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Esta familia argentina visitó Miami en el 2001 y cambió la ciudad para siempre

José Luis Ferreira de Melo (centro) presidente del Melo Group, y sus dos hijos, Martín (izquierda) y Carlos, junto a la piscina del piso 14 de la nueva torre de condominios Aria on the Bay, en Edgewater, el 20 de abril del 2018.
José Luis Ferreira de Melo (centro) presidente del Melo Group, y sus dos hijos, Martín (izquierda) y Carlos, junto a la piscina del piso 14 de la nueva torre de condominios Aria on the Bay, en Edgewater, el 20 de abril del 2018. emichot@miamiherald.com

El plan era que fuera un viaje de negocios de una semana, como cualquier otro.

Pero después que José Luis Ferreira de Melo y sus hijos Carlos y Martín —el presidente y dos altos directivos de la urbanizadora argentina Melo Group— pasaron varios días en Miami en 2001, observaron tanto potencial en un vecindario del downtown que decidieron no irse.

Entonces, pocas semanas después del 11 de septiembre de ese año, Melo Group cerró su primera compra de tierras en Miami, un lote de un acre en 615 NE 22 Street en Edgewater, por $1.9 millones.

"Edgewater había estado deprimido tanto tiempo que los urbanizadores locales lo dieron por perdido", dijo Martín, de 39 años. "La gente había estado esperando que la zona despegara, pero no fue así. Pero nosotros, que llegamos de afuera, sólo veíamos potencial y futuro, no el pasado. Uno no tiene miedo de arriesgarse, probablemente por pura ignorancia".

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La Bahía de Biscayne vista desde el edificio en construcción del Melo Group en el corazón del distrito de arte y entretenimiento de Miami. Las dos torres son de apartamentos de alquiler. Emily Michot emichot@miamiherald.com

Durante los 17 años siguientes, Melo Group ha trazado su propio rumbo en el volátil panorama inmobiliario del sur de la Florida. La compañía se ha desviado de tendencias del sector aventurándose en ciertos vecindarios antes que fueran deseables, centrándose en clientes extranjeros cuando la economía estadounidense se desplomó, y cortejando a un amplio abanico demográfico al alternar entre torres de lujo y apartamentos de alquiler.

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Esa estrategia ha rendido frutos. En mayo, Melo inauguró Aria on the Bay, una torre de 53 pisos de apartamentos de lujo en 1770 N. Bayshore Drive. El edificio tiene 648 unidades que van desde los $400,000 hasta más de $12 millones. Los compradores son de 42 países. El 90 por ciento del edificio se ha vendido.

Este mes se inaugura Square Station, en 1424 NE Miami Place, que agrega 710 apartamentos de alquiler en el distrito de arte y entretenimiento del downtown. Los alquileres comienzan en $1,650 para las unidades de una habitación y llegan a $2,500 por los de tres habitaciones. Aproximadamente una tercera parte de las unidades ya están arrendadas en las dos torres de 34 pisos, que están directamente al otro lado de la calle de la estación School Board del Metromover.


Ya se construye Art Plaza, un proyecto de 667 apartamentos de alquiler en 58 NE 14 Street, al oeste del Adrienne Arsht Center for the Performing Arts. El 5 de junio, Melo aseguró un préstamo de construcción de $85 millones de Ocean Bank. El proyecto, dos torres de 36 pisos, debe completarse en el 2019.

En la fase de planeación está Miami Plaza, otro proyecto de apartamentos de alquiler en 502 NE Miami Place, con 437 unidades en una torre de 36 pisos.

Cuando estos dos proyectos se terminen, el total de unidades que Melo Group ha entregado en Miami desde el 2003 ascenderá a 4,896, casi la misma cantidad que las construidas en Argentina.

"Estas personas se mantuvieron por delante de los demás y urbanizaron mercados de alto riesgo a una o dos cuadras de donde los demás tenían puesta la vista", dijo Peter Mekras, director gerente de Aztec Group, una firma de inversión y banca mercantil, quien ha ayudado al Melo Group en algunas de sus adquisiciones de tierras en los últimos 10 años. "Ellos están en una categoría única de urbanizadores que construyen para sí mismos, no para un socio institucional. Compran terrenos para construir, no para especular".

Una tradición familiar

En comparación con importantes participantes en el sector, como The Related Group, cuya cartera de proyectos de $15,000 millones incluye más de 90,000 unidades de condominios, alquiler y comerciales, el Melo Group es un pequeño negocio familiar. Pero eso lo beneficia.

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El proyecto más reciente del Melo Group', Square Station, en 1424 NE Miami Place, tiene 710 apartamento de alquiler y 15,000 pies cuadrados de espacio para comercios minoristas. Emily Michot emichot@MiamiHerald.com

"Están muy integrados verticalmente y son muy directos", dijo Alicia Cervera, la agente de bienes raíces que maneja las ventas en el Aria on the Bay. "No son personas que están en una torre de marfil. Los tres, el padre y los dos hijos, van a trabajar todos los días. Participan activamente en sus negocios. Pueden caminar por una obra y saben lo que todos están haciendo. Te hacen sentir una parte crítica de su equipo. Son muy orientados a las metas y no pierden tiempo, pero reconocen y agradecen el buen trabajo. Y también te piden cuentas".

Fundado en 1948 en Buenos Aires por el padre de José Luis, el Melo Group ya había construido más de 5,000 condominios en Argentina cuando la familia vino a Miami en aquella visita histórica en el 2001.


Con Argentina abrumada entonces por una crisis financiera que había dejado al país al borde del colapso, los Melo quedaron intrigados por las posibilidades de Edgewater, una zona relativamente descuidada.

