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Mural de la bandera boricua en Miami pende de un hilo. ¿La salvarán los políticos?

Los propietarios de La Placita, un restaurante puertorriqueño en el distrito MiMo de Miami, pagaron $25,000 para que un famoso muralista puertorriqueño pintara el edificio como la bandera puertorriqueña. La ciudad dice que no se aseguraron que estuviera bien con una junta de preservación histórica que supervisa el área antes de hacerlo.
Los propietarios de La Placita, un restaurante puertorriqueño en el distrito MiMo de Miami, pagaron $25,000 para que un famoso muralista puertorriqueño pintara el edificio como la bandera puertorriqueña. La ciudad dice que no se aseguraron que estuviera bien con una junta de preservación histórica que supervisa el área antes de hacerlo.

Un enorme mural de tres pisos con la bandera puertorriqueña, que se creó para darle importancia y promoción a un nuevo restaurante de Miami, continúa en medio de una controversia.

Los dueños del restaurante La Placita, un apasionado proyecto entre Julián Gil, una celebridad de la televisión hispana, y el premiado chef puertorriqueño José Mendín, le encargaron a un famoso muralista puertorriqueño que creara el mural en diciembre. Sin embargo, los dueños no solicitaron un permiso especial a la junta que supervisa el histórico Distrito MiMo, donde está el edificio.

Ahora, dicha agencia, la Junta Histórica y de Preservación Ambiental de la Ciudad de Miami, votó 5-3 contra otorgarle el permiso que dejaría que el mural permanezca pintado. La junta votó casi a la 1 a.m. del miércoles, tras una caldeada reunión de siete horas con el público para discutir el plan más reciente para el Coconut Grove Playhouse.

Sin embargo, el mural con la bandera puertorriqueña todavía no ha perdido la batalla.

Los propietarios tienen 15 días para presentar una apelación directamente ante la Comisión de Miami. La fecha más temprana en que se discutiría el asunto sería el 11 de abril en la reunión de los comisionados.


Los propietarios de La Placita opinan que cuentan con el impulso, ya que el presidente de la Junta, la vicepresidenta y un miembro votaron a favor de que se quede el mural.

Entre los tres funcionarios que votaron a favor estuvo la vicepresidenta Lynn Lewis, quien dijo que votó a favor con la condición de que el mural se pinte con colores que apruebe MiMo. “Hemos tratado de ser lo más flexible posibles”, dijo Lewis. “Tratamos de señalarle a las personas que estar en un distrito histórico es una ventaja económica”.

“Este es el momento en que personas razonables deben llegar a una solución que realmente funcione”, dijo Joey Cancel, presidente de La Placita. “Este es el momento en que la Ciudad tiene que dar un paso al frente”.

La Placita abrazó la idea con buenas intenciones, dijo Cancel.

Gil, la estrella televisiva latinoamericana que se crió en Puerto Rico, le encargó al artista puertorriqueño Héctor Collazo Hernández que creara la obra, “Plantando Bandera”. Los dueños dijeron que les costó $25,000.

El mural buscaba ser el primero en Miami de los muchos murales con una bandera puertorriqueña que hay en la isla, un eco del proyecto de Hernández “78 Pueblos y una Bandera”, donde en el 2018 pintó un enorme mural al aire libre en cada una de las 78 municipalidades de Puerto Rico. Las banderas representan un símbolo de unidad y resistencia en la isla tras haber sido devastada por consecutivos huracanes.

Gil le pidió a su legión de seguidores, más de 2.4 millones solo en Instagram, que salieran a respaldarlo en defensa del mural de la bandera.

“La bandera no va a desaparecer. Lucharé contra viento y marea para defender este trabajo y a la cultura puertorriqueña”, le escribió a sus seguidores en un correo electrónico. “Nuestra bandera deberá ser respetada. La defenderemos. Tenemos el apoyo de la diáspora puertorriqueña y nos haremos escuchar”.

Los dueños de La Placita dijeron que el proceso para obtener el permiso fue tan complicado que se les dijo que solo necesitaban un permiso de evento especial del departamento de policía, el cual obtuvieron.

Pero ante, tenían que someter su proyecto a la junta. Los murales están explícitamente prohibidos en el distrito MiMo, según ordenanzas de la ciudad.


“Pintar murales no afecta de forma adversa el carácter histórico, arquitectónico ni estético” del edificio ni del distrito MiMo, escribió un funcionario de preservación en su recomendación a la junta.

“Los puertorriqueños somos parte de la historia de Estados Unidos. De modo que si la junta de preservación histórica quiere preservar la historia, somos parte de ella”, dijo Cancel.

El Distrito Histórico MiMo Biscayne Boulevard es el único distrito comercial en Miami en haber recibido la designación histórica. El estilo arquitectónico del distrito es una mezcla singular de resurgimiento mediterráneo y Art Déco que realza la belleza del distrito MiMo. Muchos de los moteles que antes estaban en decadencia han sido renovados y convertidos hoteles boutique bajo las guías de la junta histórica, que incluye una amplia paleta de colores.

Sin embargo, algunos residentes, entre ellos miembros de la Asociación MiMo Biscayne, un grupo de propietarios de casas y negocios, se pronunciaron en contra del mural.

En la reunión del miércoles, Cancel señaló que hay siete edificios abandonados que rodean el suyo, y dijo que el mural ha llamado la atención de muchos visitantes a MiMo y a su restaurante que, agregó, contribuyó con $30,000 en impuestos a las ventas el primer mes de operaciones.

“El mural se ha convertido en una atracción turística. La gente quiere venir aquí, tomarse fotos y selfies”, dijo Cancel. “En el Distrito MiMo están preservando edificios vacíos”.

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