Finanzas

El año 2008 será recordado como excepcional

Demonstrators protest the proposed 700 billion USD Wall Street bail-out in front of the New Yoprk Stock Exchange in the Financial District in New York on September 25, 2008. In response to the global financial crisis, protesters, from a variety of activist groups, denounced the capitalist system, Wall Street and the administration of US President George W, Bush.
Demonstrators protest the proposed 700 billion USD Wall Street bail-out in front of the New Yoprk Stock Exchange in the Financial District in New York on September 25, 2008. In response to the global financial crisis, protesters, from a variety of activist groups, denounced the capitalist system, Wall Street and the administration of US President George W, Bush. AFP/Getty Images

No fue el 1929, pero lo mismo que ese terrible año, el 2008 seguramente lo recordarán los historiadores económicos como un año sin igual.

"Teníamos un sistema financiero mucho más simple entonces. El número de cosas raras y locas que sucedieron ese año no tiene ningún precedente en la historia mundial'', dice Alan Blinder, un profesor de economía de Princeton University y ex vicepresidente de la Reserva Federal.

¿Dónde empezó? En marzo hubo un súbito colapso de la gran compañía Bear Stearns de Wall Street, que ahora se puede considerar la primera ficha de dominó en lo que habría de convertirse en un desplome de los mercados financieros del mundo.

Tal vez con los exorbitantes precios del petróleo ($147 el barril), que dieron lugar a la inflación haciendo que los precios de la comida y otras cosas en todo el mundo aumentaran en espiral? La gasolina en Estados Unidos sobrepasó los $4 el galón, y todo el mundo decía que nunca volvería a bajar de precio. Pero el miércoles, los precios del crudo bajaron a poco más de $37 el barril, y la gasolina bajó a un nivel promedio de $1.66 el galón, gracias en parte a un declive global.

Entonces vino la incautación gubernamental de las grandes compañías hipotecarias Fannie Mae y Freddie Mac por parte del gobierno de EEUU, firmas que tienen o respaldan más de la mitad de todas las hipotecas del país. Pero Washington permitió que la gran compañía de inversiones Lehman Brothers se desplomara, creando una onda expansiva que se sintió en todo el mundo.

Desgraciadamente, eso no es ni la mitad del cuento. En septiembre, la Reserva Federal también asumió participación propietaria en la gran American International Group, seguida del plan de rescate de Wall Street por $700,000 millones que el Congreso aprobó renuentemente en octubre, con poca supervisión en cuanto al modo en que se emplearía el dinero.

También vinieron los números sin precedentes de ejecuciones de hipotecas y el descenso de 13.2 por ciento en precios residenciales intermedios hasta noviembre, el mayor descenso desde la Gran Depresión.

Para concluir el año, en diciembre vinieron a Washington con expresión lúgubre los jefes ejecutivos de las "Tres Grandes'' compañías automotrices pidiendo oxígeno para evitar la quiebra. Ben Bernanke, el presidente de la Reserva Federal, y sus colegas, bajaron los intereses de préstamos casi a cero, lo más bajo en la historia, en un intento por derretir la peor helada que se haya visto en los mercados de crédito.

Los inversores estaban tan reacios a correr riesgos a fines de este año que el rendimiento de los bonos del Tesoro a corto plazo fue negativo brevemente en dos momentos. Pero los inversionistas estaban dispuestos a perder dinero en esos casos, percibiendo que los bonos del Tesoro eran las inversiones más seguras: Mejor sería perder un poco que arriesgarse a perder más en otras cosas.

"Tengo bastante edad, y nunca he visto un declive económico más rápido que el de estos meses recientes'', dijo Lyle Gramley, gobernador de la Reserva Federal entre 1980 y 1985 y experto en pronósticos económicos desde 1964.

A los 81 años, Gramley ofrece el panorama largo. Era un niño cuando la Gran Depresión, recuerda haber visto hombres capacitados reducidos a pedir limosna.

"Recuerdo haber visto hombres parados en una fila para comer sopa que tenía tres o cuatro cuadras. Sólo para un plato de sopa'', recuerda él. "La gente no recuerda lo malas que pueden ponerse las cosas''.

En aquel entonces, la ineptitud del gobierno federal permitió que ocurriera la Gran Depresión, un error que Bernanke, experto en el asunto no va permitir que se repita: Ha tomado medidas sin precedentes, muchas de ellas cada vez más divorciadas de la filosofía económica tipo laissez-faire del presidente George W. Bush, durante todo este turbulento año.

En marzo, la Reserva Federal inició los préstamos de emergencia a bancos de inversión no regulados por ésta, pasando después a una gama más amplia de miembros de Wall Street. En un fracasado intento por atajar el declive de los precios de bienes raíces, la Reserva empezó a comprar los complicados bonos hipotecarios que los inversionistas no querían. Y no es de sorprenderse que no quisieran: Los bonos estaban respaldados por montones de hipotecas cuyo riesgo era imposible calcular.

Cuando el amplio mercado de crédito se congeló ya los bancos dejaron de comprar papeles comerciales, o pagarés de corto plazo que las compañías importantes de EEUU emiten para costear sus necesidades de efectivo, tales como los gastos de nómina, la Reserva empezó a comprarlos también.

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