Finanzas

Se desvanece el romance de los estadounidenses con los autos nuevos

Algunos dicen que la baja en  las ventas de autos nuevos es temporal y que volverán a aumentar en pocos años. Otros afirman que los norteamericanos van a reconsiderar si necesitan tantos autos y, en particular, los nuevos.
Algunos dicen que la baja en las ventas de autos nuevos es temporal y que volverán a aumentar en pocos años. Otros afirman que los norteamericanos van a reconsiderar si necesitan tantos autos y, en particular, los nuevos.

A pesar de todos los recortes drásticos y los acuerdos financieros destinados a asegurar el futuro de General Motors y Chrysler, sus perspectivas durante los próximos años estarán determinadas, sobre todo, por la respuesta que se dé a una pregunta sencilla: ¿Pueden vivir los choferes norteamericanos sin sentir el olor a carro nuevo?

En años recientes, los norteamericanos parecen haberse aficionado a ese olor. Utilizaron los préstamos sobre la plusvalía sus viviendas, el crédito fácil y los contratos de arrendamiento a corto plazo para elevar las ventas de autos nuevos a niveles superriores a 17 millones anuales.

Ahora el mercado cayó un 46 por ciento, por debajo de los 10 millones, ya que la gente está arreglándoselas con los autos que tienen, lo que ha llevado a la industria a debatir --y a preocuparse-- porcuál será la nueva cifra normal una vez que la recesión llegue a su fin.

Algunos dicen que la baja es temporal y que las ventas volverán a aumentar en pocos años. Otros afirman que los norteamericanos van a reconsiderar si necesitan tantos autos y, en particular, los nuevos.

La respuesta será importante para el gobierno de Barack Obama, que se prepara a poner en bancarrota a GM el lunes. Después que la compañía salga de la bancarrota, el gobierno federal será el propietario de aproximadamente el 70 por ciento de ella, a cambio de los $50,000 millones de ayuda proveniente de los contribuyentes. GM ya recibió unos $20,000 millones de ayuda federal.

Los asesores del Departamento del Tesoro, que en un principio esperaban que las ventas de autos comenzaran a aumentar a fines del año próximo, no prevén ahora un salto en la demanda, ni este año ni en el 2010. E incluso de aquí a cinco años, prevén que las ventas anuales serán de unos 15 millones, lo que aún está muy por debajo de las cifras máximass de esta década.

En esta economía resulta difícil hacer predicciones. El mercado ha crecido más débilmente y las peores expectativas esbozadas hace sólo unos meses se están haciendo realidad.

Si las ventas no se recuperan, el Tesoro tendrá que proporcionar más apoyo financiero a GM y Chrysler, que recibió unos $10,000 millones de ayuda federal, antes de que puedan pararse solas y el gobierno pueda deshacerse de sus acciones.

Gente como Kate M. Emminger no ofrece muchas esperanzas a los fabricantes de autos. Emminger vendió su Toyota Corolla del 2006 en abril tras haber comprobado que no podía hacer frente al pago mensual de $250, pese a que gana unos $60,000 anuales como planificadora de eventos de una universidad.

"Sencillamente, se ha hecho demasiado caro tener un carro'', dijo Emminger. Ahora trabaja como voluntaria en City CarShare, una organización sin fines de lucro de San Francisco, y la compensan permitiéndole usar de sus vehículos, que habitualmente se alquilan a los miembros por $5 la hora más 40 centavos por milla. Por lo demás, utiliza el transporte público.

Pero muchos en Detroit argumentan que una vez que pase la recesión los compradores no tardarán en regresar a los salones de venta de los concesionarios.

Si las ventas aumentan, los fabricantes en algún momento podrían ser más rentables que nunca, debido a todos los costos que han reducido, dijo David Cole, presidente del Centro de Investigaciones Automotrices de Ann Arbor, Michigan.

"Será magnifico cuando salgamos de esta demanda artificialmente baja‘‘, indicó Cole refiriéndose al potencial de ventas y ganancias en el sector.

Calculó que la demanda acumulada de nuevos carros es aproximadamente cuatromillones de vehículos más alto que el promedio de ventas actual, lo que en abril se traduciría en 9.3 millones de autos, según Autodata Inc.

Sin embargo, otros señalan los aumentos para sugerir que el deseo --y la necesidad-- en los norteamericanos de autos nuevos podría estar enfriándose.

Los nacidos después de la Segunda Guerra Mundial, el grupo mayor en el mercado automotor, están comenzando a retirarse, una etapa de la vida en la que, por lo general, la gente compra menos carros. El valor de la vivienda ha caído abruptamente, lo que hace que los consumidores se sientan menos acaudalados y renuncien a los préstamos sobre la vivienda para la adquirir autos nuevos.

"Les vendíamos a personas que compraban autos mediante el refinanciamiento de sus casas'', señaló Wilbur Ross, financiero multimillonario que ha invertido en siderúrgicas y compañías de piezas para automóviles.

Los estilos de vida cambiaron. Los muchos que regresan a las ciudades desde los suburbios están cambiando los garajes para tres autos por un solo espacio de aparcamiento. Aumenta también el uso del transporte público.

"Muchas personas están en busca de alternativas," dijo Scout Griffith, presidente de Zipcar, compañía nacional de autos compartidos que cuenta con más de 300,000 miembros, un alza cen comparación con 200,000 el año pasado. Griffith estima que por cada tres miembros, probablemente quede sin vender un auto nuevo.

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