Asuntos Legales

Lo que parecía ser un trabajo ideal en EEUU terminó en pleito judicial. Usted pudiera ser el próximo

Archivo.
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Eden Selispara dejó un buen empleo como enfermera en Abu Dhabi para trabajar en Estados Unidos, atraída por la promesa de ganar $26 la hora y un “viaje de aventura” con MedPro Healthcare Staffing, una compañía de Sunrise que recluta profesionales médicos extranjeros para que trabajen en hospitales, hogares de ancianos y otras instalaciones.

Sin embargo, dos meses después de su llegada al sur de la Florida, Selispara, de 33 años, se dio cuenta de que su sueño no era precisamente lo que MedPro le había anunciado.

La compañía la puso a vivir en un apartamento de tres dormitorios en Sunrise con otros ocho inmigrantes trabajadores de la salud, le prohibió solicitar trabajo en otro lugar y le prohibió viajar más allá de Miami, según los detalles de una demanda que MedPro presentó contra Selispara en el Tribunal de circuito del condado de Broward.

Durante ese período de tiempo, Selispara recibió $2,500 de MedPro, que la compañía le indicó que no usara porque los necesitaría para pagar los gastos de reubicación en el primer trabajo que se le asignaría, posiblemente en otro estado.

Pero durante su estadía de dos meses en Sunrise, Selispara dijo que no se le asignó ningún trabajo o entrevista, y por lo tanto no recibió salario alguno. Sus ahorros disminuyeron, e incapaz de enviar dinero a su familia en su natal Filipinas, Selispara se fue de Sunrise en marzo del 2017 y encontró trabajo por su cuenta como enfermera de la sala de emergencias en un hospital en Houston.

“Todo lo que quería realmente era venir a este país y ganar dinero”, dijo Adam Pulver, abogado del grupo sin fines de lucro Consumer Citizen, que defendió a Selispara junto con una abogada de Florida, Janet Varnell, contra la demanda MedPro. “A ella le encanta trabajar como enfermera”.

Poco después de que Selispara consiguiera un trabajo por su cuenta en Houston, comenzaron sus problemas legales. Según los términos de su contrato con MedPro, Selispara había aceptado trabajar para la compañía por tres años. MedPro planeaba sacar provecho de su empleo al embolsarse la diferencia entre los salarios por hora de Selispara y el monto que la empresa cobra por colocar enfermeras en instalaciones médicas.

Después de que Selispara se fuese a Texas, MedPro la demandó por $156,000. Pero Pulver dijo que la compañía no solo trató de recuperar lo que planificó en pérdidas, sino que MedPro también amenazó con denunciar a Selispara ante el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EEUU por fraude inmigratorio.

“Eso da miedo”, dijo Pulver, “y solamente eso pudiera forzarte a hacer cosas que no querrías hacer... Nadie debería sentir que le debe a una compañía años de su vida laboral, o en este caso, no tener trabajo y esperar eternamente la oportunidad de que le consigan un empleo”.

Así no es como lo ve MedPro. Cristy Caserta, abogada corporativa de MedPro, dijo en una respuesta por correo electrónico que la situación de Selispara era “atípica”.

“Lamentamos que su experiencia no haya sido positiva”, dijo Caserta, que no dijo cuánto invirtió MedPro en preparar a Selispara para trabajar en Estados Unidos o cuánto esperaba obtener de su empleo.

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Eden Selispara, de 33 años y de Filipinas, fue contratada para trabajar como enfermera en Estados Unidos por MedPro Healthcare Staffing, una compañía de Florida que pagó sus viajes y la ayudó a obtener la residencia a cambio de un compromiso de tres años trabajando para MedPro. Cortesía


“Trabajamos con la Sra. Selispara durante años, a expensas de MedPro, para prepararla para que trabajara en EEUU”, dijo Caserta. “El hecho es que la Sra. Selispara recibió su residencia permanente [tarjeta verde] a través de MedPro, pero no permaneció como empleada de MedPro”.

Los trabajadores extranjeros de salud contratados fuera del país para trabajar en Estados Unidos generalmente tienen una experiencia positiva, dijo Mukul Bakhshi, director de la Alianza para Prácticas Éticas de Reclutamiento Internacional, una organización sin fines de lucro con sede en Filadelfia. Pero aquellos que enfrentan intimidación, explotación o violencia física pueden quedarse sin apoyo.

