Finanzas

Bienes Raíces: El representante único del comprador inmobiliario

Según cambian las perspectivas del mercado inmobiliario actual, también cambian las técnicas de trabajo de muchos de los agentes de bienes raíces, que están practicando activamente en tan azarosos días.

He escuchado de varios que han retomado la vieja iniciativa de controlar a sus prospectos, mientras buscan una propiedad que reúna las expectativas que los mismos demandan. Y no es que utilizar esta táctica esté mal o bien, sino que, en ocasiones, se presta a malos manejos por parte de los agentes inmobiliarios, en perjuicio de posibles compradores.

Hace apenas unas semanas un viejo amigo y cliente me llamó con el ánimo de hacerme partícipe de sus deseos de comprar una nueva propiedad de ingreso para sumarla a su portafolio. Conversé con él, y luego de que supe de sus necesidades y deseos, le pedí algo de paciencia para poder localizar lo que deseaba, dejándole saber de antemano que dadas las circunstancias del mercado actual, la paciencia era un gran atributo para contar con las posibilidades de hacer un buen negocio.

Pasados unos días recibí una nueva llamada de mi cliente, en esta ocasión para dejarme saber que otro agente inmobiliario le había contactado, porque había conocido de sus deseos e interés actual en comprar una nueva inversión.

Nada raro, me dije, puesto que entre cielo y tierra nada hay oculto, y procedí a decirle que hablara con quien le contactaba, para así saber lo que deseaba y qué podía ofrecerle.

Una hora más tarde recibí una llamada de vuelta de mi cliente para contarme, en esta ocasión, que el agente se negaba a ofrecerle información alguna si él no le firmaba un contrato que lo comprometía a comprar la propiedad con él. Debo destacar que el agente exigía que el convenio fuese por lo menos de seis meses de duración, sujeto a que si el comprador compraba cualquier otra propiedad, con cualquier otro agente inmobiliario que no fuese él, durante ese período de tiempo, debía pagársele, obligatoriamente, una compensación relativa a la compra; solamente por haberle firmado el acuerdo de “Buyer’s Broker” (representante único del comprador) que él le ofrecía firmar.

Le sugerí a mi amigo que hablara con esta persona y que le dijera que él estaba dispuesto a firmarle un acuerdo de individualidad, comprador-agente, por cada propiedad que este le trajera a su atención y que no estuviese listada en el MLS (Servicio de listado múltiple), publicada en cualquiera de los portales cibernéticos que se dedican a publicar propiedades a la venta en la internet, o estuviese listada, de forma privada, por cualquier otro agente inmobiliario.

Como respuesta a esta proposición, el agente se mostró ofendido. Le dijo a mi amigo que él lo había tomado por un truhán y que por consiguiente no hablaría más de negocios con él. Tras eso, mi amigo le dio las gracias y le solicitó que no le llamara más –en lo que le quedaba de vida– para hablar de negocios.

Resumiendo: Tenga mucho cuidado con lo que le proponen y con los compromisos que firma, que el oportunista está en la calle que hace olas.

José A. “Tony” Ruano

es autor del libro “Bienes raíces. Manual práctico de compra,

venta y administración.”

tony@ruanobrokers.com

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