Tras la exposición del caso sobre el accidente de barco por parte del fiscal, George Pino provoca una pausa en el juicio
Poco más de una hora después de iniciados los alegatos iniciales en el juicio contra George Pino —agente inmobiliario de Doral acusado de homicidio y homicidio involuntario relacionados con una embarcación tras chocar su barco contra una baliza de canal en la Bahía de Biscayne hace casi cuatro años, accidente en el que murió una adolescente—, el acusado rompió a llorar. Su reacción obligó a suspender la sesión para que pudiera ser evaluado médicamente.
Mientras Pino sollozaba y temblaba, una de sus hijas permanecía sentada a su lado y la jueza del circuito de Miami-Dade, Marisa Tinkler Mendez, ordenó que el jurado abandonara la sala. Pino salió para serenarse, pero su abogado principal, Howard Srebnick, expresó a la jueza su preocupación por el estado de salud de su cliente.
“No creo que se encuentre bien”, dijo Srebnick a Tinkler Mendez. El cuerpo de bomberos y rescate de Miami (Miami Fire Rescue) no quiso hacer comentarios sobre el estado de Pino, pero la jueza Tinkler Mendez despidió al jurado por el resto de la jornada y programó la reanudación de los alegatos iniciales para el martes a las 9:30 a. m.
Srebnick llevaba apenas unos minutos exponiendo sus argumentos iniciales cuando Pino comenzó a llorar y a respirar con dificultad.
Pino, de 54 años, está siendo juzgado por cargos de homicidio involuntario y homicidio relacionado con una embarcación a raíz del accidente ocurrido el 4 de septiembre de 2022. En el siniestro falleció Luciana “Lucy” Fernández, y otra pasajera, Katerina “Katy” Puig —hoy de 21 años—, sufrió secuelas físicas y neurológicas. El lunes, la amplia sala del tribunal estaba abarrotada: los seres queridos de Lucy ocupaban los asientos detrás de la mesa de la fiscalía, mientras que los partidarios de Pino se situaban detrás de la defensa.
“Este es un caso sobre responsabilidad y rendición de cuentas, o mejor dicho, sobre la falta de ambas por parte del acusado”, declaró Adams ante el jurado.
La fiscalía expone las pruebas clave
El día del accidente, Pino pilotaba una embarcación en la que viajaban las amigas adolescentes de su hija para celebrar el cumpleaños de esta. El cielo estaba despejado y las jóvenes se mostraban alegres. Habían estado pasando el rato en un banco de arena de Elliott Key y regresaban para continuar la celebración con una cena en el Ocean Reef Club, un complejo residencial privado situado en el norte de Key Largo. Pero la celebración terminó, dijo Adams, cuando Pino chocó contra una baliza del canal, lanzando a todos al agua y dejando a Luciana “Lucy” Fernández, de 17 años, gravemente herida. Ella falleció al día siguiente en el hospital.
Adams señaló que, antes del choque, Pino navegaba por el lado incorrecto del canal y viajaba a una velocidad ligeramente inferior a 50 millas por hora cuando impactó contra la baliza, la cual tenía una luz de neón verde en la parte superior. Posteriormente, evitó asumir su responsabilidad mintiendo a los investigadores sobre cómo ocurrió el accidente, afirmó Adams.
Ante el jurado, Adams detalló lo que considera fueron los errores de Pino aquel fin de semana del Día del Trabajo: no llevaba puesto el dispositivo de seguridad (cordón de parada de emergencia) para detener los motores. En los nueve segundos previos al choque, navegaba en “rumbo de colisión” contra la baliza, desplazándose por el lado equivocado del canal.
Adams también describió al jurado el caos posterior al impacto, cuando todos salieron despedidos de la embarcación. Relató que, tras el choque, Pino permanecía aferrado al barco mientras testigos recién llegados le instaban a buscar a Lucy bajo la nave, lugar donde finalmente la encontró.
Adams detalló cómo el GPS reveló que Pino había navegado ese mismo día a velocidades cercanas a las 30 millas por hora, pero que alcanzó las 43 millas por hora en los segundos previos al impacto y llegó a las 47 millas por hora justo antes de chocar contra la baliza de acero. Es una velocidad muy elevada para navegar, afirmó Adams.
“Esto no fue un simple accidente ni un descuido momentáneo”, declaró la fiscal. “Lucy ha muerto porque el acusado no cumplió con las normas básicas de navegación”.
