Negocios

¿Es este anillo-cafetera el mejor estilo para pedir matrimonio en Miami?

Hay días en que los empleados de Santayana Jewelry no están seguros si el negocio es una joyería o una panadería y dulcería cubana.

Los clientes se acercan al mostrador, señalan la vitrina y ordenan pastelitos de guayaba, arroz con pollo y coladas de café cubano.

Son joyas de plata esterlina de delicioso aspecto: brazaletes y yugos que celebran la cultura de Miami. La familia lleva 35 años haciendo joyería fina en Miami.

En estos días, los clientes no dejan de preguntar por la más reciente sensación en la Internet: un pequeñísimo anillo-cafetera. Es exactamente como suena: una réplica de dos pulgadas de alto de la cafetera octagonal italiana que los cubanos usan para colar su versión del combustible dulce y fuerte con que se mueve Miami.


Es cursi. Está asombrosamente detallado. Y hasta podría destronar a la cadena del equipo de football de la Universidad de Miami como la pieza de joyería más icónica que mejor simboliza a Miami.

“Cuando la gente la ve, no puede creerlo”, dijo Miriam Santayana, uno de los tres hijos de Santayana que están al frente de la tienda junto a su madre viuda. “Sin duda alguna ha dado mucho de qué hablar”.

Eso era exactamente lo que Rudy Santayana tenía en mente y buscaba cuando diseñó la joya hace cinco años para presentarla en la convención anual Cuba Nostalgia. El graduado de publicidad de la Universidad Internacional de la Florida (FIU) utiliza el programa de computadora CAD para diseñar mil cosas; desde elegantes anillos de compromiso hasta yugos en forma de cajas de refrescos latinos como Iron Beer y Jupiña.

Hubo un año en que confeccionó un anillo igual que una caja china, al que se le quita la tapa y tiene adentro un pequeñito lechón asado de plata.


“Todos los años me gusta idear algo extraño, raro”, dijo Santayana, quien se encargó del negocio familiar después de la muerte de su padre, Rodolfo, cuyo nombre se bautizó el tramo de la avenida 122 del suroeste que queda afuera de la tienda, ubicada en la famosa Calle Ocho. “Me gusta hacer cosas para que la gente se pare en el quiosco, pero nunca pensé que tendría un éxito tan grande”.

El público se paraba curioso, pero no compraba el anillo-cafetera. Hasta que poco a poco comenzó a popularizarse en la internet. La escritora de Los Angeles Marta Darby, que tiene el blog My Big Fat Cuban Family, tomó una foto del anillo y la colgó en su blog con un texto que dice: “Cómo lograr que una muchacha cubana se case contigo”. Y empezó a venderse.

Artículos relacionados el Nuevo Herald

  Comentarios