Finanzas

La recesión vista desde la gaveta donde se guarda la ropa interior

Una de las respuestas a la pregunta económica más apremiante del país --¿cuándo terminará la recesión?-- podría ser: eche un vistazo a la gaveta donde el norteamericano guarda su ropa interior.

Podría encontrar algunas piezas nuevas en ella, a juzgar por los informes recientes de minoristas y analistas, lo que pudiera significar que se vislumbran mejores días para todos.

He aquí, resumida, la teoría: Las ventas de ropa interior masculina normalmente son estables porque se consideran una necesidad. Pero, durante los períodos de tensión económica severa, los hombres tratan de estirar el tiempo que media entre la compra de pares nuevos, lo que hace disminuir las ventas de ropa interior.

"Se trata de una compra prolongada", afirma Marshal Cohen, analista del NPD Group, una firma dedicada a investigar el comportamiento de los consumidores. "Equivale a tratar de que el auto de uno camine 10,000 millas más''.

El crecimiento de las ventas de ropa interior masculina comenzó a hacerse más lento el año pasado cuando la recesión resultó evidente, según Mintel, otra firma de investigación. Este año Mintel espera que las ventas se reduzcan un 2.3 por ciento, la primera disminución desde que la compañía comenzó a recoger datos en el 2003.

Pero el índice de ropa interior masculina puede mostrar también un aspecto positivo. Mintel pronostica que el próximo año las ventas de este tipo de ropa disminuirán 0.5 por ciento, y como ocurre con muchos indicadores económicos, el que una declinación se ralentice puede considerarse un paso en la dirección correcta. Los minoristas están reportando signos alentadores en los departamentos de ropa interior masculina. Amy Diamond, vocera de Sears, dijo que las tiendas a comenzado a tener más ventas.

En Target, la vocera Jana O'Leary señaló que las ventas de ropa interior masculina se fortalecieron durante los últimos dos meses y que los paquetes de múltiples pares están teniendo salida.

Nada menos que un oráculo como Alan Greenspan, el ex presidente de la Reserva Federal, le ha dado crédito a esta teoría, como se describió en un reporte sobre National Performance Review de hace dos años. Pero no hay que tomar sus palabras al pie de la letra. Dijo que solía comprar calzoncillos nuevos más o menos cada tres meses en colores marrón, blanco o negro. Pero como está teniendo dificultades para encontrar un trabajo nuevo, durante los últimos ocho meses no se ha comprado ni siquiera un par nuevo.

"Ya ha pasado bastante tiempo", dijo Sanford. "Ya nunca salgo de compras''.

Es famoso que Leonard Lauder, presidente de la compañía de cosméticos Estee Lauder, consideraba que las ventas de creyones de labios eran un barómetro de lo que pensaban los consumidores durante la última caída de la economía. Creía que las mujeres se permitían pequeños lujos para elevar sus espíritus durante los tiempos difíciles en lo económico, pero está teoría no se ha confirmado en esta recesión, toda vez que las ventas de creyones de labios en las tiendas minoristas disminuyeron un 8 por ciento durante el año pasado, según la firma de investigación Information Resources.

Otros contemplan el crecimiento que se ha reportado en las recetas de antidepresivos y pastillas para dormir como un signo de la frágil situación que atraviesan los consumidores.

Pero quizás ninguna otra compra sea tan íntima como la de ropa interior. Son pocos, por no decir nadie, los que la ven, lo que la convierte en un buen artículo para escatimar.

Según Mintel, los hombres compran un promedio de 3.4 pares al año.

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