.

“Esto es un nuevo capítulo para el Museo”, dijo Felipe en la conferencia de prensa, informando a su vez que Valdivia trabajará de manera voluntaria hasta que se nombre una nueva directora y el personal que se encargue de la curadoría de las exposiciones de arte, que prometió no quedarían relegadas.

En una semana el American Museum of the Cuban Diaspora ha vivido momentos intensos con el despido de su directora fundadora, Ileana Fuentes y a su hija Carisa Perez-Fuentes, directora de comunicaciones y diseño del Museo.

El Museo, una institución no lucrativa, abrió sus puertas a finales del 2016, después de más de una década de esfuerzos para construir una casa para el arte de los cubanos exiliados, que culminaron en la compra y renovación del edificio que hoy es su sede, en Coral Way y la avenida 12. Esto se hizo posible con la entrega de $10 millones por el condado de Miami-Dade procedentes del fondo de Bonos de Obligación General.

Dos años después, una auditoría, deudas pendientes y la división en dos facciones de la Junta directiva por el despido de la directora han puesto a la institución frente a sus retos más fuertes.

Felipe explicó que tomó la decisión de despedir a Fuentes y a su hija Carisa Perez-Fuentes, directora de comunicaciones y diseño del Museo, porque tanto él como varios miembros de la Junta habían solicitado en varias ocasiones los informes financieros del Museo, y la dirección de la institución no los había proveído.

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El abogado Marcell Felipe, presidente de la Junta de The American Museum of the Cuban Diaspora, presenta a la directora interina, Carmen Valdivia, en una conferencia de prensa en el Museo el 31 de enero. Pedro Portal pportal@miamiherald.com

Mencionó además como detonante para su decisión una deuda adquirida por la antigua dirección del museo, de más de $120,000, una suma que se utilizó en parte para financiar la fiesta de inauguración de la exposición sobre Celia Cruz.

“La directora del museo tomó dinero prestado para hacer fiestas mientras que a los empleados de limpieza no se les pagaba. Este tipo de prácticas de administración son inaceptables. Tenemos que tener un museo que responda a los intereses del público que lo financia”, dijo Felipe, indicando que la deuda con la compañía de limpieza ya fue saldada.

El Museo aún debe debe más de $332,000, en su mayoría a proveedores, entre ellos la compañía de publicidad y mercadeo RockOrange, con la que tiene una deuda de $120,000.

Como resultado, el 25 de enero en la mañana Felipe envió un email a Fuentes y Perez-Fuentes comunicándoles el despido. Después de informar a la Policía de Miami, entró al edificio del Museo con un equipo de cerrajeros y otro de seguridad. Se cambiaron las cerraduras y las contraseñas de las computadoras. Ni Fuentes ni su hija se encontraban en el edificio en ese momento.

Felipe explicó que “este es el protocolo que se sigue cuando se va a despedir a un funcionario que no va a cooperar”.

“Tomé esa decisión para evitar una confrontación”, precisó Felipe, quien dijo contar con el apoyo de la mayoría de los miembros de la Junta, la cual se reunió el sábado 25 y ratificó la decisión.

En un encuentro en sus oficinas el 22 de enero, Felipe mostró a el Nuevo Herald una lista de la actual Junta directiva, en la que se incluyen Fernando Alvarez, Nelson Hernández, Daniel Pérez y Vicente Lago, Maribel Balbin, Karelia Carbonell y Maxime Tuchman.

En la reunión del sábado 25 no estuvieron presentes Balbin, Carbonell y Tuchman, quienes no están de acuerdo con el despido de Fuentes y Pérez Fuentes ni con la manera en que se efectuó. Ellas se unieron a Rafael L. Robayna, Alfredo Caballero y Mario García, quienes alegan integrar la Junta del Museo, para emprender acciones legales asesorados por la abogada Mónica Amador, de la firma Amador & Cuellar PL.

