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Más barato por docena. Estos negocios de Miami pueden afectarse por el cambio de visado a los cubanos

El actor Tony Cortés es el dueño de Konga Store, un negocio en una zona de almacenes y tiendas de ventas al por mayor y al detalle en Miami Lakes, que vendía mucho a cubanos que venían de la isla. El cambio en el visado ya influye en las ventas de la zona.
El actor Tony Cortés es el dueño de Konga Store, un negocio en una zona de almacenes y tiendas de ventas al por mayor y al detalle en Miami Lakes, que vendía mucho a cubanos que venían de la isla. El cambio en el visado ya influye en las ventas de la zona. mocner@miamiherald.com

Esta es una frase que seguro ha oído en la calle cuando una persona está haciendo los preparativos para ir a visitar a su familia en Cuba: “Voy a comprar a los chinos”.

Si va a Google Map y pone la flecha sobre esta zona de warehouses en la calle 163 y las avenidas 56 y 55 del noroeste va a encontrar muchas fotos de los clientes identificando el lugar simplemente como “Los Chinos”. Para llegar se toma el Palmetto en dirección norte y se baja en la salida de la avenida 57 o se atraviesa Hialeah por la avenida 4 del oeste –que es lo mismo que la 57– bordeando el aeropuerto de Opa-locka hasta la calle 163.

El colorido de las ropas colgadas a la entrada de los negocios, el reggaetón como música de fondo y los carros estacionados donde encuentran el primer espacio, indican que ha llegado. Los carteles con los precios: batas de casas x $3 ; o Buy 1 ps x $1.00 ; Buy 12 ps x 0.75 c/u, confirman que los ahorros son los que atraen a tantas personas hasta allí.

Lo que empezó como unos cuantos negocios de comerciantes de origen chino que vendían mercancía al por mayor y al detalle, hoy abarca varias calles llenas de almacenes que venden tanto ropa interior como ventiladores, chancletas de playa, maletas, etc.

Los “chinos” siguen allí, los letreros en su lengua así lo indican. También se les puede encontrar detrás del mostrador dando instrucciones a los empleados, que muchas veces son hispanos, o hablando con los clientes en el poquito español que conocen.

Sin embargo, este es principalmente territorio latino, al menos así lo atestiguan las banderas cubanas a la entrada de los warehouses como si se tratara de la embajada de la República de Marianao en Miami Lakes.

Los sábados son los días en que el ambiente se anima, al punto que parece un minicarnaval de la Calle Ocho. Un food truck anuncia que vende pizza cubana, fritas y croquetas. Otro afirma que tiene el mejor guarapo. Pero todo esto es más bien el decorado para el propósito principal, comprar algo “bueno, bonito y barato” para llevar o enviar a la familia en Cuba, en Venezuela, en Colombia o en Centroamérica.

El cambio en el visado

Desde hace unos años, cuando los cubanos de la isla empezaron a obtener la visa B2 para venir a Miami como turistas o a ver a su familia, se corrió la voz entre los cuentapropistas que ese era un buen lugar para comprar insumos para sus pequeños negocios en la isla, para surtir de ropa a la familia o para revender a su regreso.

Tony Cortés, el dueño de Konga Store, es uno de los comerciantes que da la bienvenida a esta zona comercial de Miami Lakes. Su tienda está situada al principio de la calle 163, en el número 5680.

“La idea es ayudar a los cubanos con productos de buena calidad, con precios muy económicos, sobre todo para tratar de incentivar los nuevos negocios que están surgiendo en la isla, o para ayudar a sus propias familias”, dijo Cortés a el Nuevo Herald hace unas semanas, antes que se anunciara la eliminación del visado por cinco años y con entradas múltiples para los cubanos.

Ese día, Cortés, un actor y presentador muy conocido tanto en Cuba como en Miami por su trabajo en el cine y en la televisión, le daba instrucciones a su hijo, Tony Jr., de 18 años, quien lo ayuda con frecuencia en la tienda.

“Konga es el alter ego de nosotros los cubanos. No importa la miseria, la tristeza en que nos pueda sumir la situación económica en Cuba, siempre vamos a estar con dignidad”, añadió Cortés, al tiempo que mostraba la mercancía que se vende al por mayor y al detalle.

