Finanzas

El reto de establecer la oficina en el hogar

Hace alrededor de un año, abandoné mi cubículo en la oficina donde trabajaba y me uní a las huestes de las más de seis millones de personas que trabajan desde sus casas la mayor parte del tiempo.

Algunos consideran trabajar desde sus casas un enorme privilegio desde el punto de vista de combinar la vida personal y el trabajo. Para mí, fue una transición. Ahorro el tiempo que perdía viajando de ida y vuelta al trabajo, y estoy en casa cuando mis hijos regresan de la escuela y puedo escuchar cómo les fue en el día. Lo difícil ha sido usar con sabiduría mi nueva flexibilidad y limitar el trabajo de 9 a 5.

Durante los últimos dos años, la población que trabaja en sus casas ha aumentado enormemente, en parte debido a la crisis económica y al aumento en los empleados por cuenta propia. De hecho, la cifra subió 40%, y la mayoría de los que trabajan desde sus casas son hombres, no sólo madres en busca de un horario flexible, muestra un nuevo informe del Censo.

Como muchos otros en esta transición, pronto descubrí que en cuanto uno muda su oficina a su vivienda, la barrera entre lo que es trabajo y lo que no lo es comienza a derrumbarse. Hace falta mucha disciplina para concentrarse y establecer barreras. Kate Lister, coautora de Undress for Success: The Naked Truth About Making Money at Home (Quitarse la ropa para tener éxito: la verdad desnuda sobre cómo hacer dinero desde su casa), me dijo que la mayor dificultad que se ha documentado para las personas que trabajan desde sus casas es el exceso de trabajo.

Yo me encontré buscando consejos de dueños de negocios o empleados exitosos de negocios que trabajan desde sus casas. Para evitar el deterioro del equilibrio entre el trabajo y la vida personal, estos son algunos consejos que recibí:

  Establezca un horario de trabajo. Anne Alexandra Kessler crió a sus seis hijos mientras trabajaba desde su casa como asistenta legal. Su consejo para aquellos cuyo horario no está dictado por un patrón: establezcan un horario de oficina. No tiene que ser de 9 a 5, dijo, pero tiene que ser un horario que le convenga a usted.

Kessler trabajaba intensamente de 8 a.m. a 2 p.m. y se tomaba las tardes libres para pasarlas con sus hijos. Luego, regresaba a su oficina después de anochecer. "Lo que se necesita es saber cuándo tus hijos te necesitan y cuándo no''.

  Cierre la puerta. Cerrar la puerta de mi oficina me hace sentirme aislada. Sin embargo, parece ser la razón por la que soy menos productiva de lo que debería. Uno de los ajustes más difíciles es conseguir que la familia y los vecinos distingan entre mi presencia física y mi disponibilidad.

Laura Herde trabaja como gerente de ventas de Continental Airlines. Cuando la aerolínea cerró sus oficinas de Fort Lauderdale cinco años atrás, Herde estableció una oficina en su dormitorio. Cerrar la puerta de su dormitorio la ayudó a establecer reglas de conducta con sus hijos, de 18, 11 y 5 años respectivamente.

  Tómese un descanso fijo.

Mi amiga Linda DeMartino, trabaja desde su casa como asesora de comunicaciones y fija un descanso para almorzar en su horario. "La hora exacta puede variar, pero el tiempo de descanso es fijo'', dice DeMartino. Yo conozco a algunos hombres que también lo hacen. Ella usa ese período de una hora para hacer gestiones o almorzar con algún amigo lo mismo que si estuviera trabajando en una oficina. Es una manera disciplinada de permitirse salir de la oficina hogareña sin perder la integridad de su día laboral.

  Use la flexibilidad a su favor. Si se me rompe el carro o la lavadora me explota, puedo hacerlos reparar sin estropear mi día laboral. Si estuviera encadenada a un escritorio con un jefe que me diga lo que tengo que hacer, esto no sería posible con tanta facilidad.

  Cree una señal para comenzar a relajarse. Terminar el día laboral puede hacerse extremadamente difícil. Lister dice que uno tiene que inventar señales que le ayuden a comenzar a relajarse. Ella pone una alarma para las 6 p.m., y se da una hora para acabar de contestar su correo electrónico y limpiar su escritorio. "A mí me gusta mi trabajo y eso me absorbe mucho. Me di cuenta de que iba dejando la cena cada vez para más tarde''.

  Establezca reglas para las horas tardías. Es muy fácil pasar de sentarse un momento a la computadora para leer unos cuantos mensajes electrónicos después de la cena a levantarse de la misma a medianoche. Herde se ha impuesto una regla: no volver a la computadora por la noche o el fin de semana. "A mi esposo no le gusta que yo lo haga''.

Cindy Krischer Goodman es directora ejecutiva de BalanceGal LLC, que brinda noticias y consejos sobre cómo balancear la vida y el trabajo.

balancegal@gmail.comhttp://worklifebalancingact.com.

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