Inmigración

LINEA DE INMIGRACION: La ley de inmigración es global y no admite excepciones

Gracias ante todo por encontrar una fuente de respuestas a tantas inquietudes como las que siento. Soy ciudadana americana y pedí a mi hija soltera, mayor de 21 años, con dos hijos menores de edad, en enero de este año. Mi hija padece de enfermedad renal crónica, por lo que debe dializarse tres veces por semana. Somos una familia corta y todos, dos hermanos y yo, vivimos aquí, convirtiéndose la soledad familiar que la acompaña, tan cruel como la enfermedad misma. Para poder sostener sus gastos generales, entiéndase, gastos de medicina, gastos de diálisis (enfermedad sumamente costosa), gastos de renta, gastos de alimentación, colegio de los niños y todos los extras que conlleva un cuadro familiar como éste. Necesariamente, debo permanecer en este país para poder trabajar y mantener la realidad económica de mi hija, quien ha pasado, de ser una persona productiva, a una persona dependiente económicamente, pues su estado de salud le impide realizar su trabajo como abogada y educadora en nuestro país, República Dominicana. Mi gran pregunta es si, ante tal realidad, existe alguna forma de acelerar la petición ya hecha por mi hija y nietos, presentada en enero del presente año, siendo que todo es comprobable, y con la penosa realidad de que la lista de espera para los dominicanos es bastante larga y los días de mi hija se acortan cada vez más.

Mucho agradeceré su atención a la presente. Bendiciones,

Tania Suvero (vía correo electrónico)

A su gran pregunta, apreciada doña Tania, surge una igualmente grande respuesta: la dimensión de ambas es inconmensurable (no tiene cómo medirse) y es parte de eso que los filósofos y pensadores llamaban, la condición humana. No ha habido aún, que se conozca, una respuesta social global a los problemas múltiples que plantea esa condición de los hombres sobre la Tierra, por lo que el problema subsiste, inexorablemente, reñido con cualquier solución política y ceñido universalmente a la respuesta personal que a cada uno de nosotros nos toca aceptar y padecer. Lo único real es que la medida es tan subjetiva, tan individual, que la respuesta oscila, digamos, del uno al 100, casi debiéramos decir, del uno a los mal contados 8,000 millones de individuos que ahora mismo pueblan el planeta. Algunos de ellos buscan resolverlo con las armas en la mano, la fuerza bruta. Otros se refugian en la fe que les inspiran los Evangelios. Otros más, ejercitan su espíritu con meditaciones y expresiones sonoras – el murmullo "Ooooommmm", u otras cábalas del misticismo. Lo sufrido suyo –y lo mío, y lo del otro, y del otro, y del otro— sigue y seguirá hasta que Dios llame a cada individuo a su reposo eterno.

En cuanto a lo inmigratorio, a la ley le es imposible desglobalizarse y considerar para cada individuo la respuesta más paliativa. El único país del mundo para el cual Estados Unidos ha provisto soluciones especiales (tampoco individuales, sino excepcionalmente permisivas) es Cuba, una isla vecina de la suya, la bella República Dominicana, una especie de fantasía tropical llena de gente buena (y algunos y algunas no tan completamente buenos, como sucede en cualquier latitud del mundo...) Aun si usted le pregunta a los haitianos, que comparten territorialmente, la mitad de la isla, no pocos de ellos sienten la pesada coyunda de la discriminación, único país del hemisferio donde el ius solis (la ley del suelo) no prima, sino que es el nacimiento familiar, el ius sanguinis (la ley de la sangre) la que da patria a todos los dominicanos, pero la discute y la limita al vecino de la cuadra que nació de padres (ilegales) haitianos.

La cola inmigratoria de la F2B, la subcategoría de los hijos solteros adultos de ciudadanos estadounidenses, en estos momentos va por el 1ro de abril del 2007, y avanza muy despaciosamente. Habiendo pedido a su hija hasta ahora, la espera de turno para ella es de entre siete a quizás más de 10 años de cola. Ni yo ni Mandrake el Mago (a quien con frecuencia cito...) podemos acortar para ella y para usted esta prolongada agonía. No tengo solución legal que ofrecerle. En cuanto a soluciones ilegales, yo no puedo sugerirlas ni prohijarlas. Lo siento enormemente....

MANFRED ROSENOW es un

abogado y periodista de Miami

especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald,

3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com

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