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Estas galletas son tan grandes que hay que comerlas con las dos manos. Miami se arrebata con ellas

En Cindy Lou’s Cookies hay galletotas enormes

Cindy Kruse y Eric Paige convirtieron una carrera de 25 años en restaurantes de lujo en una pastelería que hace deliciosas galletas.
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Cindy Kruse y Eric Paige convirtieron una carrera de 25 años en restaurantes de lujo en una pastelería que hace deliciosas galletas.

Las galletas de Cindy Lou no son buenas para ti.

No están fortificadas con berza, desgraciadamente no tienen quinua o granos alimenticios. Cada bocado contiene gluten.

Y sí, esa bañera gigante bajo el mostrador en el escaparate de la tienda en Little River está llena hasta el tope con azúcar blanca.

¿Dieta keto? ¿Estás bromeando?

“Es una galleta. No se supone que sea saludable “, dijo la copropietaria Cindy Kruse. “Lo único que debe ser es deliciosa”.

Y con eso es más que suficiente.

Después de 25 años de hacer grandes postres para los grandes paladares, Kruse, una repostera de formación clásica que pasó su carrera elaborando dulces hermosos y elaborados para algunos de los chefs más conocidos de Estados Unidos, se dio cuenta de que quería hornear algo para la niña que llevaba en sí — y los niños en todos nosotros.

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Convirtió ese entrenamiento en el dulce que relata su infancia. Y, con su corto cabello negro con coletas, sirve esas galletas enormes con un vivo entusiasmo en la tienda que abrió hace año. Allí, se puede encontrar a Kruse en una de las mesas de acero inoxidable, extendiendo una cubierta de queso crema sobre una masa de terciopelo rojo con sus manos enguantadas, tal como haría una niña de kindergarten cuando pinta con los dedos.

Dentro de cada radiante caja rosada de galletas escribe con un marcador, “Horneada con amor. Las galletas nutren el alma”. Estampa su firma porque cree en lo que hace.

“Para mí, hay belleza en la sencillez. Me encanta la sencillez en una galleta y los recuerdos que evoca”, dijo Kruse.

Pero simple no significa que no sea refinado.


Galletas simples, repostera experta

Kruse, una graduada de la Universidad de Boston y del Culinary Institute of America de Nueva York, pasó su carrera aprendiendo a hacer unos postres que lo dejarán sin aliento. Comenzó en South Beach, donde conoció a su compañero de 22 años, el chef Eric Paige, en la South Beach Brasserie, del actor Michael Caine, en Lincoln Road. (Paige le pidió que fueran a patinar, la primera cita en los años 90).

Pasaron las dos décadas siguientes en restaurantes de lujo: él cocinando lo salado, ella horneando el dulce. Y juntas esas carreras los llevaron a todas partes desde los salones del Ritz Carlton en Puerto Rico (donde nació y donde aún vive gran parte de su familia) hasta Las Vegas, donde trabajó para Emeril Lagasse, Wolfgang Puck y Charlie Trotter.

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Cindy Kruse y su compañero Eric Paige pasaron de una carrera de 25 años como reposteros en restaurantes de lujo a hornear unas de las galletas más deliciosas de Miami. PATRICK FARRELL. MIAMI HERALD.

Pero esos días de 12 a 14 horas de trabajo les pasaron factura cuando regresaron a Miami. Ahora, ambos con 52 años, querían algo más que una carrera: querían una vida.

“Después de trabajar tan duro, nada me hacía más feliz que cuando hacía algo simple”, dijo. “Si iba a trabajar tan duro, sería por algo que amaba y que me haría feliz”.


Tras tomarse un año libre, Kruse comenzó a hornear en el garaje de su casita alquilada en Coconut Grove galletas, brownies y tortas para restaurantes como Gigi’s y Panther Coffee. Cuando abría la puerta del garaje, vecinos y pavos reales revoloteaban esperándola, atraídos por el aroma de sus galletas. Y también los restaurantes, que hacían cola para llevarse las golosinas.

Galletas divertidas

Cada galleta lleva una masa específica. La de nuez de macadamia con chocolate blanco utiliza una mantequilla marrón clásica en la mezcla. La galleta Lemon Cloud usa jugo del limón fresco y ralladura de su cáscara. Ella misma hace su propia granola para las galletas de avena con pedazos de chocolate.

Su Brownie Krispie Crunchy se debe servir en platos Wedgwood. Tiene capas de una masa suave de chocolate, Rice Krispies en salsa de chocolate hecha en casa, una fina capa de Nutella y un crujiente relleno de caramelo. Es como una olla con un dulce refinado.


Kruse decide sus comidas basándose únicamente en si harán que sus postres tengan un mejor sabor. El pan de banana es vegano, usa yogur de soja y aceite en lugar de huevos y mantequilla, solo porque es más delicioso de esa manera. (Algunos se dan cuenta solo después que ven el recibo).

Y sus galletas también tenían que ser divertidas. Ella las hace muy grandes a propósito. Cada galleta es de al menos 6 onzas, solo porque de 5 onzas no se veían lo suficientemente grandes en sus manos. El asunto es que te hagan falta las dos manos para sostenerlas.

“Son para el niño que hay en todos nosotros”, dijo. “Las miras y dices: ‘¡Dios mío!’ Esa es la reacción que quería”.

Esa es la reacción que ve en su nueva tienda, rosa y acogedora bajo un arbusto de buganvillas fucsia en una calle que ha estado cerrada la mayor parte del año por la construcción.

Aún así, la gente se estaciona a unas cuadras de distancia y camina con el calor para recibir su dosis de Cindy Lou. Los conductores de Uber y Postmates han aprendido a navegar entre los conos naranja de tráfico.

“No puedo dejarlo”, dijo el artista de Miami Rafael Leonidas, con su camisa negra empapada en sudor, que pasa regularmente por un par de brownies. “Son de otra época. ¿El brownie? [Se besa la punta de los dedos.] Son lo mejor. Dignos de un rey”.

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Cindy Kruse (atrás a la izquierda), con su compañero Eric Paige, pasó 25 años como chef de repostería en restaurantes de lujo. Ahora hacen unas de las galletas más deliciosas de Miami en Cindy Lou’s Cookies. PATRICK FARRELL. MIAMI HERALD.

A veces los clientes le preguntan si ha considerado hacer sus galletas sin gluten, o veganas, o totalmente orgánicas, cosas que, según ella, te distraerían de la pura alegría de disfrutar una galleta. Hay una razón por la que los postres se llaman golosinas.

“Lo siento”, les dice, “son como las hacía la abuela: a la antigua y deliciosas”.

Todos los días en el almuerzo ella se come una de sus propias galletas, recién salidas del horno. (En estos días le apetece la nuez de macadamia con chocolate blanco). Si Paige se da cuenta de que está de mal humor, le pregunta: “¿Te comiste tu galleta hoy?”. Eso siempre la pone de mejor humor.

Y se come su galleta de la misma forma en que Homero Simpson come una rosquilla: sin una pizca de pretensión ni el remordimiento de los que hacen dieta.

“La gente se está esforzando demasiado en estos días”, dijo. “¿Romero en un pastel de chocolate? De eso nada. Dame lo clásico”.

Carlos Frías es un editor de alimentos del Miami Herald que ha sido galardonado por la Fundación James Beard. Puede contactarlo al 305-376-4624; @carlos_frias

Cindy Lou’s Cookies

7320 NE 2nd Ave., Little River

305-456-8585

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