Finanzas

Ruano: Consideraciones inmobiliarias

La Reserva Federal anunció el pasado miércoles una ligera subida en la tasa de interés, luego de varios años de inercia al respecto. Un simbólico aumento de un cuarto de punto porcentual (0.25%), anunciando una supuesta mejoría en la economía nacional, la cual, sinceramente, no veo por parte alguna.

Normalmente la Reserva Federal decreta una subida de intereses para contrarrestar un movimiento inflacionario; pero en esta ocasión, como dice el refranero popular, “han puesto el parche antes de que salga el grano.”

¿Cuáles consecuencias puede traer la medida financiera al mercado inmobiliario actual? Realmente la subida ha sido tan poco agresiva que no amenaza rama alguna de la economía norteamericana, pero sí sienta un precedente para realizar ajustes futuros, si es que estos se hacen necesarios. Desde luego, si la economía norteamericana no llegase a despegar — como se espera —, no considero que los funcionarios de la Reserva regresarían al punto de partida.

Existe, sin embargo, otra preocupación en el mundillo inmobiliario local, y la misma está relacionada con la baja en la demanda por nuevos apartamentos en la zona del Downtown de la ciudad. Hay quienes temen otra caída drástica de los precios, en el sector inmobiliario; pero en esta ocasión de diferente categoría a la anterior.

La caída anterior de los precios en el mercado no fue debido a que la oferta fuese superior a la demanda de inventario existente, si no, como resultado del efecto ocasionado por hipotecas amañadas y fraudulentas en el mercado financiero. El efecto fue una estrangulación casi total de los préstamos en el mercado hipotecario. El efecto de las hipotecas prime, como dio en llamárseles, fue tal, que obtener un préstamo hipotecario, en aquel entonces, era como sacarse un premio de la Lotto.

Hoy día no es lo mismo. Todo préstamo existente en el mercado tiene sentido para el inversionista financiero, y está garantizado debidamente porque los compradores están aportando un capital adecuado, al momento de efectuar la compra de una propiedad, y los evaluadores son más austeros al momento de dar una opinión de precio. No es como en los tiempos que antecedieron a la “burbuja inmobiliaria”; en que los bancos ofrecían financiamientos de hasta 125% del precio del inmueble — 25% por encima del precio de venta o avalúo —, la mayoría de los avalúos estaban inflados para así justificar el precio de venta del inmueble, y encima de ello se le ofrecía al comprador financiar los gastos de cierre por la vida del préstamo. Con esos términos cualquiera compra hasta el Capitolio, ¿no creen?

Es cierto que en la actualidad despertó nuevamente la fiebre de la construcción en la franja costera del condado y en algunos sitios del interior; pero no es una fiebre incontrolable como lo fue en aquel tiempo ni se están haciendo hipotecas amañadas. A la mayoría de los compradores de propiedades de lujo se les exige de un 30% a un 40% de entrada y en ocasiones hasta un 50%, más la mayorías de las ventas están siendo realizadas de contado. Lo que indica solidez en el producto actual.

Toda inversión es un riesgo. Aquellos que se arriesgan ganan o pierden y los que nada arriesgan jamás avanzan.

J. A. “Tony” Ruano es autor del libro “Bienes raíces. Manual práctico de compra, venta e inversión.”

tony@ruanobrokers.com

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