“Es un sector realmente difícil porque la gente tiene miedo hablar”, dijo Bakhshi, quien supo por primera vez sobre el caso de Selispara de sus amigos y la remitió a Public Citizen para que recibiera ayuda. “Realmente no cuentan con buenos recursos en términos de saber dónde presentar una queja. Tienen mucho miedo de perder sus ingresos o perder su estatus migratorio”.

Pulver dijo que MedPro no tenía derecho a amenazar a Selispara con una denuncia de fraude migratorio, y que su visa de trabajo es “portátil” mientras trabaje en el campo de la enfermería.

Alrededor de 5,400 profesionales extranjeros de la salud ingresaron a Estados Unidos en el 2017, según VisaScreen, un servicio que selecciona profesionales de la salud que buscan una visa de trabajo en Estados Unidos. La mayoría de esos profesionales son enfermeras, dijo Bakhshi, que tienen demanda por la escasez de enfermeras.

Aunque el caso de Selispara representa la experiencia de una minoría de trabajadores extranjeros, Bakhshi dijo que el compromiso contractual de trabajar para un empleador por un tiempo fijo a cambio de recibir transporte a Estados Unidos, vivienda y otros tipos de ayuda puede hacer que esos trabajadores se sientan como propiedad personal de una compañía.

“No difiere mucho de los sirvientes contratados en los años 1700”, dijo Bakhshi, aunque agregó que los trabajadores extranjeros de la salud tendrían dificultades si tuvieran que pagar sus pasajes, navegar el sistema de inmigración y conseguir un trabajo en Estados Unidos por su cuenta.

Pero agregó que métodos de intimidación, como amenazar con denunciar a un trabajador extranjero que está legalmente en Estados Unidos, es una táctica común porque funciona.

“La gente tiene mucho miedo de meterse en los vericuetos de la justicia”, dijo. “Simplemente el contexto general sobre inmigración en este momento es un poco aterrador”.

MedPro llegó a un acuerdo sobre la demanda esta semana pero no admitió ningún acto ilegal. Caserta negó las acusaciones de Selispara sobre el trabajo forzado y tráfico de personas hechas en un reclamo que la enfermera presentó en respuesta a la demanda de la compañía. Pero como parte del acuerdo, MedPro acordó revisar los contratos de trabajo y adoptar nuevas políticas que explicarán mejor el compromiso que se espera de los contratados en el extranjero.

La compañía también acordó aliviar las restricciones que impone a los trabajadores en el extranjero mientras se encuentren en Florida en espera de una asignación de trabajo, y compensarlos por ese tiempo. MedPro ya no utilizará la amenaza de demandas o de reportar a los trabajadores extranjeros a las autoridades de inmigración con el fin de obligarlos a quedarse, dijo Pulver.

Y cuando un trabajador rompa un contrato con MedPro, la compañía acordó limitar el monto que exige a $40,000 y ofrecerle al trabajador un plan de pago en lugar de la restitución inmediata que la compañía había solicitado a Selispara, dijo Pulver.

“En esencia, minimiza las posibilidades de que el pleito o que las demandas monetarias se utilicen para obligar a las personas a seguir trabajando para un empleador que no desean”, dijo.

Pulver dijo que en un contrato típico para ubicar a una enfermera extranjera, MedPro le cobra al establecimiento médico alrededor de $60 por hora, mientras que a la enfermera se le paga $26 por hora.

Caserta dijo que MedPro asume un gran riesgo al reclutar enfermeras extranjeras y señaló que la inversión de la compañía está casi totalmente “agotada desde el principio”.

“No generamos ningún ingreso hasta que el profesional de la salud trabaje con nosotros en Estados Unidos”, dijo.

Pulver dijo que MedPro suele traer entre 500 y 600 trabajadores extranjeros de la salud, principalmente enfermeras, pero también terapeutas y técnicos de Asia, Europa y el Caribe, cada año a Estados Unidos. Demandar a los que infringen sus contratos ha sido un procedimiento estándar para la compañía.

Una búsqueda en el sitio web del secretario de tribunal del condado de Broward arrojó 79 casos que datan de noviembre del 2007 en los que MedPro entabló una demanda contra individuos por incumplimiento de contrato.

Caserta dijo que MedPro solo está haciendo cumplir los contratos para proteger sus inversiones.

“Este es un negocio complejo y costoso con un rendimiento financiero incierto”, dijo. “Por esa razón, es fundamental que MedPro pueda contar con que los empleados cumplan con el compromiso de empleo que han hecho”.

Ante nuevas restricciones que pudiesen devenir en una mayor número de deportaciones, expertos recomiendan estar preparados si le piden más evidencias. Estas recomendaciones lo ayudarán a lograr el éxito.

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