Inmigración

Controles más estrictos en la frontera hacen caer el cruce ilegal de mexicanos

Agentes de la Patrulla Fronteriza llenan las formas tras capturar a un grupo de inmigrantes mexicanos en un intento de cruzar la frontera ilegalmente.
Agentes de la Patrulla Fronteriza llenan las formas tras capturar a un grupo de inmigrantes mexicanos en un intento de cruzar la frontera ilegalmente. AP

Eran alrededor de las 10 a.m. de un frío domingo en el desierto de Arizona cuando Avelina, una obrera textil mexicana de 24 años, escuchó pasos y gritos: agentes de Aduanas y la Patrulla Fronteriza la habían encontrado.

Los cinco días que dedicó a cruzar a pie un escabroso terreno para encontrar un camino alrededor del nuevo muro fronterizo construido por Estados Unidos resultaron ser una pérdida de tiempo. En vez de trabajar en empacadoras de carne y campos de tomate en Estados Unidos, Avelina y otros inmigrantes indocumentados fueron enviados al centro federal de detención de inmigrantes en Nogales, Arizona, para ser deportados.

"Los agentes nos dijeron que casi no nos encuentran pero que nos vieron en las cámaras'', dijo Avelina desde la celda donde estaba detenida con otras mujeres. "¿Se lo imagina? ¡Tienen cámaras en el medio de las montañas!''

Ese es exactamente el mensaje que la Patrulla Fronteriza quiere que gente como Avelina difunda en sus pueblos: no se molesten en tratar de venir, hay muchos agentes y cámaras.

Las inversiones multimillonarias en infraestructura, tecnología y miles de agentes suplementarios en el terreno finalmente pueden estar rindiendo frutos. Aquí, en el ajetreado sector de Tucson --que comprende una tercera parte de la frontera entre México y Estados Unidos-- 317,000 inmigrantes han sido capturados en el año fiscal 2008, menos que los 378,000 del año anterior y 35 por ciento menos que hace cuatro años.

Una encuesta reciente del Instituto Nacional de Estadísticas de México muestra que alrededor de ocho de cada 1,000 mexicanos salió para vivir en el exterior entre febrero y mayo de este año, una baja de 42 por ciento en comparación con el mismo período del 2006.

Según la encuesta, en el 2006 1.2 millones de mexicanos salieron del país, en comparación con 814,000 el año anterior.

Esa reducción está directamente vinculada con el fortalecimiento de la vigilancia y la instalación de nueva infraestructura en la frontera, dicen los agentes. Un recorrido de 10 días por ambos lados de la frontera de Arizona, como las ciudades mexicanas de Nogales, Sasabe y Altar, muestran que pudieran tener razón.

Muchos reconocen que el debilitamiento de la economía de Estados Unidos ha aplastado los sueños de miles de personas que quieren venir al país cuando escuchan historias de inmigrantes desempleados que no pueden encontrar trabajo en la construcción. Pero los entrevistados que trabajan, viven y esperan cruzar la frontera dijeron que el descenso en la inmigración comenzó mucho antes de la recesión en Estados Unidos.

Comenzó, dice, cuando levantaron la cerca. Según los expertos, menos personas emprenden el viaje y los que fueron y vinieron fácilmente durante años han dejado de hacerlo por temor a ser capturados.

"Ahora hay que caminar ocho horas para encontrar un hueco en la cerca'', dijo María de los Angeles, de 45 años, que fue capturada tratando de cruzar y la deportaron a Nogales. "Pero cuando descanse voy a intentarlo otra vez''.

Avelina, que habló a condición de no dar su apellido, piensa hacer lo mismo.

"Voy a tratar otra vez. Pero tengo que descansar primero'', dijo en el centro de detención. ‘‘Hay que estar física, moral y espiritualmente preparado. El frío y el hambre son duros. Pero la segunda vez uno ya uno sabe lo que le espera''.

El año pasado el Congreso asignó $1,200 millones a la construcción de una cerca de 670 millas que cubre alrededor de un tercio de la frontera entre Estados Unidos y México. Hileras de columnas de acero de 12 pies de alto llenas de concreto tienen por fin disuadir el paso de carros, contrabandistas e indocumentados.

Las excavadoras todavía mueven tierra y cavan más trincheras para instalar barreras. Se han construido 400 millas de cerca pero discusiones sobre terrenos han provocado demoras en Texas.

Los críticos dicen que la cerca sólo ha ayudado a crear una industria multimillonaria de contrabandistas --los coyotes-- que cobran altos precios para guiar a los indocumentados por el traicionero desierto.

Mientras más largo es el viaje, más tienen que pagar los mexicanos, centroamericanos y algunas veces hasta chinos e indios.

Los expertos dicen que muchos inmigrantes se dirigían directamente a las obras de construcción en el centro de la Florida, donde se construyen muchas casas para vacaciones. El colapso de la construcción disuadió a muchos trabajadores de hacer el viaje, pero la nueva cerca también.

