Finanzas

Un salvavidas para hipotecas sumergidas

Aun lado está la vivienda. Al otro, el resto de la economía.

¿Cómo puede un sector tan pequeño de una economía de $13.3 billones, ejercer un peso negativo tan grande sobre todo el conjunto? Las inversiones residenciales reales, como se conocen oficialmente en el informe sobre el producto nacional bruto (GDP), equivalieron a 2.4% del GDP en el tercer trimestre. En su momento más alto, en el 2005, llegaron a 6.2 por ciento, la cifra máxima en tres décadas.

Las respuestas pueden agruparse en dos categorías: tangibles e intangibles.

Los factores tangibles son sencillos: demasiadas viviendas en el mercado, incluyendo propiedades que han sido objeto de ejecuciones hipotecarias o de ventas al corto por parte de los bancos, y demasiado pocos compradores potenciales en condiciones de hacer ofertas. Desafortunadamente, el inventario de viviendas no se puede mover para dar cabida a las aperturas de empleos.

Los factores intangibles incluyen la pérdida de poder adquisitivo causada por la crisis del mercado de viviendas. Como los precios de las casas han bajado nacionalmente alrededor de 30 por ciento desde su punto más alto, las familias se consideran más pobres y gastan menos.

La Reserva Federal está tratando de contrarrestar este efecto de pobreza con una segunda rueda de flexibilizaciones cuantitativas concebidas para mejorar las condiciones financieras y elevar los precios de las acciones, entre otras cosas. Cuando los precios de los activos suben, la gente se siente con más poder económico, incluso aunque sus ganancias no se concreten, y gastan más.

Eso fue lo que sucedió cuando los precios de las viviendas estaban escalando hasta las alturas en el 2005, reportando ganancias de 15 por ciento anualmente. Y todos sabemos lo bien que eso funcionó, al menos por un tiempo.

Hoy, el efecto de riqueza en el mercado de acciones no ha sido lo suficientemente grande para contrarrestar el potente efecto de pobreza en el mercado de bienes raíces. El valor acumulado de los propietarios de viviendas, o el valor de los activos menos las obligaciones, bajó de su punto máximo de $13.1 billones en el 2005, a un nivel mínimo de $5.9 billones en el primer trimestre del 2009, según un reporte sobre Movimiento de Fondos de la Reserva Federal. Esto representa una enorme disminución de 55 por ciento en cuatro años. Para el segundo trimestre del 2010, el valor acumulado de los propietarios había aumentado a $7 billones.

Incluso con el 87 por ciento de recuperación en el Wilshire 5000 Total Market Index sobre la baja cifra de marzo del 2009, el valor neto de las viviendas está por debajo de su punto máximo, alcanzado en el 2007.

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