Inmigración

LINEA DE INMIGRACION: Parece fácil, pero no lo es...

Muchas gracias, hermano en nuestra común fe, doctor Manfred Rosenow. Reciba de parte del Señor que su salud se renueva como lo hace el águila y que las fuerzas del búfalo se hacen presentes en su humanidad adánica para que continúe con su labor altruista a favor de los desamparados migratorios.

En esta oportunidad ocupo de su invalorable tiempo para hacerle una consulta y obtener su servicio al respecto. Mi esposa y yo, por supuesto, casados por más de 47 años, somos ciudadanos americanos y mi esposa quiere enviarle una invitación a su hermana menor para que pase unos 2 meses de vacaciones con nosotros. Ella nunca ha salido del país y nosotros le vamos a cubrir todos sus gastos.

La cuñada tiene 60 años, es casada, madre de 5 hijos y abuela de 6 nietos. Como es la costumbre en nuestros países, se dedicó toda su vida a criar y a atender a sus hijos, trabaja en la casa haciendo tortas por encargos ( cakes, como dicen por acá) y con eso se ayuda. Su marido está jubilado de la Universidad del Zulia. Ella se llama [nombre omitido], nacida y viviendo en Maracaibo, Zulia, Venezuela. Mis preguntas:

¿Será factible que en la Embajada Americana en Caracas le puedan otorgar una visa de turista si le enviamos una carta de invitación? ¿O se puede hacer por acá la petición de invitación? ¿Cuántos son sus honorarios para elaborarnos una carta para este propósito?

Quedando a la espera de su respuesta, me despido de usted y de su amada dulcinea, Teresa.

Pastor Nerio Alvarez (vía correo electrónico)

Llevo para 35 años escribiendo día a día esta modesta columna y durante este largo trayecto me han llamado de todo, pero cuando ya no esperaba estrenar calificativo alguno, su muy atenta carta me ha endilgado una definición más – la de búfalo, el característico símbolo de esta nación durante su época de máxima fuerza en términos de vigor autóctono, libre, sano, y puro. Gracias, apreciado Pastor Álvarez, por tan estimulante cumplido, y que el generoso Dios que compartimos me regale la Gracia de poder seguir desempeñando mi papel de informador honesto durante ésta, mi provecta ancianidad...

Con mucho gusto (y sin costo alguno), disponga usted de mi tiempo para revisarle y editarle, si fuera necesario, la carta de invitación que se propone suministrarle a su cuñada para que ella intente poder llegar hasta acá. Así y todo, me veo obligado a comentarle que no existe modelo ni carta alguna que decida de manera indubitable la expedición de una visa de turismo (B-2) por parte del consulado estadounidense. Ordinariamente, un consulado de este país no expide más que un pequeño porcentaje de las visas opcionales que se le piden. ¿Por qué? Por la razón fundamental de que las visas de turismo son para visitar Estados Unidos y regresar (Lo contrario haría que, año tras año, se produciría la emigración de otros 300 millones de personas del resto del mundo.)

El quid de la cosa es que precisamente la situación de su cuñada – situación que no se puede falsear – sugiere que sus probabilidades de regreso a la actual Venezuela sean entre mínimas y nulas. En estas condiciones, el consulado sencillamente se abstiene de emitir la visa deseada. En cuanto a alternativas – una visa de inmigrante por petición obligante – ella toma decenios de años cuando el beneficiario no es un “familiar inmediato”.

En gran resumen, no hay garantía alguna de que el consulado le expida a la cuñada la visa de “turismo” (?!) Único factor positivo: que su esposo y sus 11 hijos y nietos quedan allá, argumento poderoso para esgrimir en contra de sus menguadas probabilidades de regreso. Contra-argumento: que todos los días arriban de Venezuela personas visadas con similar situación en su país. Cierto, pero por cada persona exitosa, ¡hay por lo menos 20 decepcionadas, fruto de lo ya explicado! Con mucho gusto le ayudo a hacer la solicitud, pero esta larga y prolija explicación me era obligatoria para que millares de otros de mis lectores entiendan a cabalidad lo que contesto. ¡Bendecido!

MANFRED ROSENOW es un abogado y periodista de Miami especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald, 3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com

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