“Imagínate que con $40 casi te estás llevando 25 piezas”, comentó señalando a un estante que mostraba ropa interior.

También hay otro estante más grande con unos zuecos plásticos en colores brillantes como los Crocs –estos suelen costar entre $20 y $40 en otro lugar– y que en Konga se puede llevar un par por un dólar o una docena por 0.75 centavos. Pero la estrella de la tienda, que Cortés abrió hace cinco años y que emplea a cinco personas, son unos vestidos de playa a rayas de colores, que vienen perfectos en el clima de Miami y el de Cuba.

“Nosotros nos asociamos con una compañía china que produce con mejor calidad”, contó Cortés, que con simpatía saludaba a los clientes o les agradecía la compra.

Uno de esos clientes es un retirado de Miami Gardens que regresa de visita a la isla después de 20 años sin pisarla.

“Estoy comprando para mi hermana y mi sobrina. Les llevo de todo –bloomers, pitusas, juguetes”, dijo Juan, que es como se llama el retirado, quien prefirió dar solo su primer nombre.

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Juan Cantu (izq.) y Alejandro Dgyves son atendidos por la empleada Perla Díaz, en Konga Store, en una zona de almacenes y tiendas en Miami Lakes popular por los precios bajos. MATIAS J. OCNER mocner@miamiherald.com

“En Cuba hay un clima especial”, añadió como reflexionando si había hecho una buena elección para las mujeres de su familia, a la vez que afirmaba, tranquilizándose. “Todo lo que cogí es muy bonito y barato”.

Por otra parte, Cortés apuntó que la clientela venezolana ha crecido. “Vienen muchos porque están pasando un momento crítico. También compra gente de Miami y hasta las tiendas de la Calle Ocho vienen a comprar al por mayor, porque, después, obviamente, venden subiendo un poco el precio”.

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Rocío Acosta en el mostrador de equipos electrónicos en La Cuevita de San Miguel, un negocio de Miami Lakes que se caracteriza por los precios económicos. El Nuevo Herald Sarah Moreno

La tienda vecina de Konga Store es una institución en la zona, La Cuevita de San Miguel, propiedad de una pareja que tiene una fábrica en Lima, y que importa la ropa desde Perú.

“Nuestros clientes son en su mayoría cubanos“, dijo la dueña, Claudia Reategui, contando que La Cuevita de San Miguel hace referencia a un lugar en Cuba donde se podía encontrar muchas cosas en el mercado negro.

Reategui, que con su esposo, Roberto Chamorro, tiene varias tiendas en el sur de la Florida, señala que las ventas comenzaron a disminuir a mediados del 2018.

“Teníamos muchos clientes que venían de la isla, ponían órdenes [de ropas], les enseñábamos las muestran y daban un depósito. Pero el negocio en general se ha parado“, aseguró Reategui, indicando que tienen que competir con otros negocios de la zona que venden muy barato.

“La gente que nos conoce sigue viniendo“, afirmó, porque como fabrican mucha de la ropa que venden, usan tejidos de calidad.

Los cambios en el visado para los cubanos ya están reflejándose en la zona, contó Cortés al Nuevo Herald el 22 de marzo.

“Ya no van a poder venir tan seguido“, dijo.

Desde el 15 de marzo, los visados para los cubanos les permiten una sola entrada a EEUU y serán válidos sólo por tres meses.

Cortés dijo que, como los cubanos ahora está viajando a Haití a hacer las compras que hacían en Miami, ahora son los haitianos los que están traslandándose a la zona de “los chinos“ para llevar la mercancía a su país y venderla a los cubanos.

“Me sorprendió que hoy había muchos haitianos comprando y eso va a ir creciendo. Al final todo está en el precio y la mejor calidad“, recalcó Cortes, que tiene un eslogan para su negocio: “El rey de los precios bajos”.

Sarah Moreno cubre temas de negocios, entretenimiento y tendencias en el sur de la Florida. Se graduó de la Universidad de La Habana y de Florida International University.
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