Asuntos Legales

Posible cambio en visas de trabajo causa alarma en Miami

Viajeros internacionales hacen fila en Inmigración en el Aeropuerto Internacional de Miami en noviembre del 2005.
Viajeros internacionales hacen fila en Inmigración en el Aeropuerto Internacional de Miami en noviembre del 2005. para el Miami Herald

Abogados de inmigración en Miami han expresado preocupación sobre posibles planes del presidente Donald Trump de modificar las exigencias para la emisión de visas de trabajo ​​para extranjeros que vienen a Estados Unidos por negocios, como empleados de subsidiarias extranjeras o para trabajar en firmas estadounidenses o estudiar en universidades del país.

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La preocupación, expresada mayormente por dos prominentes abogadas que se especializan en visas empresariales, sale del borrador de una orden ejecutiva que está circula en Washington y que tiene por fin revisar los distintos tipos de visas que usan los extranjeros para entrar temporalmente a Estados Unidos para hacer negocios y para trabajar en empresas durante períodos prolongados o como empleados de una filial. Al menos otros dos tipos de visados también serían examinados: los que usan los trabajadores agrícolas temporales y los reservados para estudiantes universitarios.

La polémica sobre el borrador ocurre en momentos de creciente interés público sobre la inmigración a raíz de una serie de medidas que Trump ha adoptado desde que asumió el cargo el 20 de enero. El martes pasado, por ejemplo, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) dio a conocer nuevas normas que permiten a agentes de inmigración detener y procesar para su deportación a prácticamente cualquier extranjero que haya sido condenado por un delito, acusado de un delito o que haya cometido un delito, a discreción de los funcionarios que lo detengan o interroguen.

Las abogadas de inmigración dijeron que su análisis del borrador indica que Trump y sus asesores quieren restringir la entrada de viajeros con visados de negocios en un intento por proteger los empleos de los estadounidenses y los residentes permanentes. Tales restricciones, explicaron, pudieran tener un impacto devastador sobre economía.

“En nombre de devolver la grandeza a Estados Unidos, van a afectar a las compañías del país, que entonces no podrán competir con compañías extranjeras”, dijo Tammy Fox-Isicoff, una de las abogadas entrevistadas. Agregó que ha estado en contacto con expertos que son asesores del equipo de transición de Trump en materia de inmigración.

La otra abogada, Jordana Hart, dijo que también se causaría estragos entre los extranjeros que estudian ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas en universidades de Estados Unidos, agrupados en la sigla STEM.


El borrador lleva el nombre de Protección de empleados y trabajadores estadounidenses y fortalecimiento de la integridad de programas de visas para trabajadores extranjeros.

El preámbulo del documento afirma que la razón de la revisión es asegurar que las normas de inmigración se “establezcan e implementen para servir, ante todo, al interés nacional de Estados Unidos” y proteger los “derechos civiles de los trabajadores estadounidenses y los residentes legales”.

Mas adelante, el borrador enumera los diferentes tipos de visas para empresarios y trabajadores que quedarían bajo revisión: B-1 para visitantes temporales por razones de negocios; E-2 para extranjeros que vienen bajo tratados de comercio y navegación para administrar empresas; H-1B, para profesionales extranjeros que trabajan en la industria tecnológica, la ingeniería o el sector financiero, entre otras especialidades; H-2A, para trabajadores agrícolas temporales; L-1 para los traslados entre empresas, así como visados para estudiantes extranjeros.

La orden indica que la revisión se realizará en los próximos 90 días.

Una parte del borrador que alarmó a las abogadas es el que propone eliminar todas las “políticas de parole existentes” porque tienden a favorecer a “clases enteras de extranjeros”.

Fox-Isicoff y Hart dijeron que este cambio podría trastornar los viajes y empleos de muchos extranjeros que reciben el documento conocido como parole mientras aguardan su residencia permanente.

“Se paralizarían los negocios, se detendrían los viajes”, dijo Fox-Isicoff. “Eso sería un impedimento muy serio para las empresas”.

Hart se hizo eco de estas preocupaciones.

“La pregunta es ¿cuánto tiempo tardará en llegar la tarjeta verde?”, dijo.


Así las cosas, el borrador propone modificar las visas H-1B para hacerlas “más eficientes y dirigidas a seleccionar los candidatos mejores y más brillantes”.

Las abogadas dijeron que el texto podría considerarse engañoso porque el requisito es una forma de restringir la emisión de tal visa.

Aunque el borrador no menciona salarios para los titulares de H1B, Fox-Isicoff y Hart dijeron que algunos legisladores federales desean exigir que las compañías paguen un mínimo de $80,000 a $100,000 a tales personas. Pero el salario normal para un técnico pecuario, muchos de los cuales vienen a trabajar aquí con la visa H-1B, es $35,000.


“¿Van a estar dispuestos a pagar $100,000?”, preguntó Fox-Isicoff. “Por otra parte, hay distritos escolares que tienen escasez de maestros y estos profesionales reciben salarios aprobados por sindicatos. Exigir un mínimo por encima de ese nivel impediría que los distritos escolares puedan conseguir empleados con estas visas”.

Tanto Fox-Isicoff como Hart reconocieron que las preocupaciones sobre las visas H-1B provienen de la percepción de que les quitan trabajos a los estadounidenses y que en algunos casos han sido contratados para reemplazar a estadounidenses en ciertas compañías por un salario menor. Pero ambas abogadas dijeron que esas preocupaciones son infundadas porque la ley exige que los trabajadores con H-1B reciban el salario más alto del salario pagado a estadounidenses en empleos similares y con experiencia similar.


“¿Hay abusos con la visa H?”, preguntó Fox-Isicoff. “Digamos que en el 5 por ciento de las visas H hay abuso, y eso sería un número alto, pero [es] un número estadísticamente insignificante, como una aguja en un pajar”.

Todos los años se emiten unas 85,000 visas H-1B, pero las autoridades de inmigración han recibido cerca de 234,000 solicitudes recientemente.


Un artículo reciente en el diario The Wall Street Journal indicó que la industria de la tecnología depende en gran medida de los empleados que tienen visas H-1B.

Otra área de preocupación para las abogadas es la referencia a la capacitación práctica permitida para estudiantes extranjeros que asisten a universidades estadounidenses.

El borrador propone “un reglamento que modifica los programas de capacitación práctica para estudiantes extranjeros para prevenir crear desventaja para los estudiantes estadounidenses”.

Después del final de sus estudios, un estudiante extranjero obtiene normalmente 12 meses de formación práctica. Pero los que estudian carreras STEM tienen tres años de capacitación práctica.


Tanto Hart como Fox-Isicoff dijeron que el borrador tiene por fin eliminar la capacitación práctica para estudiantes extranjeros.

“Una de las razones por las que los estudiantes van a la universidad aquí es que, en primer lugar, tenemos un sistema de educación de renombre”, dijo Fox-Isicoff. “La otra razón es que los estudiantes reciben capacitación práctica al final de sus estudios”.

Alrededor del 70 por ciento de los estudiantes graduados en carreras STEM son extranjeros.

“Los estudiantes extranjeros son importantes para nuestro sistema educativo”, señaló Fox-Isicoff. “Primero que todo, proporcionan diversidad y exponen a los estudiantes estadounidenses al mundo, y número dos, pagan la matrícula en su totalidad y así ayudan a subsidiar la educación de muchos estudiantes estadounidenses”.

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