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Para salir de Cuba pospuso su sueño. Ahora triunfa junto a quienes más la inspiraron

Mileidis Pena Marro (izq.) dirige su consulta dental, Truedent Family Dentistry, en la que también trabajan su mamá, Irma Marro (der.) y su hermana, Blanca Rosa Pena Marro.
Mileidis Pena Marro (izq.) dirige su consulta dental, Truedent Family Dentistry, en la que también trabajan su mamá, Irma Marro (der.) y su hermana, Blanca Rosa Pena Marro. Especial/el Nuevo Herald

Mileidis Pena Marro creció viendo a su mamá estudiar y trabajar como dentista. Las paredes de su casa en Holguín, en la zona oriental de Cuba, estaban tapizadas con las notas que Irma Marro utilizaba para memorizar los temas que podrían ir a los exámenes de la especialidad, al mismo tiempo que lavaba las ropas.

Mileidis y Blanca Rosa, la hija mayor, acompañaban a Irma también en los turnos de guardia que hacen en Cuba los profesionales de la medicina. Sus juguetes eran las jeringuillas, las amalgamas dentales y todos los materiales sobrantes que pudieran servir para entretenerlas.

A pesar de esa temprana pasión, Pena Marro tuvo que desistir de estudiar una carrera en el campo de la medicina, la cual representaba un obstáculo para salir de Cuba. El gobierno cubano castigaba a los graduados de esas especialidades impidiéndoles salir del país por un determinado tiempo, con el objetivo de que paguen el costo de los estudios.

A propósito, Pena Marro eligió estudiar Lengua inglesa, lo que resultó un paso clave para continuar sus estudios en Estados Unidos.

El senador estadounidense Marco Rubio afirmó el 18 de febrero de 2019 que el Gobierno del presidente Donald Trump está trabajando para encontrar una solución al problema de los médicos cubanos en Brasil y otros países de América Latina.

En el 2016 se graduó de dentista en Nova Southeastern University, en Broward, cumpliendo así el sueño que tenía desde niña.

En la actualidad, Pena Marro, de 36 años, tiene una consulta dental en el suroeste de Miami, Truedent Family Dentistry, orientada a la atención de las familias, en la que además trabaja con su hermana Blanca Rosa, de 44 años, quien revalidó su título de dentista, y su mamá, que se hizo asistente dental.

“Siempre les dije que el estudio es muy importante porque uno se hace independiente y asegura el futuro de la familia”, dice Irma, de 66 años. “He podido ayudarlas mucho a ellas en la carrera porque hay detalles que solo los da la experiencia”.

“Mi mamá siempre me decía que estudiara porque los años iban a pasar siempre, lo hiciera o no”, rememora Mileidis, que siguió un largo proceso para conseguir su objetivo, estudiando primero en Miami Dade College y luego en Florida International University, para continuar en Nova.

“Vi a mi mamá en todas las batallas, ella era divorciada, estudiaba y nos criaba sola. Mi hermana estaba todavía chiquita”, apunta Blanca Rosa, indicando que “con ese ejemplo era imposible que ellas no estudiaran”.

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La doctora Mileidis Pena Marro (der.). en su consulta en el suroeste de Miami, Truedent Family Dentistry. Maria Alejandra Cardona

Hoy, madre e hijas integran un equipo multidisciplinario en la consulta, en la que hacen cirugías cosméticas, prótesis e implantes dentales, y sobre todo, priorizan los tratamientos preventivos.

“La odontología combina arte con salud”, señala Mileidis, explicando que los dentistas también ejercen un poco de psicólogos porque le devuelven la autoestima a los pacientes.

“Con un pequeño cambio la persona se recupera emocionalmente. Ves cómo le cambia la expresión y hasta la vida”, añade Mileidis, quien considera que se ha tratado de comercializar la odontología.


“Hay que enforcarse en las necesidades del paciente, en lo que quiere, y no verlo como una máquina de dinero. Creo que esa parte humana se ha perdido”, apunta Mileidis, que es la más joven de las tres y la que dirige la oficina.

Su filosofía es combinar lo estético con lo humano en la atención al paciente.

Al mismo tiempo, cuidan conjuntamente a los niños de la familia. Esa misma mañana estaba de visita en la consulta el más pequeño de Blanca Rosa, de un mes de nacido, quien dormía en los brazos del esposo de Mileidis.

“Se puede ser buena madre y buena profesional. No hay que sacrificar una cosa por otra”, dice Mileidis, como mensaje de aliento para las mamás que están criando a sus hijos a la vez que estudian o revalidan su carrera. Para ella es vital planificar el tiempo, balancear los espacios, no llevarse trabajo ni estrés a la casa, para no afectar a sus hijos, de 3 y 8 años.

Su mamá, que les dio el estímulo para que se hicieran profesionales, además de trabajar en la consulta ejerce de abuela.

“Uno sobreprotege a los nietos, les perdona cosas que nunca les perdonó a los hijos”, concluye Irma, instalada de lleno en el rol de abuela.

Truedent Family Dentistry, 9332 SW 56 St, (786) 847-0123.

Sarah Moreno cubre temas de negocios, entretenimiento y tendencias en el sur de la Florida. Se graduó de la Universidad de La Habana y de Florida International University.

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