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Agotamiento, insomnio, depresión. Este ‘vampiro’ laboral puede acabar con su salud

Trabajadores en la línea de producción de la empresa Huawei en China, el 11 de abril. El síndrome del trabajador desgastado ha sido reconocido por la Organización Mundial de la Salud.
Trabajadores en la línea de producción de la empresa Huawei en China, el 11 de abril. El síndrome del trabajador desgastado ha sido reconocido por la Organización Mundial de la Salud. Getty Images

La doctora Sarah Ingrid Sordo conoce de primera mano las consecuencias del estrés laboral. Hace unos años perdió a un colega, un reputado anestesiólogo, que no pudo resistir y se suicidó.

“Tomó esa decisión por la sobrecarga emocional”, dijo Sordo, indicando que los médicos llevaban mucho tiempo luchando para lograr que la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconociera oficialmente el síndrome del burn-out o del trabajador desgastado.

Finalmente, el pasado 28 de mayo, la OMS clasificó el burn-out como un problema de salud asociado al trabajo. Este figurará en su clasificación de enfermedades a partir del 2022.

Consecuencia del estrés laboral crónico y sostenido, este síndrome se manifiesta con agotamiento intenso, falta de energías físicas y un cansancio mental que se traduce en una despersonalización. Esta situación deviene en un bajo rendimiento laboral del trabajador, y por lo tanto, no solo tiene consecuencias para su salud y su vida personal, sino que afecta la empresa u organización para la que trabaja.

“Te sientes en una espiral que no tiene fin. Cada vez puedes menos”, explicó Sordo, especialista en medicina interna en Capital Health Medical Center, en Nueva Jersey.

Sobrevivir en Miami, una de las ciudades con los precios más altos del alquiler, no es fácil. Alguien con el salario mínimo de $8.25 por hora debería tener tres trabajos a tiempo completo para pagar un apartamento de dos habitaciones en la ciudad.

Asimismo, indicó que la persona se va desconectando de sus responsabilidades, de lo que hasta ese momento constituía su identidad y le producía orgullo y satisfacción.

“Empiezas a poner en duda tu rol en el mundo, sientes que tu trabajo no cuenta, que a nadie le importa si vienes o no. Las personas dicen: Para qué voy a hacerlo si no tiene ningún impacto”, describió.

En el caso de los profesionales de la salud -uno de los grupos que más sufren el síndrome del burn-out- se manifiesta en la desatención al paciente y en un comportamiento cínico, explica.

También se ven afectados con frecuencia los cuidadores profesionales, los maestros, los que atienden al público y los funcionarios de prisiones.

La detección del síndrome se dificulta porque la persona está tan inmersa en lo que está viviendo que a veces piensa que se trata del estrés derivado de situaciones normales. Igualmente se suele confundir con los trastornos de ansiedad o depresión. Por eso, Sordo recomienda acudir a un profesional, a un médico o un coach emocional, que pueda valorar desde afuera la situación.

En el caso de los hombres es más difícil diagnosticarlo porque tienen más dificultad para expresar lo que sienten y para pedir ayuda. “Cuando se manifiesta ya es muy tarde y esos son los que se suicidan o tienen problemas de drogas”, apuntó Sordo, quien señala que el estrés es el principal factor en el envejecimiento.


Si estás estresado, funcionas con niveles altos de cortisol, aumenta la presión arterial y la frecuencia cardiaca, no duermes y disminuye el sistema de defensas del cuerpo, describió.

Además del agotamiento, el síndrome pasa factura al cuerpo provocando adicciones y estados tóxicos. Como la persona está deprimida, recurre a medicamentos, al alcohol y a las drogas, lo cual afecta su capacidad de trabajo.

Sordo aconseja que después de reconocer el síndrome, el paciente debe recuperar el sentido de su valor como trabajador, porque de lo contrario no puede ofrecer lo que percibe que no tiene.

Para prevenir el síndrome o recuperarse paulatinamente, recomienda.

Mejorar la alimentación comiendo más frutas y vegetales, y respetando los horarios.

Hacer ejercicios y meditar en las mañanas para prepararse para el resto del día.

Establecer límites entre el trabajo y la vida personal, encontrando un mecanismo que indique que ya terminó el trabajo y ahora es solo una persona con determinados intereses y vida social y familiar.

Rodearse de personas positivas, y de aquellas que tienen un valor para ti, como familiares y amigos.

“También tienes que preguntarte qué tipo de trabajo quieres hacer en la vida y qué estás haciendo para lograrlo, porque mientras estás en función de conseguirlo no te deprimes”, aconseja Sordo.

Evitar hacer muchas cosas a la vez porque eso disminuye la concentración, y aprender a decir “no” a lo que desborda tu programa de trabajo.

Por último, aceptar el papel que juega la institución o empresa para la que se trabaja, formentar la cooperación, el reconocimiento a los colegas y el buen ambiente de trabajo, y expresar cuando sienta que tiene demasiada carga o presión de trabajo.

Sarah Moreno cubre temas de negocios, entretenimiento y tendencias en el sur de la Florida. Se graduó de la Universidad de La Habana y de Florida International University.

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