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‘El secreto mejor guardado de Hialeah’: Cómo un KFC local ha vendido flan en secreto durante 45 años

Este KFC de Hialeah tiene un producto secreto en su menú: flan

Este Kentucky Fried Chicken de Hialeah vende flan. Durante los años 1960, un antiguo cocinero cubano, Baldomero González, cocinaba flan para los empleados. Aunque el cocinero falleció, su receta secreta sigue atrayendo a muchos al establecimiento.
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Este Kentucky Fried Chicken de Hialeah vende flan. Durante los años 1960, un antiguo cocinero cubano, Baldomero González, cocinaba flan para los empleados. Aunque el cocinero falleció, su receta secreta sigue atrayendo a muchos al establecimiento.

Blanca Rosa Ortiz toma café cubano recién hecho en el único Kentucky Fried Chicken del mundo que prepara su propio flan.

Durante los últimos 32 años, ha sido la “flanadera”, la última persona de una larga lista de cocineros a los que se les confió un tipo diferente de receta secreta, transmitida de boca en boca durante más de 40 años, una receta que haría que el Coronel estuviera orgulloso.

Por supuesto, el KFC está en Hialeah.

“Siempre me pareció que era el secreto mejor guardado de Hialeah”, dijo Dan Yagoda, propietario de segunda generación de este restaurante. “Nadie piensa que va a conseguir una gran porción de flan en un restaurante de Kentucky Fried Chicken”.

Silenciosamente durante los últimos 45 años, KFC en 811 W. 49th St. ha vendido este flan casero, innovado por un chef inmigrante cubano cuando Hialeah estaba en su época de transición.

Los comensales lo han descubierto durante décadas y se trasladan al oeste de Hialeah para disfrutar de un flan suave y cremoso que pondría celoso a cualquier panadero casero.

“La gente viene de Tampa, de Homestead, de todo Miami porque están fascinadas con este flan”, dijo Ortiz, un inmigrante de Managua, Nicaragua, que aprendió a cocinar el flan aquí. “Dicen que nunca han probado otro igual”.

En 1970, cuando el padre de Dan Yagoda se convirtió en socio gerente del restaurante, la cocina de este KFC estaba atendida por inmigrantes cubanos. Yagoda, quien creció en Kendall, se graduó de la Universidad de Florida y regresó a trabajar en la franquicia de su padre pensando que se trataba de una faena de verano.

Antes de que el restaurante abriera todos los días, los chefs preparaban una comida para Yagoda y el resto del personal, y no solo era la comida que se ofrecía en el menú. En aquellos días, se animaba a los franquiciados de KFC a innovar, y el menú de este KFC incluía platos como camarones fritos, el pudín de arroz de la abuela de Yagoda y un pastel casero Key Lime.

Yagoda recuerda al veterano jefe de cocina, el fallecido Baldomero González, un antiguo sous chef en Cuba antes de que se escapara de la revolución, haciendo estofado de pollo, arroz con pollo e hígados de pollo fritos en salsa preparado con los víveres que el restaurante ya tenía.

Un día, González intentó hacer un flan al baño de maría en una olla a presión de 15 litros que los restaurantes usaban para freír el pollo. Tomó el azúcar que se usaba para la ensalada de col, la leche condensada para el Key Lime y los huevos que se usaban para la masa de pollo frito.

Así nació la creación flantástica de González.

“Tan pronto como lo probé, me di cuenta de que era algo especial”, dijo Yagoda. “Le dije a mi papá, ‘Realmente podríamos vender esto’. Estaba realmente delicioso”.

El calor parejo de la olla a presión asegura que el flan se cocine de manera uniforme, ni demasiado caliente, ni durante demasiado tiempo, ni demasiado rápido. Si alguno de estos factores no funciona, la mezcla hierve y el flan se convierte en una preparación esponjosa llena de huecos.

El flan de Baldomero siempre fue perfecto.

Al voltear el flan sobre un plato como un pastel al revés, el caramelo de color arce gotea por encima, cubriendo la natilla de tres pulgadas de espesor en una rica salsa de ámbar. La cuchara se desliza a través del flan sedoso y cada bocado queda cubierto con un toque de fondo de melaza.

El flan se puso en el menú en 1975. Por $0.99 le daban al cliente una cuña de nueve onzas, más de media libra. Era una forma de que Yagoda acogiera a la comunidad cambiante que lo rodeaba.

“Nunca le pusimos precio para ganar mucho dinero. Simplemente les dábamos a los clientes otra razón para visitarnos”, señaló Yagoda.

El fallecido Baldomero transmitió la receta como tradición oral. Enseñó a los demás cocineros a hacerlo intuitivamente, agregando la cantidad justa de ingredientes ‘al cálculo’.

Blanca Ortiz nunca conoció a Baldomero González. Aprendió a hacer su flan gracias a uno de los sucesores de Baldomero y continuó con el legado durante 32 años hasta que cambió su horario a tiempo parcial.

“Salió perfecto la primera vez. Mi maestro me estaba cuidando”, dijo.

Ahora le ha enseñado al cocinero jefe actual, Frank Turcios, un compañero nicaragüense que ha trabajado en este KFC durante 26 años.

Yagoda solo escribió la receta cuando Yum Brands compró KFC y le concedió una excepción especial para seguir haciéndolo de la manera tradicional.

Para aprobar la receta, KFC insistió en que calculara las calorías. (Omita la siguiente oración si prefiere vivir la felicidad sin calorías). La cuña de flan cuenta con 650 calorías.

Las calorías nunca detuvieron a Hialeah. Este KFC produce alrededor de 45 flanes a la semana, y muchos más durante las vacaciones, cuando los comensales piden sus postres y traen sus propios recipientes para llevarlos a casa.

“Algunas personas solamente vienen por el flan”, dijo Turcios. “Lo compran para regalar”.

Al igual que la receta de pollo del Coronel con 11 hierbas y especias, la receta del flan de Baldomero es un secreto muy bien guardado.

“Y tiene un ingrediente que ningún otro flan tiene”, dice el gerente general William Blasini. Se detuvo y sonrió. “Pero eso es parte de la receta secreta”.

“El ingrediente secreto es”, dice Ortiz, permitiéndose una sonrisa, “que los hacemos con amor”.

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