Inmigración

Futuro de joven en manos de juez de inmigración

MEYNARDO GARCIA, de 18 años, posa en esta fotografía junto a una de sus obras inspirada en el 
holocausto, presentada este año en el templo Beth Hillel. Atrás aparece su maestra, Jacqueline 
Sacs, conversando con el rabino Richard Polirer.
MEYNARDO GARCIA, de 18 años, posa en esta fotografía junto a una de sus obras inspirada en el holocausto, presentada este año en el templo Beth Hillel. Atrás aparece su maestra, Jacqueline Sacs, conversando con el rabino Richard Polirer. El Nuevo Herald

Este jueves será un día crucial para Meynardo García, un mexicano de 18 años que podría ser deportado pero, aunque es un indocumentado más entre miles que viven en el país, su talento artístico podría salvarlo.

Su maestra de arte, Jacqueline Sacs, que ha luchado para que García se quede en Estados Unidos, compara el talento del joven al del famoso muralista mexicano Diego Rivera.

"Puede incluso llegar a ser más grande. Mientras Diego fue pionero y estuvo a la vanguardia, el trabajo de Meynardo puede repercutir a nivel global'', dijo Sacs, de 61 años y quien le dio clases a García durante dos años y le consiguió un abogado.

García ha ganado varios premios y una beca de $72,000 para continuar sus estudios en el Art Institute of Weston.

Pero todo depende de la acción que tome este jueves el juez de inmigración de Miami, Stephen Mander, quien decidirá el destino del joven.

García se presentará en la corte con sus maletas, preparado para lo peor, pero con la esperanza de que al final pueda quedarse en Estados Unidos.

"Me siento confiado y tranquilo. Estoy en las manos de Dios, todo depende de él. Si decide que me vaya, me tengo que ir'', dijo el joven que no tiene familiares, ni lugar donde quedarse en Oaxaca, su ciudad natal.

Jorge Rivera, el abogado que resepresenta al artista, explicó que la única posibilidad de salvar a su cliente de la deportación es si el juez dedide cerrar el caso administrativamente, con lo cual "queda congelada la deportación''.

"Sería una medida temporal, porque la fiscalía podría reabrir el caso en cualquier momento, pero al menos le da la oportunidad a Meynardo de quedarse en el país y continuar sus estudios de arte'', explicó Rivera.

La profesora que considera a García como a "su hijo'', tiene fe en el juez.

"Lo he visto actuar. Creo que es un hombre honesto e íntegro... lo vi --en mayo de este año-- cuando le extendió la estadía a un haitiano, tomando quizá una decisión impopular y políticamente incorrecta, pero lo hizo. Y yo cuento con eso'', afirmó.

Si el juez cierra el caso, el próximo paso será pedir a las autoridades de inmigración una ‘‘acción diferida'', que es el equivalente a una visa humanitaria que la agencia otorga en casos de problemas extremos de salud.

"Meynardo no tiene nigún problema de salud, pero la batalla será convencer a las autoridades de inmigración de que se trata de un caso humanitario'', agregó Rivera.

Aún así, el abogado está consciente de que hay "pocas posibilidades'' de salvar de la deportación al joven que cruzó la frontera con su madre a la edad de 10 años.

García vive en un hogar humilde con su madre y padrastro en la ciudad de North Lauderdale, en el condado de Broward. Su madre se gana la vida vendiendo comida, mientras su padrastro trabaja en la construcción para mantener a sus otros dos hermanos menores, quienes nacieron en Estados Unidos.

En los días previos a la audiencia, García ha dibujado incansablemente.

"Es la única manera de matar el tiempo y de seguir practicando para dibujar mejor, y cuando entre al college, estar preparado para lo que tenga que hacer'', explicó.

kerodriguez@elnuevoherald.com

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