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Un tesoro cubano en Miami, el más grande fuera de la isla, guarda secretos, chismes e historia

El hecho de que se acabe la bebida en medio de una fiesta no es nunca una buena noticia. Para los cubanos ese accidente fue el origen del daiquirí, el trago con ron, limón y hielo que los devuelve a la vida cuando el sol los castiga en la playa, en el patio de la casa o en South Beach.

La leyenda cuenta que en 1898 un ingeniero norteamericano, Jennings Cox, lo inventó en la playa de Daiquirí, cerca de Santiago de Cuba, cuando a él y a un grupo de colegas se les acabó la ginebra y hubo que echar mano al ron para seguir la fiesta.

La receta del daiquirí para seis personas, de puño y letra de Cox, es uno de los materiales curiosos que integran la Colección Herencia Cubana (CHC, por sus siglas en inglés) de la Universidad de Miami, y que junto a un menú del famoso club Tropicana o las coloridas portadas de la revista Carteles de los años 1950, son testigos gráficos de la vida en la isla.

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Un ejemplar de la revista Carteles, del 20 de septiembre de 1953, anuncia la celebración del III Congreso Regional de Turismo en la isla. Esta revista, parte de la Colección Cubana de UM, fue uno de los materiales citados por John Andrew Gustavsen para su tesis doctoral de 2009 sobre turismo e identidad en Cuba, desde 1945 al 2007. Pedro Portal pportal@miamiherald.com

Es, sin embargo, un caudal de documentos de gran valor histórico como un mapa de Cuba, Jamaica y La Española (hoy Haití y República Dominicana) que data de 1592, o los Estatutos del Partido Revolucionario Cubano (1892) y una edición del Ismaelillo con la firma de José Martí los tesoros que han cimentado la reputación de la Colección como referencia para quienes investigan cualquier tema relacionado con Cuba.

“Somos la coleccion sobre Cuba más grande fuera de la isla, y también la más grande en cuanto al tema de la diáspora cubana a nivel global”, afirmó Elizabeth Cerejido, que preside la Colección desde agosto del 2018.

“Estamos en un momento en que la colección ya tiene un prestigio establecido en la comunidad académica”, añadió Cerejido, que ocupa la cátedra Esperanza de Varona, nombrada así por la anterior directora de la Colección y una de sus fundadoras.

El germen de la colección se inició con la fundación de la Universidad de Miami en 1926, pero fue en los años 1960, en los albores del éxodo cubano a Miami, cuando comenzó a tomar gran fuerza con la labor de las bibliotecarias Rosa M. Abella y Ana Rosa Núñez, que reúnen el material relacionado con la isla y los exiliados que llegaba a sus manos.

Después se sumaron al equipo Lesbia Orta Varona, Esperanza de Varona —ya retiradas—, y Gladys Gómez-Rossié, que aún se mantiene con la colección como coordinadora de relaciones comunitarias.

En mayo de 1998, la Cuban Heritage Collection se estableció como un departamento de la Biblioteca Otto G. Richter de UM. Hoy está ubicada en el segundo piso del edificio, en el Pabellón Goizueta, nombrado así por la generosa donación que hizo la Fundación Goizueta en honor del CEO por excelencia de la Coca-Cola, el cubano Roberto C. Goizueta, quien presidió la compañía desde 1980 hasta 1997.

Lo primero que ven los visitantes al llegar al pabellón es un mural del pintor Humberto Calzada que representa una típica casa cubana, con sus vitrales y arcos de medio punto. Este sirve de antesala a más de 45,000 libros, publicaciones periódicas de Cuba y del exilio, fotografías, mapas, afiches y tarjetas postales.

Gómez-Rossié es quien guía a el Nuevo Herald hasta un saloncito donde ha desplegado algunas de las piezas más antiguas e imprescindibles de la colección.

Allí se encuentra un valioso manuscrito de 1552 que recoge el enconado debate entablado por el fraile dominico Bartolomé de las Casas y el teólogo Juan Ginés de Sepúlveda en torno a si los indios americanos eran o no seres humanos.

Al valor del alegato humano que dio el padre Las Casas en favor de los indios, este tesoro bibliográfico suma la calidad de sus ilustraciones.

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El libro más antiguo en la Colección cubana de UM recoge el primer debate moral en la historia de Europa, entre el padre Las Casas y el teólogo Juan Ginés de Sepúlveda,que se celebró en Valladolid, España, en 1551. Pedro Portal pportal@miamiherald.com

Otro de los recursos más destacados de la Colección es el legado del archivo de la escritora y etnógrafa Lydia Cabrera, fallecida en Miami en 1991.

La documentación no solo comprende la obra de Cabrera, sino la de otros artistas y escritores que se relacionaron con ella. Se encuentra entre sus papeles la correspondencia que recibió de la poeta chilena Gabriela Mistral, primera latinoamericana en recibir el Premio Nobel de Literatura en 1945.