”Marcell Felipe, presidente de la Junta, emprendió acciones extremas y unilaterales, que no estaban autorizadas por la Junta”, dijo Amador, indicando que las acciones legales presentadas el 31 de enero tienen como objetivo ”recuperar los derechos de los miembros de la Junta y proteger el Museo”.


Por su parte, Felipe, quien asumió la presidencia de la Junta a mediados del 2017, explicó que Robayna, Caballero y García habían quedado fuera de la Junta porque se les venció el término de permanencia de ocho años. Añadió asimismo que la Junta estuvo de acuerdo en cambiar sus estatutos para extenderles el término, pero que no se concretó.

Ileana Fuentes dijo a el Nuevo Herald que Robayna, Caballero y Mario García son miembros activos de la Junta.

”El término de cada uno, de cuatro años, renovable automáticamente por otros cuatro años, comenzó a partir del 5 de noviembre de 2015, cuando se adoptaron los actuales estatutos del museo. Los tres están todavía sirviendo su primer término, que no vence hasta el 5 de noviembre de 2019”, precisó Fuentes.

El Nuevo Herald y el Miami Herald reportaron el lunes que Robayna envió un email a Michael Spring, director del Departamento de Asuntos Culturales de Miami-Dade, diciendo que Felipe no tenía autorización de la Junta para despedir a Fuentes y su hija. También afirmó que Felipe entró al edificio forzando la cerradura.

El Departamento de Asuntos Culturales de Miami-Dade supervisa el subsidio de $550,000 anuales que la Comisión del Condado otorgó al Museo en septiembre del 2017, para cubrir gastos administrativos y el programa de exhibiciones.

Felipe precisó que el Museo solo ha recibido hasta el momento $137,500. La cantidad destinada al 2019 está retenida hasta que el museo presente los documentos e informes financieros solicitados para una auditoría ordenada por Spring.

Con relación a un potencial conflicto de intereses porque Fuentes era la supervisora de su hija, el funcionario condal dijo a Miami Herald: “Lo menos que se puede decir es que es algo inusual”.

En un email a el Nuevo Herald, Fuentes preciso que “el empleo de Perez-Fuentes no representa un caso de nepotismo. Ella empezó como consultora de la junta de Trustees en el año 2012, cuando yo era apenas la consultora cultural del museo, no su directora. Empezó de voluntaria como favor a mí, casi desde el inicio de mi contrato (2009), asesorándonos en asuntos de diseño de espacios, gráfica, marketing y comunicaciones. Luego fue contratada por la Junta cuando aumentó la necesidad de esas especialidades profesionales. La Junta fue la que decidió que había que remunerarle su trabajo profesional”.


Fuentes calificó la auditoría como un “tutorial” para ayudar al Museo con una asignación de fondos mayor que la de años anteriores, según la redefinió Spring en una reunión en la que participaron representantes condales.

La ex directora negó que la Junta no tuviera acceso a los informes financieros.

“Cuando el Sr. Felipe asumió la presidencia de la Junta, cambió la contaduría del museo para una compañía de su confianza, GEMCO - Garcia, Espinosa, Miyares and Company. Desde ese momento, el Sr. Felipe ha tenido el contacto y el control sobre las finanzas del museo”.

Felipe dijo al Herald que en efecto esa firma está a cargo de la contaduría, pero que habían encontrado dificultades de parte de la dirección para acceder a las cuentas.

Felipe indicó que no consideraba que hubiera ningún interés pecuniario de parte de Fuentes ni de su hija sino mala dirección administrativa.

Sus diferencias con ellas tampoco eran por el trabajo artístico del Museo, incluso alabó la decisión de presentar la exposición sobre Celia Cruz, que se corresponde con la misión de la institución de mostrar la historia y los logros de la diáspora cubana.

Aunque el Museo enfrenta deudas, Felipe considera que está “saludable” desde el punto de vista financiero porque tiene activos de más de $1 millón. A partir de ahora, anunció, contará con una empleada que recibirá un salario para encargarse de las finanzas de la institución.

Siga a Sarah Moreno en Twitter: @SarahMorenoENH

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