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El ineficiente sistema de autobuses de Miami está por mejorar

El Better Bus Project planea mejorar la eficiencia de la flota de autobuses de Miami-Dade.
El Better Bus Project planea mejorar la eficiencia de la flota de autobuses de Miami-Dade.

Para los millones de pasajeros de transporte público, el problemático sistema de autobuses de Miami está por mejorar. Para los millones de pasajeros que hace años usaban el sistema y se dieron por vencidos, es hora de regresar. Y para los millones que quieren escapar a los brutales embotellamientos de tráfico, el futuro los llama.

El Better Bus Project está tomando impulso. Una campaña comunitaria para rediseñar el anticuado sistema de autobuses públicos de Miami-Dade y la ineficiente red de rutas debe resultar en cambios positivos en los próximos dos años.

Transit Alliance Miami, una organización sin fines de lucro centrada en mejorar la movilidad y la seguridad en el transporte, se ha aliado con el Departamento de Transporte y Obras Públicas de Miami-Dade y el despacho del alcalde Carlos Giménez, que contribuyó $250,000 al proyecto de $630,000.

“El alcalde tiene un entendimiento práctico de las necesidades y el potencial del sistema de autobuses”, dijo Azhar Chougle, director de la Transit Alliance, quien se reunió con Giménez el jueves. “Es una alianza de fuerzas que uno no ve mucho en otras ciudades. Las dos partes concuerdan en que no pueden desechar esta oportunidad”.

El rediseño del sistema de 96 rutas y 800 autobuses, que tiene un presupuesto anual de $228 millones, es una forma efectiva y económica de cambiar las cosas para mejor de manera relativamente rápida, dijo Chougle.

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El alcalde de Miami-Dade, Carlos Giménez, y la comisionada Danielle Levine-Cava en un autobús en el South Dade Busway. Miami Herald file photo

“El SMART Plan no va a ninguna parte”, dijo del muy criticado plan condal para seis corredores de transporte público. Una auditoría mostró que el condado gastó $80 millones en estudios de asesoría hace años, que ahora son obsoletos, y esos proyectos son objeto de nuevos estudios ahora, que costarán millones más.

La Transit Alliance pagará el análisis técnico del sistema de autobuses, pero también prestará atención a la opinión de personas que usan el sistema o les gustaría usarlo. Los ciudadanos podrán hacerse escuchar y plantear soluciones en talleres, reuniones públicas y una página digital interactiva.

“Contaremos con una amplia participación de la comunidad”, dijo Chougle, quien no tiene vehículo y usa los autobuses con frecuencia. “¿Cómo podemos hacer el sistema de autobuses más util para la gente? A los usuarios nunca le han preguntado, pero ellos conocen dónde hay dificultades. Conocí un hombre que tiene que ir de North Beach a Key Biscayne, pero el sistema llega hasta la zona de Brickell, de manera que termina el viaje en bicicleta, no importa si está lloviendo o hay mucho calor”.

El Better Bus Project contempla mejorar los corredores de transporte público con mayor demanda, aumentar la fiabilidad, integrar trolleys al sistema y aumentar la cantidad de carrileras específicas para autobuses públicos, que en este momento solamente tienen 20.4 millas.

Dos de cada tres viajes en transporte público se hacen en autobuses del condado, pero la cantidad de pasajeros ha bajado debido a reducciones en el servicio, que a su vez exacerban la declinación. Entre marzo del 2017 y marzo del 2018, Miami-Dade redujo la frecuencia o acortó 38 rutas y aumento el servicio en una, lo que afectó a la mitad de todos los pasajeros. Solamente la ruta 34 tiene una frecuencia promedio de 10 minutos o menos, mientras que 74 por ciento tienen una espera promedio de 30 minutos o más.

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Ejemplo de una ruta de autobús de Miami-Dade que debe modificarse. Transit Alliance Miami

Chougle y Richard Hankins, investigador de la Transit Alliance, usaron el sistema de autobuses durante 24 horas seguidas el 14 de diciembre del 2018 en un maratón exploratorio. Durante la jornada tuitearon lo bueno y lo malo que encontraron. En un punto, quedaron varados y en vez de esperar una hora por el próximo autobús caminaron una milla hasta encontrar una parada de otra ruta. Encontraron autobuses fuera de servicio que no paraban en ninguna parte, señalización deficiente, pasajeros leales y frustrados y rutas sin sentido como la de Flagami.

“¿Por dónde empiezo?”, dijo Hankins del complicado mapa de la ruta. “¿Es arte abstracto? ¿Una criatura marina mítica?”

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