Finanzas

Un secreto bancario:

¿A dónde fue a parar el dinero del rescate?

Una sucursal de Citibank en Nueva York.
Una sucursal de Citibank en Nueva York. AP

Cualquier banco exige a sus clientes antes de prestarles dinero que les revelen cómo será invertido el préstamo, pero eso al parecer no se aplica a los bancos de Estados Unidos que recibieron miles de millones de dólares de los contribuyentes norteamericanos como parte de un gigantesco plan de rescate.

Los principales bancos del país afirman que no pueden determinar con exactitud cómo están invirtiendo el dinero o simplemente se niegan a hablar del tema.

Por ejemplo, JPMorgan Chase recibió $25,000 millones como parte del plan de rescate.

He aquí la respuesta de Thomas Kelly, uno de sus voceros: "Parte del dinero lo prestamos. Parte del dinero no lo prestamos. No estamos ofreciendo estimado alguno de cómo lo estamos haciendo. No hemos revelado eso al público. Nos negamos a hacerlo''.

La Associated Press se puso en contacto con ejecutivos de 21 bancos que recibieron al menos $1,000 millones en dinero de los contribuyentes y formuló cuatro preguntas: ¿Cuánto dinero ha sido gastado? ¿En qué se gastó? ¿Cuánto está retenido en cuentas de ahorro? ¿Cuál es el plan para invertir el resto?

Ninguno de los bancos consultados ofreció respuestas específicas.

SunTrust Banks Incorporated, de Atlanta, Georgia, recibió $3,500 millones en dinero de los contribuyentes. Esta es la respuesta de Barrly Koling, vocero de la institución: "No estamos proporcionando un seguimiento de dólar por dólar'' del préstamo.

En algunos casos, los bancos simplemente ignoran a dónde fueron a parar los fondos.

Regions Financial Corporation, una compañía de Birmingham, Alabama, recibió otros $3,500 millones del plan de rescate. Su vocero, Tim Deighton, indicó que la institución no le está dando seguimiento al dinero.

"Nosotros administramos nuestro capital de manera conjunta'', explicó Deighton.

Las respuestas subrayan el secreto que rodea el programa de rescate por $700,000 millones. El Departamento del Tesoro ha estado usando el dinero para comprar acciones en bancos norteamericanos. La esperanza era que el súbito influjo de dinero en efectivo permitiera a los bancos comenzar a prestar dinero.

Presionados por el gobierno de George W. Bush para que aprobaran con rapidez el plan de rescate, los legisladores prácticamente no establecieron obligación alguna para que los bancos rindieran cuenta del dinero recibido.

Tampoco hay sanciones si los bancos, en lugar de prestar dinero, lo usan para entregar cuantiosas bonificaciones a sus ejecutivos o para comprar otros bancos.

"Resulta totalmente apropiado que el pueblo de Estados Unidos sepa cómo están usando sus dólares en el sector privado'', aseguró Elizabeth Warren, quien preside un comité creado por el Congreso para supervisar el plan de rescate de las instituciones financieras.

Sin embargo, al menos por ahora, no hay manera de que los contribuyentes develen el secreto.

"Se trata de preguntas legítimas que deberían haber sido respondidas desde el primer día'', subrayó el representante republicano Scott Garrett, miembro de la Comisión de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes y quien se opuso al plan de rescate. "¿Dónde irá a parar ese dinero? ¿Cómo será gastado? ¿Cuando obtendremos registros de eso?".

Prácticamente cada banco interrogado por la Associated Press, incluidos el Citibank y el Bank of America, dos de los principales destinatarios del dinero del plan de rescate, respondieron con declaraciones genéricas ofrecidas por sus jefes de relaciones públicas.

Esas instituciones financieras explicaron que el dinero estaba siendo usado para fortalecer sus cuentas y para que pudieran hacer préstamos a fin de atenuar la crisis crediticia. En ningún caso ofrecieron información concreta.

Algunos bancos afirmaron que no se podía rastrear el dinero. Bob Denham, portavoz de BB&T Corp., con sede en Carolina del Norte, expresó que el dinero del paquete de rescate "no tiene su propio sector''. Pero afirmó que no se había usado el dinero de los contribuyentes en la reciente compra de una compañía de seguros de la Florida. Al preguntársele cómo podía estar seguro, ya que el dinero no estaba siendo rastreado, Denham respondió que el banco hubiera hecho esa compra de todas maneras.

Otros, como la vocera de Morgan, Stanley Carissa Ramírez, se ofrecieron a hablar del tema con la prensa con la condición de mantener el anonimato. Cuando la Associated Press se negó, Ramírez envió un mensaje electrónico diciendo: "No vamos a hacer declaraciones para su artículo''.

La mayoría de los bancos se negó a decir por qué mantenían secretos los detalles.

"No estamos revelando más detalles. En estos momentos, simplemente no lo estamos haciendo'', declaró Wendy Walker, vocera de Comerica Inc., con sede en Dallas, que recibió $2,250 millones del gobierno.

Uno en particular se negó incluso a decir que no iban a revelar detalles.

Kevin Heine, vocero de Bank of New York Mellon, que recibió unos $3,000 millones, afirmó: ‘‘Hemos decidido no revelarlo'', para luego añadir: "Yo preferiría que ustedes no dijeran que no vamos a revelar esos detalles''.

Los bancos que se acercaron más a una respuesta directa fueron los que, como U.S. Bancorp y Huntington Bancshares Inc., recibieron el dinero recientemente y no lo han gastado todavía. Pero ninguno de ellos facilitó nada más allá de un resumen en términos muy generales de cómo se gastaría ese dinero.

Los legisladores afirman que quieren imponer restricciones más estrictas en los $350,000 millones restantes antes de entregar más fondos. El secretario del Tesoro, Henry Paulson, indicó que el departamento está tratando de aumentar su vigilancia de los gastos por parte de los bancos.

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