Finanzas

Esfuerzo mundial por revitalizar la economía

El presidente George W. Bush y los líderes financieros de los países ricos y pobres prometieron ayer intensificar sus esfuerzos por activar el paralizado sistema financiero antes de que haga más daño a una economía global crecientemente inestable.

Aunque no hubo una oferta concreta de nuevas acciones, Bush prometió de nuevo que su gobierno está haciendo todo lo posible por frenar la mayor crisis financiera desde la Gran Depresión. Los ministros de Finanzas hablaron en términos inusitadamente sombríos sobre la necesidad de acción.

Bush inició el día con una aparición en el Jardín de las Rosas de la Casa Blanca poco después del amanecer, acompañado por los representantes de casi una docena de naciones y organismos internacionales.

El nuevo mensaje del día fue la promesa de Bush en torno a que las naciones del mundo trabajarían juntas para resolver la crisis, evitando las posiciones proteccionistas que empeoraron las condiciones durante la Gran Depresión de los años 30.

"En un mundo interconectado, ninguna nación ganará nada afectando la fortuna de otra. Estamos en esto juntos. Saldremos de esto juntos'', dijo Bush. "Ha habido momentos de crisis en el pasado, en los que las naciones poderosas del mundo enfocaron su energía en contra de las otras o buscaron aislarse del mundo. Esta vez es diferente'', indicó.

El vocero de la Casa Blanca, Tony Fratto, declaró que el compromiso de Bush hacia la acción cooperativa fue repetido y aceptado por cada funcionario y ministro presente durante la reunión privada realizada antes de la declaración.

Junto con el Presidente participaron funcionarios de alto nivel del Grupo de los Siete: Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia, Gran Bretaña, Italia y Canadá. También estuvieron representantes de la Unión Europea, el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Bush no mencionó acciones específicas que motivaran su mensaje. Pero Irlanda recientemente garantizó

todos los depósitos bancarios, causando reacciones similares en Alemania y otros países, preocupados porque el nerviosismo de los depositan

tes llevara sus cuentas bancarias a Irlanda.

Posteriormente, Bush hizo una inesperada visita a la sede del FMI, de 185 países

miembros. Junto al secretario del Tesoro, Henry Paulson, y el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, participó en una dis

cusión durante la noche con el Grupo de los 20, que incluye a los países ricos y a importantes países en desarrollo como China, Brasil e India.

El ministro de Finanzas brasileño, Guido Mantega afirmó que el Presidente había recalcado la seriedad de la situación actual y dijo a los ministros de Finanzas que haría todo lo posible por incluir a otros países en los esfuerzos por resolver la situación económica.

En respuesta, los países del G-20 emitieron una decla

ración conjunta en la cual los ministros de Finanzas prometieron trabajar juntos "para superar la turbulencia financiera y profundizar la cooperación para mejorar la regulación, supervisión y funcionamiento general de los mercados financieros del mundo''.

La turbulencia financiera dominó las discusiones en las reuniones del FMI y el BM durante el fin de semana. El FMI respaldó firmemente un plan de cinco puntos para utilizar todos los medios posibles para prevenir que las grandes instituciones financieras entren en crisis, y que sigan bombeando fondos al sistema bancario para descongelar los préstamos y el crédito --que da vida a la economía-- vuelva a fluir otra vez.

"La profundidad y la naturaleza sistémica de esta crisis piden una vigilancia excepcional, coordinación y presteza para tomar una acción audaz'', dijo el FMI en su declaración conjunta. Ese documento, en una acción inusitada, repitió al pie de la letra todos los compromisos establecidos en la declaración del G7 que fue dada a conocer el viernes.

El presidente Bush hizo referencia ayer a una acción nueva e importante emprendida por su gobierno, la nacionalización parcial de algunos bancos. Tras días de conjeturas sobre si se emprendería dicha medida, el secretario del Tesoro, Henry Paulson, anunció la noche del viernes que su gobierno compraría en parte varios bancos estadounidenses.

El presidente Hoover probó algo similar en 1932, durante la Gran Depresión. No se dieron detalles sobre cómo se ejecutaría el nuevo enfoque, sólo que es similar al emprendido por Gran Bretaña para inyectar capitales a sus bancos, a cambio de acciones.

El gobierno aportaría una parte no aclarada de los $700,000 millones aprobados por el Congreso hace una semana para comprar acciones en una amplia variedad de bancos y otras instituciones financieras.

Varios países latinoamericanos pidieron ayer a Estados Unidos "trabajar con rapidez'' en la activación de mecanismos contra la crisis financiera que amenaza paralizar el desarrollo económico a nivel global. La posición fue manifestada por los ministros de Economía de Argentina, Canadá, Chile, Colombia, México, Perú y Uruguay a Paulson, en una reunión como parte de las actividades durante la asamblea de gobernadores que realizaron en conjunto el FMI y el BM. Representantes de ambas instituciones y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) también participaron en el encuentro en la sede del Tesoro.

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