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El alto costo de la vivienda sigue afectando a Miami. Estas son algunas de las posibles soluciones

El alcalde de Miami, Francis Suárez, en la presentación del informe Connect Capital Miami, sobre la crisis de la vivienda asequible en Miami, el 6 de mayo del 2019.
El alcalde de Miami, Francis Suárez, en la presentación del informe Connect Capital Miami, sobre la crisis de la vivienda asequible en Miami, el 6 de mayo del 2019. City of Miami

Miami, la tercera ciudad del país con más problemas de viviendas asequibles, necesitaría 50,000 unidades para suplir las necesidades de la mayoría de sus residentes que enfrentan una gran carga a la hora de pagar el alquiler, según confirmó un nuevo informe emitido este lunes 6 de mayo.

El informe Connect Capital Miami, elaborado por la organización Miami Homes for All y la Ciudad de Miami, indicó que habrá que poner en práctica una combinación de herramientas y recursos para aliviar la situación de los residentes, afectados por la disparidad entre los salarios y el costo de la vida.

En Miami, el 71 por ciento de las familias reside en una vivienda de alquiler, y 61 por ciento están sobrecargadas por el pago del techo, lo que significa que dedican más del 30 por ciento del salario a pagar la renta.

Uno de los objetivos del estudio es recomendar la creación o preservación de 12,000 viviendas asequibles para el año 2024.

Annie Lord, directora ejecutiva de Miami Homes for All, una organización no lucrativa que aboga porque no existan personas sin hogar, enfatizó que en los próximos cinco años se proponen conseguir cambios en las políticas públicas de urbanización para que se puedan construir las viviendas necesarias.

El informe señala varios métodos para crear viviendas asequibles, entre ellos el Rental Assistance Demonstration Project, un programa federal que permite a los gobiernos locales reemplazar las viviendas públicas obsoletas, añadiendo viviendas asequibles al mismo tiempo que se construyen otras a precio de mercado.

Otro método es la preservación de las viviendas de alquiler en manos privadas, que se rentan a bajo costo porque están muy viejas o necesitan reparaciones, las que se consideran viviendas asequibles de manera natural.

Este es el tipo de edificios o casas que se venden y terminan en demolición cuando los vecindarios se transforman porque los inversionistas comienzan a construir allí nuevos proyectos. Por ejemplo, en Wynwood este tipo de viviendas disminuyó de 96 a 58 por ciento, entre el 2000 y el 2015, según un estudio reciente de Urban Institute.


La preservación de la vivienda asequible existente fue una de las preocupaciones manifestadas por los vecinos que participaron en las conversaciones para elaborar el informe, dijo Lord.

“La Pequeña Habana es un ejemplo del riesgo que existe de que muchos edificios sean comprados por urbanizadores que quieren construir apartamentos para vender a precios altos”, señaló Lord, que apoya la creación de un fondo que combine recursos públicos y privados para adquirir y reparar esos edificios, y mantener la renta asequible.

Por su parte, el alcalde de Miami, Francis Suárez, enfatizó su apoyo a incentivos fiscales que estimulen a los urbanizadores a construir viviendas asequibles, así como la cooperación entre agencias y gobiernos locales y federales para resolver la situación de la vivienda en Miami, que califica como una prioridad de su mandato.

“Estamos en conversaciones con [el secretario del Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano, HUD] Ben Carson sobre la posibilidad de que por cada dólar que la Ciudad de Miami dedique a la vivienda asequible, el HUD aporte una cantidad igual”, dijo el alcalde Suárez.

Así, explicó, una inversión de $100 millones en vivienda asequible por parte de la Ciudad de Miami resultaría en $200 millones. Con el apoyo del gobierno federal, las 12,000 viviendas se podrían convertir en 24,000.

El alcalde resaltó la importancia de destinar a viviendas asequibles terrenos vacíos de la ciudad y del Condado.

Lord señaló que hay que activar esos terrenos y actuar rápido, porque esa tierra es pública. El rol de la Ciudad de Miami y otras municipalidades es establecer compromisos y hacer contratos para que se usen en viviendas asequibles, dijo.

Por lo pronto, comienzan a trabajar con el Center for Community Progress, una organización nacional que se especializa en terrenos vacíos y de hecho ha conseguido activar muchos en 200 comunidades del país, adelantó Lord.

Para identificar los terrenos disponibles, vacantes y subutilizados, se usará el mapa elaborado por la Oficina de Participación Cívica y Comunitaria de la Universidad de Miami, Land Access for Neighborhood Development, que indica que hay 500 millones de pies cuadrados de ese tipo de terrenos en Miami-Dade.

Otras recomendaciones del informe están dirigidas a que sean viables desde el punto de vista financiero la construcción y reparación de viviendas asequibles.

▪ Se reducirá el impuesto a la propiedad a los nuevos proyectos destinados a vivienda asequible para incentivar a los urbanizadores y prestamistas.

▪ Se ajustarán los códigos de zonificación de Miami 21 para permitir a los desarrolladores construir edificios de mayor densidad en áreas con restricciones de altura, a cambio de unidades de viviendas asequibles o pagos a un fondo fiduciario.

▪ Se complementarían los $100 millones del Bono Miami Forever asignados para viviendas asequibles con otras fuentes de financiamiento, como una Institución Financiera de Desarrollo Comunitario local que financiaría proyectos de vivienda asequible a largo plazo (30 años).

▪ Un impuesto o tasa de vacante a las 31,779 viviendas desocupadas en Miami-Dade, propiedad de compradores extranjeros o de fuera de la ciudad, generaría un ingreso anual de $98 millones.

Esta es una posibilidad que el alcalde Suárez dijo estar analizando porque siempre ha estado opuesto a impuestos o tarifas de este tipo.

El alcalde también destacó la importancia de crear puestos de trabajo bien remunerados, por ejemplo, en la esfera de la tecnología, para disminuir la brecha entre los ingresos y el costo de la vivienda.

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