Finanzas

La Bolsa de Metales de Londres es la brújula universal de ese mercado

UNA CORREDORA gesticula en medio de una jornada de transacciones en el piso de la Bolsa de 
Metales de Londres en esta imagen de archivo.
UNA CORREDORA gesticula en medio de una jornada de transacciones en el piso de la Bolsa de Metales de Londres en esta imagen de archivo. Bloomberg

‘‘¡Cobre! ¡Cobre!'', grita un operador a las 16:59 en el piso de operaciones de la Bolsa de Metales de Londres, donde hombres ceñudos en trajes azules y corbatas rosas levantan los dedos y se gritan unos a otros en los últimos 60 segundos de negociación.

La LME, como se la conoce por su sigla en inglés, es el mayor mercado de metales del mundo, de 132 años de antigüedad, y el último piso en Londres donde las operaciones se realizan a viva voz. Sus 500 depósitos de todo el mundo respaldan negociaciones anuales por valor de US$10 billones y convierten a la LME en un pilar del mayor centro financiero europeo. Su influencia se extiende hasta el corazón de Africa.

"Para nosotros, Londres es un precio'', dijo Patrick Nsumba, operador de la República Democrática del Congo, en una entrevista en Kinshasa. Nsumba compra mineral de cobre a hombres y chicos que se meten en agujeros en la tierra para cavar en la oscuridad. "Hasta cuando le vendemos a China, Londres establece el precio''.

En un año de rescates de bancos británicos, pérdidas récord para las compañías financieras y crecientes reglamentaciones e impuestos, el volumen de los metales negociados subió 0.6% en los primeros nueve meses. Los precios del cobre se duplicaron por la demanda de China, el mayor usuario del metal del mundo, en el mismo período.

Esta semana, unos 4,000 compradores y vendedores del metal desde Singapur hasta Santiago llegan a Londres para encontrar compañeros en un ritual anual llamado LME Week (Semana de la LME). Más del 95 por ciento del negocio de la bolsa proviene del extranjero.

"Se la conoce como la temporada de apareamiento'', dijo Nick Moore, jefe de investigación de materias primas en Royal Bank of Scotland Group Plc, el mayor banco británico y ahora controlado por el Gobierno.

Aunque por momentos parece anticuada, la LME no tiene aún un rival importante, dijo Christopher Gilbert, profesor de la Universidad de Trento en Italia.

La LME fue fundada en 1877 para satisfacer la necesidad de metales de Gran Bretaña industrial. Los contratos a tres meses para el cobre y el estaño se basan en el tiempo que les llevaba a los envíos de cobre llegar desde Chile y a los de estaño desde Malasia.

La competencia de la Bolsa de Futuros de Shanghai es limitada porque los inversores extranjeros no pueden negociar en el mercado chino.

"La LME tiene la ventaja del que hace la primera jugada'', dijo Gilbert, que estudió la bolsa. "Shanghai posiblemente podría sacarle volumen, pero ningún otro lugar ha tenido éxito''.

Esta semana, las reuniones tienen lugar en hoteles, restaurantes y oficinas de todo Londres desde el desayuno a la cena. José Miguel Ibáñez Anrique, gerente general de Haldeman Mining Company SA, ha volado desde Santiago para vender 20,000 toneladas de cobre.

"Vivo en Chile, que está lejos de todos los clientes, de manera que esta semana es muy importante para nosotros'', dijo Ibáñez Anrique. "La relación personal es muy importante''.

Las empresas mineras y los fabricantes no son los únicos que se reúnen esta semana. Solo 1 por ciento de los contratos de metales negociados en Londres se toman para entrega física. El restante 99 por ciento de las operaciones es realizado por bancos, fondos de cobertura y otras inversiones.

"Se trae a los banqueros, se trae a los que financian el metal'', dijo Mike Frawley, jefe global de metales en la firma de negociaciones Newedge Group. "Se trae a las navieras y a todo el sector''.

Eso vuelve crucial la LME Week para reunir información. El año pasado, ejecutivos de Freeport-McMoRan Copper & Gold Inc., el mayor productor de cobre del mundo que cotiza en bolsa, estaban preocupados por el peligro de la crisis financiera.

"Nos estábamos expandiendo, estábamos creciendo y necesitábamos realmente hacer recortes y reducir costos'', dijo Kathleen Quirk, la directora financiera de la compañía.

Londres podrá seguir siendo el centro monetario de los metales mientras dure la liquidez y la credibilidad, dijo Jack Rabinowitz, socio del estudio jurídico londinense Teacher Stern Selby que asesoró a clientes sobre las medidas que debían tomar ante supuestas manipulaciones de los precios del aluminio en 2005.

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