Finanzas

Opciones de inmigración: los empresarios deben considerar las visas E-2

La visa, comúnmente conocida como “E-2”, es un camino bastante utilizado por inversionistas extranjeros que compran o inician proyectos en Estados Unidos.
La visa, comúnmente conocida como “E-2”, es un camino bastante utilizado por inversionistas extranjeros que compran o inician proyectos en Estados Unidos.

Estados Unidos es considerado el primer país, a nivel mundial, cuando de emprendimiento se trata. De acuerdo con el Índice de Emprendimiento Global para el año 2017, no solo ocupa el primer lugar en la lista, sino que supera al segundo lugar, Canadá, por más de 5 puntos. Hoy se estima que existen más de 400 millones de emprendedores alrededor del mundo, lo que se traduce en que una de cada 18 persona es dueña de su propio negocio.

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Gran parte de estos emprendedores son ciudadanos de países con los que EEUU mantiene acuerdos bilaterales que permiten la posibilidad de que el nacional de alguna de esas naciones en particular invierta y pueda solicitar una visa de no inmigrante para desarrollar o expandir sus proyectos empresariales en Estados Unidos..


Países como Alemania, Argentina, Bolivia, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, España, Francia, Honduras, Irlanda, Italia, Japón, México, Panamá, Paraguay, y Polonia, cuentan con este tipo de tratados, y ciudadanos de estos países pueden optar por esta visa. Existen por su parte, países que no cuentan con estos tratados bilaterales con Estados Unidos, como es el caso de Venezuela o Portugal. Sin embargo, ciudadanos de estos países que poseen una segunda nacionalidad pueden solicitar la visa si el segundo país cuenta con dicho tratado, por ejemplo, Italia.


Si bien es cierto que la inversión para solicitar la visa E-2 debe ser “substancial”, una de las ventajas es que no se requiere de un monto mínimo, como es el caso de los $500,000 que se requieren para la visa EB-5. Para las E-2, el Departamento de Estado utiliza una prueba de proporcionalidad, por medio de la que pondera la cantidad de fondos invertidos frente al costo total de la compra de la empresa existente o de la creación de la misma. Los oficiales de inmigración analizan igualmente si el compromiso financiero del inversionista garantizará el funcionamiento de la empresa y el potencial éxito de la misma. En algunos casos la inversión puede ser de $150,000, y en otros de un monto mayor. La visa E-2 tampoco requiere de la contratación de un número mínimo de empleados, pero exige que no sea una inversión marginal, y que más bien tenga la capacidad actual o futura de generar más ganancias que para mantener al inversionista y a su familia.


Otra característica bastante atractiva de esta visa es que se puede renovar indefinidamente mientras la inversión se mantenga activa. Inversiones pasivas como la compra de un apartamento de un terreno baldío, no califican para esta visa. Asimismo, esta visa le permite al cónyuge y a los hijos menores de 21 años (sin importar su nacionalidad) acompañar al inversionista en Estados Unidos. El cónyuge puede solicitar autorización de empleo, y/o estudiar a tiempo completo, y los hijos menores de 21 años pueden estudiar a tiempo completo sin requerir una visa de estudiante.

Adriana Kostencki, Esq. es socia y lidera el departamento de inmigración de la firma de abogados de negocios Berger Singerman; akostencki@bergersingerman.com y @adrianaeak

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