Exilio en Miami se unió a la protesta
Con espíritu de lucha y dolor por la patria que dejaron, los venezolanos de Miami se unieron el domingo a una cadena de manifestaciones para denunciar el deterioro de la democracia en Venezuela y firmar un documento simbólico que proclama al gobierno de Hugo Chávez como una dictadura.
"Hoy es el día en que esta mordaza desaparece para siempre'', afirmó el actor y activista opositor Orlando Urdaneta ante unos 250 compatriotas,aludiendo a la organización civil Un Mundo sin Mordaza que convocó las protestas en una treintena de ciudades, con motivo de la conmemoración de los 53 años del fin de la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez, el 23 de enero de 1958.
"Finalmente hemos convenido todos los venezolanos de una u otra tendencia opositora que ya es hora de nombrarlo [a Chávez] por su verdadero título'', agregó Urdaneta.
"Dictador'', gritaron al unísono los asistentes afuera del restaurante Arepazo 2, en Doral, lo que permitió a muchos combinar el acto político con sus platos criollos favoritos.
Los organizadores distribuyeron vendas rojas para que los manifestantes se cubrieran la boca. Un letrero que decía "Sácate una foto contra una dictadura'' motivó a unos cuantos a retratarse. Y no pudo faltar un conjunto de música llanera que con arpa, cuatro y maracas deleitó a los asistentes de múltiples nacionalidades entre discursos de líderes exiliados.
Carlos Fernández, ex presidente de la Federación de Cámaras de Comercio y Producción de Venezuela (FEDECAMARAS), quien reside en Miami desde el 2003, habló acerca de la necesidad de sensibilizar a la comunidad internacional sobre el giro totalitario que está dando el regimen chavista.
"Queremos que se reconozca internacionalmente que en Venezuela vive una dictadura revestida de un manto de democracia y que se han usado las instituciones para instaurar ese modelo de gobierno'', dijo Fernández. "En Venezuela no hay separación de poderes, no existe un estado de derecho y no ha habido unas elecciones transparentes y auténticas, tres factores fundamentales para poder determinar si hay una democracia o no en ese país''.
Entre los oradores, por vía telefónica desde Perú, participó Carlos Ortega, el ex presidente de la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV) que fue condenado a 16 años de prisión en el 2005 por organizar una huelga que paralizó el país, y quien logró escapar un año después.
El ex diplomático Thor Halvonssen, por otra parte, denunció las violaciones de los Derechos Humanos y la creciente violencia que ha convertido a Venezuela en el país con más homicidios del mundo. También hizo un llamado a los venezolanos en el sur de la Florida para que escriban cartas a los presos políticos.
"Es importante que sientan el apoyo del pueblo'', señaló Halvonssen.
La jueza Gisela Parra, asilada política que estaba a cargo del Consejo de la Magistratura de Venezuela cuando Chávez asumió el poder en 1998, fue una de las que el domingo firmó el certificado simbólico que recorrió el mundo.
"Hace 53 años derrocamos a un dictador y aquí estamos reafirmando nuestra voluntad de derrocar otra vez a una dictadura en Venezuela'', dijo Parra. Y agregó que considerando el gran tamaño de la comunidad venezolana en el sur de la Florida, hubiera esperado una mayor concurrencia a la manifestación.
"Hay gente que piensa que esto no tiene mucho significado'', concluyó. "Pero sí lo tiene''.
Esta historia fue publicada originalmente el 23 de enero de 2011, 11:28 p. m. with the headline "Exilio en Miami se unió a la protesta."