Adams también informó al jurado que el consumo de alcohol influyó en la conducta temeraria de Pino, ya que se suministró alcohol a las jóvenes, quienes eran menores de edad. Pino, añadió, admitió haber bebido “dos cervezas” ese día.
“Había alcohol. Había una gran cantidad almacenada en el barco”, dijo Adams, haciendo referencia a las 61 botellas y latas de bebidas alcohólicas —vacías o parcialmente vacías— halladas en la embarcación de Pino cuando la policía la recuperó del agua al día siguiente del accidente.
La fiscal afirmó contar con un “testigo silencioso” que no se deja influir por el dinero, los privilegios ni el poder: el GPS de Pino.
Mostró al jurado un mapa con la trayectoria que Pino siguió el día del accidente y repasó la ruta que recorrió. Más temprano ese día, él llevó a las chicas a un banco de arena en Billy’s Point, donde nadaron y bebieron. El accidente, dijo ella, ocurrió cuando regresaban a Ocean Reef para la cena de cumpleaños de la hija de él.
“Realmente fue una gran fiesta feliz”, dijo Adams, mostrando al jurado una foto de todas las chicas juntas. Señaló a Lucy, quien llevaba un traje de baño blanco con flores.
La fiscal también mencionó que Pino dijo a los investigadores que chocó porque el oleaje provocado por otra embarcación le hizo perder el control. Ningún testigo —incluidas las personas que iban en su barco Robalo o en otras embarcaciones detrás de él— vio lo que Adams llamó el “barco fantasma”.
“El GPS dijo la verdad sobre lo que sucedió”, afirmó Adams. “George Pino no”.
La defensa comienza su exposición
De pie en el atril frente al jurado, Srebnick dijo que el accidente fue una tragedia. Pino, señaló, había visto crecer juntas a las chicas, que eran amigas desde que eran niñas pequeñas.
“George jamás... pondría en peligro la vida de ninguna de estas chicas”, afirmó el abogado.
Srebnick señaló que no existen límites de velocidad en el canal Cutter Bank y que las acciones de Pino no infringieron la ley.
Tampoco hubo pruebas de que Pino estuviera bajo los efectos del alcohol, dijo el abogado al jurado. Destacó que la FWC determinó que el alcohol no fue un factor en el accidente, ya que el investigador principal concluyó que Pino no mostraba signos de alteración de sus facultades.
Los padres de Lucy, señaló Srebnick, no habrían permitido que su hija fuera con Pino si hubieran creído que estaba ebrio.
La investigación del accidente
El caso de Pino es uno de los juicios más esperados en el sur de Florida debido a su prominencia en la comunidad, al hecho de que las adolescentes que iban en su barco eran alumnas de conocidas escuelas privadas católicas y a las críticas generalizadas sobre cómo los investigadores gestionaron las secuelas del accidente.
Pino y su esposa celebraban el 18vo. cumpleaños de su hija en Elliott Key el día del incidente. Su hija y 11 de sus amigas, incluidas Katy y Lucy, iban en el barco. Se dirigían a cenar a Ocean Reef, club del que los Pino eran socios en aquel entonces.
Puig, una destacada jugadora de fútbol con perspectivas de jugar en la División I universitaria, todavía está recuperando sus habilidades motoras básicas. Otras chicas resultaron heridas, pero ya se han recuperado.
Tras una investigación de un año, la FWC —la agencia estatal encargada de investigar accidentes de embarcaciones— recomendó presentar tres cargos por delitos menores. Si Pino se hubiera declarado culpable de esos cargos, se habría enfrentado a una pena máxima de 60 días en una cárcel del condado.
Sin embargo, tras una serie de artículos del Miami Herald que sacaron a la luz deficiencias en la investigación, la Fiscalía Estatal de Miami-Dade reexaminó el caso. A finales de 2024, los fiscales acusaron a Pino de homicidio en accidente de embarcación, un delito grave de segundo grado castigado con hasta 15 años de prisión.
Posteriormente, en agosto pasado, los fiscales acusaron a Pino de otro delito grave de segundo grado: homicidio involuntario, que también conlleva una pena máxima de 15 años de prisión. Este cargo se presentó después de que los fiscales entrevistaran a las chicas que iban en el barco; algunas de ellas testificaron sobre la cantidad de alcohol que se consumía a bordo.