Finanzas

Washington y Londres convergen en plan común

Un especialista de la Bolsa de Nueva York muestra su desesperación.
Un especialista de la Bolsa de Nueva York muestra su desesperación. AP

Estados Unidos y Gran Bretaña parecen estar llegando a un punto de convergencia sobre una solución común para el caos financiero que está afectando al mundo, un día antes de la crucial reunión de dirigentes financieros comience en Washington. La Casa Blanca espera que de la reunión resulte una solución unificada.

Los planes británicos y norteamericaanos, aunque distan mucho de ser idénticos, tienen dos elementos en común: inyectarle dinero del gobierno a los bancos a cambio de participación en la propiedades y garantías de pagos para varios tipos de préstamos.

Ambos remedios serán los factores centrales el sábado, cuando el presidente Bush se reúna con ministros de finanzas de los países más ricos del mundo en una poco común reunión en la Casa Blanca para intercambiar ideas.

La invitación de Bush a los ministros de finanzas de Gran Bretaña, Italia, Alemania, Francia, Canadá y Japón llegó un día lleno de telefonemas y cartas entre los dirigentes europeos y Washington. Los funcionarios han estado esforzándose por esbozar una reacción coordinada ante el problema de la banca mundial, antes de ir a Washington para las reuniones anuales del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.

"Según esto se ha ido extendiendo, las oportunidades de cooperación han aumentado'', dijo David H. McCormick, subsecretario del Tesoro para asuntos internacionales. "Tenemos que promover y recalcar esas cosas en común''.

Con los mercados de crédito todavía congelados y los mercados de valores en todo el mundo bien decaídos, existe un creciente consenso de que la crisis ahora se está moviendo tan rápido y es tan dañina para la economía global que requiere un grado sin precedentes de coordinación mundial.

La apertura del Tesoro a infusiones directas de efectivo es un cambio notable del tono de hace unas cuantas semanas, cuando el Secretario del Tesoro, Henry M. Paulson Jr., y el presidente de la Reserva Federal, Ben. S. Bernanke, se expresaron negativamente ante el Congreso de tales acciones.

"Darles capital a las instituciones está relacionado con el fracaso'', declaró Paulson el 23 de septiembre. "En esto tenemos que pensar en el éxito''.

Pero los funcionarios del Tesoro dijeron que el énfasis cambió en le reciente semana, en gran medida porque los mercados de bolsa siguieron bajando.

El premier de Gran Bretaña, Gordon Brown, planteó en una carta dirigida al presidente Nicolas Sarkozy, de Francia, una opción que ha estado adquiriendo el favor de los economistas, la cual garantiza los préstamos de plazos cortos e intermedios entre bancos. Al persuadir a los bancos a que sigan prestándose mutuamente, el plan intenta sacudir y despertar al paralizado mercado de crédito. "Es un área en la que un enfoque internacional conjunto podría tener un efecto muy poderoso'', dijo Brown el jueves en una carta de dos páginas.

Los funcionarios del ejecutivo de EEUU están discutiendo aspectos de la proposición británica, pero dicen que las diversas economías tienen reglas distintas, lo cual complica una acción conjunta.

Un alto funcionario del gobierno opinó que esperar un acuerdo sobre propuestas como la de Brown sería "fijarse expectativas irracionalmente altas''.

No obstante, recapitalizar los bancos y resucitar los préstamos están a la cabeza de la lista de remedios que muchos economistas sugieren ahora. Si actúan de manera conjunta, los países podrían sacar el mayor provecho a sus medidas, según estos expertos, y evitar las distorsiones que ocurren cuando los países toman caminos diferentes.

"Como mínimo, es necesario amortiguar los daños'', dijo Carmen M. Reinhart, profesora de Economía de la Universidad de Maryland. "Hay que evitar las medidas de mendigar al vecino que caracterizaron la Gran Depresión''.

"Como máximo'', continuó, "se pueden conseguir principios generales --la necesidad de una rápida recapitalización de los bancos, la necesidad de liquidez--, para que no lleguemos a una crisis del crédito aún mayor''.

La Casa Blanca confirmó que el Departamento del Tesoro estaba considerando asumir parte de la propiedad de los bancos como parte de su programa de rescate por $700,000 millones. Pero los funcionarios afirmaron que la idea estaba menos desarrollada que el plan de comprar valores problemáticos de los bancos a través de "subastas inversas''.

La meta, según funcionarios del Tesoro, es un plan que estaría fácilmente disponible para todos los bancos, en lugar de preparar paquetes individuales de rescate negociables caso a caso. Esto haría probable que el gobierno no pueda permitirse más que una pequeña parte de propiedad en cualquier institución.

Las inyecciones directas de efectivo estarían destinadas a bancos comparativamente saludables. Si un banco está al borde de la quiebra y necesita ser rescatado o cerrar, Federal Deposit Insurance Corp. se ocuparía de él según sus propios procedimientos.

La propuesta del Tesoro de recapitalizar a los bancos nace de haberse dado cuenta de que, a medida que la bolsa de valores sigue derrumbándose, a medida que los valores vinculados a hipotecas en las hojas de balance de los bancos se desploman también, se ha hecho más difícil a los bancos recaudar capital fresco de los inversionistas.

El gobierno concluyó que podría facilitar capital con mayor rapidez y con más seguridad si lo hacía directamente.

El cambio podría reflejar asimismo dudas crecientes sobre el plan del Tesoro de comprar valores vinculados a hipotecas. Por medio de subastas inversas, los aspirantes a la venta de los valores difíciles de vender competirían entre sí para ofrecerlas al gobierno. Las subastas tienen como objeto resucitar el mercado.

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