Finanzas

Inevitable la bancarrota de GM

VARIAS CAMIONETAS esperan para ser transportadas desde el estacionamiento
de una planta de ensamblaje de GM en Michigan en esta foto tomada el 23 de abril del 2009.
VARIAS CAMIONETAS esperan para ser transportadas desde el estacionamiento de una planta de ensamblaje de GM en Michigan en esta foto tomada el 23 de abril del 2009. Getty Images

La situación de General Motors Corp. es tan grave que, según los expertos, la quiebra es prácticamente inevitable.

Para salvarse sin necesidad de acudir a los tribunales de bancarrota, GM tiene que convencer a sus tenedores de deuda de que cambien $27,000 millones en papel por 10 por ciento de sus acciones.

Además, la empresa automovilística tiene que llegar a acuerdos con sindicatos, cerrar fábricas, eliminar o vender marcas y sacar del mercado a cientos de distribuidores. Y hacerlo todo en tres semanas.

"No veo cómo pueden hacerlo, teniendo en cuenta todos los detalles'', dijo Stephen J. Lubben, profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Seton Hall y especialista en derecho de bancarrota.

GM, que ha recibido $15,400 millones en ayuda federal, tiene hasta el primero de junio para completar su plan de reestructuración. Si no puede terminar a tiempo, la empresa seguirá los pasos de Chrysler LLC y tendrá que solicitar la protección de las leyes de bancarrota.

Aunque los ejecutivos de la compañía dijeron la semana pasada que prefieren reestructurarla sin llegar a los tribunales, los expertos consideran que lo único que está haciendo GM en este momento es organizar a la mayoría de sus depositarios para asegurar que la reorganización supervisada por los tribunales avance con rapidez.

"Si tenemos que recurrir a la quiebra, nos aseguraremos de hacerlo de un modo expedito. No voy a entrar en detalles sobre los pormenores, pero estaremos listos para hacerlo si es necesario'', dijo la semana pasada el presidente ejecutivo Fritz Henderson.

Sin embargo, la amenaza de bancarrota podría no ser más que una jugarreta de negociación para que los tenedores de deuda que no quieren participar en el plan de reforma acepten. En el caso de Chrysler, algunos tenedores de deuda asegurada se negaron a recibir unos 30 centavos por dólar, pero mayoría cedió después que los identificaron en documentos judiciales.

Henderson, quien asumió el mando en marzo cuando el gobierno despidió a Rick Wagoner, dijo la semana pasada que todavía hay tiempo de tenerlo todo listo para la fecha límite, aunque admitió que será difícil cumplir el requisito gubernamental de que el 90 por ciento desus miles de tenedores de deuda acepten el acuerdo de intercambio de acciones.

Al parecer, el mayor obstáculo a la reestructuración de GM fuera de los tribunales son sus tenedores de deuda, que se han resistido a comprometerse al intercambio de acciones porque el gobierno y el sindicato United Auto Workers recibiría muchos más a cambio de la deuda en manos de GM.

La empresa ha propuesto emitir 62,000 millones en acciones, 100 veces más que los 611 millones que se negocian ahora.

Aunque el gobierno federal ha aceptado respaldar la garantía de los vehículos nuevos de GM y Chrysler, los posibles compradores ya ven a GM como si hubiese quebrado, lo que se reflejó en la drástica baja de las ganancias en el último trimestre, afirmó Lubben.

El jueves GM informó una pérdida de $6,000 millones en el primer trimestre e indicó que las ganancias bajaron casi a la mitad, en gran medida porque el temor a la quiebra alejó a los compradores de sus concesionarios.

"No creo que nadie se compre un coche nuevo de una empresa que se prepara para declararse en quiebra'', dijo Lubben.

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