Además, entre el inmenso legado de la autora de El Monte a la colección, llegaron las memorias inéditas de Edelmira Sampedro, la joven de Sagua la Grande por la que Alfonso de Borbón y Battemberg renunció a ser rey de España para casarse con ella en 1933.

En un delicado papel de cebolla y escritas a máquina con anotaciones a mano de Sampedro, las memorias no solo ofrecen un recuento de su historia personal con el príncipe sino un caudal de anécdotas sobre personajes de la época. De la lectura se queda como un dato curioso el detalle que observa Sampredo, entonces condesa de Covadonga, al conocer a Mussolini en su oficina en Roma. “Il Duce” tenía las uñas mugrosas y un aspecto descuidado.

Se han sumado a la colección los periódicos y revistas de los cubanos fuera de Cuba, como el que editaban en la Torre de la Libertad, con información clave y oportunidades de trabajo para los primeros refugiados, o el que publicaron en la base naval de Guantánamo los que formaron parte del éxodo de los balseros.

Una de las joyas más impresionantes, por la emotiva historia que encierran, son las cartas de los presos políticos a sus familiares. Escritas con una letra diminuta, que solo se puede leer con lupa, muchas fueron sacadas clandestinamente de las cárceles cubanas.


Un componente fundamental de la colección es su vínculo con los académicos e investigadores, que se refuerza con la conferencia New Directions in Cuban Studies, que se celebra el 17 y 18 de octubre en el Kislak Center de UM.

“Este es uno de los programas que contribuye al posicionamiento de la Cuban Heritage Collection como actor líder en estudios cubanos”, afirmó Cerejido.

La directora de la colección indicó que, con el objetivo de enfatizar un enfoque multidisciplinario, se crearon cinco temas amplios e inclusivos para guiar las mesas redondas en New Directions in Cuban Studies. Estos son Reenmarcar los estudios cubanos; Artes visuales y artes escénicas; Salud, ciencia y medio ambiente; Cuba digital: tecnologías emergentes y Desafiando a las diásporas cubanas.

Cerejido, que tiene un sólido currículo como historiadora y curadora de arte, señala que su misión es seguir construyendo sobre los cimientos tan fuertes de la Colección.

“Queremos amplificar nuestra visibilidad en la comunidad, también fuera de Miami y del ámbito de la universidad, y tocar otros sectores”, dijo.

“Me gustaría capturar todas las generaciones de artistas plásticos que tenemos en Miami desde los 1980 hasta hoy. Siento que es un sector que no está representado en la colección al nivel que debería”, precisó.

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Gladys Gómez-Rossie, coordinadora de relaciones comunitarias (izq.), y Elizabeth Cerejido, directora de la Colección Herencia Cubana, quien ocupa además la cátedra Esperanza Bravo de Varona, en los archivos de la Colección en la biblioteca de la Universidad de Miami. Pedro Portal pportal@miamiherald.com

Cerejido se propone enfatizar la labor de la colección como depositaria del legado de los artistas. “Quiero que esos materiales se puedan activar, y para ello hemos pensado hacer programaciones públicas, eventos, presentación de documentales y tertulias”, dijo Cerejido.

Se enmarca en este esfuerzo una exposición sobre los 500 años de la Fundación de La Habana, que se cumplen en noviembre, la cual se nutre de materiales de la colección. Esta exhibe mapas, grabados, fotografías y testimonios que documentan la evolución urbanística de la ciudad.

Para el 2020, que se cumplen 40 años del éxodo del Mariel, se preparan una serie de eventos para conmemorar no solo la travesía marítima que trajo a 120,000 cubanos, sino los factores sociopolíticos, económicos y culturales que conllevaron al Mariel. Y al mismo tiempo el impacto que tuvo el éxodo en las leyes, la literatura y el arte en Miami y el resto del país. En este último aspecto, Cerejido se encargará de la curadoría de una exposición sobre la plástica cubana de los 1980, que se inaugurará en octubre del 2020 en el Lowe Art Museum.

“Vamos a hacer una exhibición de los materiales de la Colección de la revista Mariel, de la que tenemos todas las ediciones. Es también una oportunidad para identificar colecciones que todavía no tenemos”, adelantó Cerejido.


Entre el material que esperan obtener se hallan unas grabaciones de la voz de Reinaldo Arenas, que solía dejar mensajes en el contestador telefónico de un amigo, quien tuvo la precaución de guardarlos.

Otra joya que el público podrá admirar es una donación reciente de 60 cajas de los archivos del fotógrafo cubano Luis Medina (1942-1985), en cierta medida desconocido para los miamenses, a pesar de que alcanzó un gran reconocimiento en el mundo artístico en Estados Unidos. Medina documentó el ambiente gay, el de las pandillas y tiene además un valioso cuerpo de trabajo en temas afrocubanos.

Sarah Moreno cubre temas de negocios, entretenimiento y tendencias en el sur de la Florida. Se graduó de la Universidad de La Habana y de Florida International University.
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