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Harry’s: todo tipo de empanadas latinoamericanas

Desde la izq.: Philip Coleman junto a su hijo Harry y su nuera -Michelle en Empanada Harry’s, en West Kendall.
Desde la izq.: Philip Coleman junto a su hijo Harry y su nuera -Michelle en Empanada Harry’s, en West Kendall. emichot@miamiherald.com

El día antes de que Empanada Harry’s se inaugurara, en el oeste de Kendall, Harry Coleman le dijo a su hijo: “No se desanimen si nadie viene enseguida”.

Philip Coleman recordó el día en que se hizo cargo de Moises Bakery en Miami Beach en 1991. Ganó $10 en su primer día. Su negocio se convertiría en una panadería venezolana emblemática en casi 30 años. Pero sabía cuán difíles, silenciosos e iinsoportables que podían ser los primeros días de una nueva panadería.


Y no se sabía cómo responderían las personas a la panadería no convencional que su hijo proponía, en un tranquilo centro comercial al oeste de Miami-Dade. ¿Se trataba de vender solo empanadas?

“La cultura hispana adora las panaderías”, dijo Harry Coleman. “Somos de Miami, y Miami es un crisol de culturas. Queríamos que fuera tan multicultural como Miami”.

El día en que se abrieron las puertas, Philip Coleman recibió una frenética llamada de su hijo: “Necesito que vengas ahora mismo”. Philip Coleman llegó para encontrar una larga línea en la puerta. “Vendimos todo lo que teníamos ese día”, dijo Harry Coleman. “En ese momento supe lo que estaba pasando”.

Empanada Harry’s nunca miró hacia atrás. Desde su apertura en abril de 2017, Harry Coleman, de 33 años, y su esposa, Michelle, de 31, han convertido su sueño en realidad. La tienda se ha convertido en un destino para el desayuno entre semana y un destino de fin de semana sin escalas, para el floreciente suburbio del oeste.


La panadería está ubicada en un espacio agradable para los millenials que él y su esposa diseñaron y construyeron mientras trabajaban en la panadería de su padre: paredes de madera reciclada, arte pop, pizarra negra que combina con sus uniformes y el sombrero de papel de Harry de estilo infantil; y las sillas de color naranja brillante coinciden con la bandana y los Crocs de su esposa Michelle.

Quería que sus empanadas fueran una representación honesta de cada país. Las sabrosas empanadas peruanas se espolvorean con azúcar como se hacen en su lugar de origen. Las versiones colombianas tienen el exterior amarillo crujiente. Las venezolanas tienen el estilo de las que hace su abuela. Y las argentinas contienen los rellenos tradicionales de carne de res y huevo cortado. Coleman quiere que estén fielmente representadas las empanadas de cada país.

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“Miami es un crisol y también lo es nuestra tienda. Eso es lo que queríamos lograr aquí”, dijo Michelle.

“Si las cosas no están bien, prefiero no hacerlas”, agregó Harry.

Harry Coleman no se limita a patrones específicos en su estilo de hacer empanadas. Su empanada de sándwich cubano sabe como un bocadillo de este clásico, con cerdo asado, jamón, queso suizo y pepinillos encurtidos; la empanada coreana se hace con costillas marinadas; la empanada Philly cheesesteak lleva lascas muy finas de carne de res y tiene la forma de un hoagie; la empanada vegana se hace con crumbles de soya y pasta amarillenta de cúrcuma en lugar de barniz de huevo batido, y su receta es tan convincente que los veganos de pura cepa preguntaban si les habían vendido por accidente las de carne molida.


El brunch es una fusión de las raíces latinas y americanas de los dueños. Hay croquetas de pollo frito encima de un waffle clásico con salsa de miel y pimienta. Los huevos benedictinos se sirven sobre arepas fritas en lugar de sobre muffins ingleses. Y las cachapas venezolanas se hacen con maíz cultivado en Homestead.


“Siempre se le ocurre algo nuevo, y la gente siempre viene a preguntar qué va a suceder a continuación”, dijo Philip Coleman.

Los viernes, encontrarás allí a Philip Coleman como quien solo ayuda a hacer un postre –una guayaba decadente o un tres leches al ron, una innovación perfecta de Harry– pero en realidad su objetivo es pasar el tiempo con su hijo y su nuera. Es una panadería radicalmente diferente a la que él comenzó en Miami Beach. Pero ambas comparten el mismo corazón.

“Una panadería puede ser un lugar ‘cool’ con su propia vibra”, dijo Michelle Coleman. “Queremos que la gente se sumerja en ese sentimiento aquí”.

Carlos Frías es crítico gastronónimo de Miami Herald. Sígalo en Twitter: @Carlos_Frias.

Empanada Harry’s Bakery & Cafe, 4009 SW 152 Ave., 786-313-3888; ordene online, grubhub.com

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