"Edgewater está junto a la bahía, cerca de la I-95, Brickell y el downtown", dijo Carlos, quien supervisa el diseño y los elementos arquitectónicos de los proyectos. "Hay dos viaductos que conectan con la playa. Ya se hablaba de un centro para las artes. El lugar es fabuloso. Había muchos desamparados y drogadictos en la zona, pero mi padre siempre dice: 'La gente se puede reubicar, pero los lugares no. Si un lugar es bueno, siempre será bueno' ".

Los Melo también se sintieron atraídos a instalarse en Miami porque la ciudad "recibe muy bien a los extranjeros", dijo Martín, quien maneja las cuentas de la compañía. "Después de dos años te consideran del lugar. Aquí se habla español. Estados Unidos usa la misma moneda desde hace 200 años, hay seguridad física, económica y jurídica. Y la crisis en Argentina era tal que no sabíamos si iba a haber una guerrilla".

Así que los Melo cerraron su oficina en Buenos Aires y se mudaron a Miami. Dos años después de comprar la tierra en Edgewater, Melo Group reveló el proyecto de 22 Biscayne Bay, un edificio de 104 apartamentos de alquiler en 615 NE 22 Street. El edificio se inauguró en momentos que Edgewater comenzaba a transformarse de un distrito abrumado por la delincuencia en un vecindario residencial frente al mar.


Los Melo mantuvieron las prácticas de negocios que les funcionaron en Buenos Aires: supervisaban todos los aspectos de los proyectos, desde el diseño y la construcción hasta la administración. Usaron los mismos contratistas —L&R Structural Corp. construyó sus últimos tres proyectos— lo que les permitió aprender de sus errores y construir más rápido. Levantaron cuatro edificios de apartamentos de alquiler más entre el 2005 y el 2011, en Edgewater y Brickell, y reinvirtieron las ganancias en la compañía.

Contracorriente

En le 2010 el Melo Group pagó $1.4 millones por un terreno de 28,000 pies cuadrados frente al mar en 601 NE 23 St. y lanzó un nuevo proyecto de condominios —el primero en Miami en tres años— sin financiación tradicional. Eso llamó la atención de medios noticiosos nacionales como The Wall Street Journal y Bloomberg, que querían saber cómo Melo estaba iniciando proyectos en momentos que la mayoría de las compañías tenían una gran cantidad de apartamentos por vender.

La respuesta fue sencilla, y otros urbanizadores la adoptaron rápidamente: exigir a los compradores un pago inicial de 50 por ciento, en efectivo, sin financiación bancaria. La práctica era común en Buenos Aires y otras ciudades de Sudamérica, pero relativamente nueva en Estados Unidos.

"Durante esa época, un apartamento en Bogotá o Sao Paulo costaba tanto como en Miami", dijo Carlos. "Eran incluso más caros, porque estas ciudades eran económicamente más fuertes y en Miami había una depresión. Los compradores tenían mucho dinero extra, así que no les era problema pagar la mitad por adelantado".

Para cuando la torre de 86 apartamentos en 23 Biscayne Bay se terminó en el 2012, todas las unidades estaban vendidas. Los precios iban de $180,000 a $260,000.

"Pudimos ofrecer un producto que costaba lo mismo que un edificio en ejecución hipotecaria", dijo Martín. "Había compradores de fuera de Miami que querían aprovechar el mercado deprimido pero que no querían comprar una propiedad en ejecución hipotecaria o una venta a corto. Querían apartamentos nuevos a precios más bajos".

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La nueva torre de condominios Aria on the Bay en Edgewater. La firma urbanizadora Melo Group ha construido miles de apartamentos en Edgewater y el downtown de Miami desde el 2001. Emily Michot emichot@miamiherald.com

En los cinco años transcurridos desde entonces, la popularidad de Edgewater se ha disparado. The Related Group está en medio de su mayor proyecto hasta la fecha, las cuatro torres del proyecto Paraiso District: 1,400 apartamentos de entre $600,000 y $2 millones, en un tramo de 11 acres entre NE 30 Terrace y 32 Street. Cerca, el OKO Group recientemente comenzó las obras de Missoni Baia, una torre de lujo de 57 pisos en 777 NE 26 Terrace.

Pero en vez de centrarse en el mismo mercado de lujo dominado por sus competidores grandes, el Melo Group se concentra en el mercado de apartamentos de alquiler que está a punto de tomar mucha fuerza en la zona del downtown.

Los proyectos en que trabajan en el distrito de arte y entretenimiento están ubicados cerca del transporte público, porque los Melo opinan que el transporte masivo será el gran próximo cambio en Miami, y se concentran en clientes de clase media que trabajan en zonas urbanas pero no pueden pagar los precios de Brickell.


Y a pesar del crecimiento y el éxito del Melo Group, los lazos familiares que son la base de la compañía siguen intactos. El padre y los dos hijos siguen yendo a trabajar juntos a la oficina en Edgewater. Todos viven en el mismo edificio en Miami Beach y almuerzan juntos todos los días.

"De cierta manera, somos el comienzo de la reactivación de Miami", dijo José Luis. "La economía local fue estimulada por el capital extranjero que llegó. La gente se queja de que los condos son demasiado caros, pero gracias a esas unidades costosas muchas personas —mecánicos, personal de servicio, empleados de restaurantes— tienen empleos. Y todos los compradores extranjeros también pagan impuestos. Si hemos tenido una ventaja competitiva sobre nuestros competidores, no es poque hayamos tenido suerte, es porque trabajamos muy duro".

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