"La cerca trasladó la actividad de las áreas urbanas a los valles, donde es más peligroso, donde se están matando entre sí y donde los inmigrantes son víctimas de los ladrones'', dijo Tony Estrada, jefe de la Policía del Condado Santa Cruz. "Han ido de un lugar a otro, eso es todo. También ha creado una industria que genera mucho dinero para los contrabandistas. El individuo que en el pasado atravesaba solo el desierto ahora tiene que contratar a un coyote'', agregó.

La Patrulla Fronteriza concuerda.

"Si usted no tiene un coyote lo capturan fácilmente'', dijo Michael Scioli, portavoz de la entidad en el sector de Tucson.

Más inmigrantes están utilizando túneles subterráneos construidos por los narcotraficantes. En el 2008 la Patrulla descubrió 14 túneles, entre ellos uno a pocos pies del punto de control Tucson-México. Uno de los túneles terminaba en un estacionamiento de empleados federales.

El año pasado 3,000 inmigrantes fueron capturados en los túneles para burlar a los agentes a caballo, en bicicleta o en camionetas.

"Antes de Osama podía cruzar sin problemas'', dijo Julio César Vega Torres, que reciente fue deportado a México después de vivir más de 10 años en Los Angeles. "Es muy duro cruzar ahora. La Patrulla Fronteriza está haciendo un buen trabajo''.

Ahora Vega vive desempleado en Nogales, donde pasa los días planeando una forma de regresar a California, pero sabe que la cantidad de agentes está en su contra.

Hace 10 años sólo había 600 agentes patrullando esta zona de la frontera de Arizona. Ahora hay 3,100. Y la Patrulla espera tener 18,000 en todo el país para fines de año, el doble de cuando el presidente Bush cuando llegó al poder.

Muchos mexicanos que trabajan en la frontera dijeron que esperan que la inmigración ilegal vuelva a aumentar después que Barack Obama tome posesión. Obama ha dicho que está comprometido a garantizar la seguridad de la frontera pero muchas personas que dependen de la inmigración en México esperan que establezca un programa de trabajadores huéspedes o, por lo menos, genere más empleos.

La baja en la inmigración se debe a tres factores: más agentes, más tecnología y más infraestructura'', dijo Scioli. "Tenemos 80 cámaras, torres, luces y sensores en el terreno que detectan movimiento. Tenemos vehículos aéreos, aviones de vigilancia por control remoto. Hay detectores infrarrojos que detectan el calor corporal de los inmigrantes y envían sus coordenadas a las autoridades. Antes teníamos que identificar buscar huellas en la arena... era patético''.

Miembros de los Minutemen, una patrulla civil que vigila el cruce de indocumentados por la frontera, dijo que el reforzamiento de la Patrulla Fronteriza parece rendir frutos.

"Yo no puedo detener a los ilegales. No puedo detener el narcotráfico. Pero puedo hacerles la vida tan difícil que van a pensar que es mejor irse a otra parte'', dijo Don Severe, presidente del capítulo de los Minutemen en Green Valley, Arizona.

Los agentes han dicho que la tecnología está muy bien pero que son las patrullas en el desierto las concretan la captura de los indocumentados.

"Lo único que funciona es salir a caminar, el viejo trabajo de la Patrulla Fronteriza'', dijo un supervisor de la Patrulla que pidió no ser identificado porque no estaba autorizadopara hablar con la prensa. "La gente sigue viniendo. Y lo hacen que porque saben que hay quienes lo logran''.

Marco Antonio Martínez, alcalde de Nogales, dijo que la vigilancia en la frontera se ha fortalecido tanto que los inmigrantes tienen que probar tres o cuatro veces antes de poder cruzar.

"En Cuba la gente no deja de venir pese a los tiburones y la gente de Berlín Oriental no dejó de escapar pese a los disparos'', dijo. "Los mexicanos no van a dejar de venir hasta que termine la enorme diferencia entre las dos economías''.

Ni siquiera el nuevo programa gubernamental para encausar penalmente a los inmigrantes ilegales va a tenerlos, dijo.

Recientemente el gobierno estadounidense lanzó la Iniciativa de Encausamiento de Arizona, un plan para encausar a 60 inmigrantes ilegales seleccionados diariamente al azar. Los jueces alegan que esto satura los tribunales federales, que se deben dedicar a otros menesteres.

"Si me atrapan no me importa. Sólo me van a detener poco tiempo'', dijo Eduardo Flores, de 17 años, que se preparaba para cruzar la frontera.

Rosaber Pérez, un obrero agrícola de Chiapas, dijo que en su pueblo no hay suficiente empleo, así que recientemente pasó unos días en una casa destartalada en el poblado de Altar, 60 millas al sur de la frontera, preparándose para cruzar.

"Hay que arriesgarse, hay que arriesgar la vida''', dijo Pérez. "Para mí y para mis cuatro hijos la situación del país sigue empeorando. Ya no podemos vivir en Chiapas. Va a ser duro pero hay que tratar. Me voy para la Florida''.

frobles@MiamiHerald.com

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