Inmigración

LINEA DE INMIGRACION: Le llegó la hora de las alegrías. ¡Felicitaciones!

Ante todo mi saludo para usted y su esposa. Soy cubana, llegada a este gran país el 19 de septiembre del 2013 y en los próximos días cumpliré el año de mi llegada aquí.

Mi primera pregunta: ¿Qué papeles ó documentos tengo que a presentar para optar para la residencia al cumplir un año y un día de estar aquí y acogerme al nuevo estatus que, gracias a Dios, nos ayuda a los cubanos a legalizar nuestra situación?

Segunda: ¿Dónde puedo solicitar para ser exonerada del pago al solicitar la residencia? Soy viuda, en La Habana (Cuba) perdí al único hijo que tuve, y también a mi esposo.

Perdone mi letra, tengo 82 años de edad y hace poco sufrí un derrame cerebral, que me ha dejado secuelas hasta en los rasgos de mi escritura. Debo decirle que la visa que recibí en la Oficina de Intereses de La Habana fue por 6 meses.

Un abrazo. En espera de su respuesta,

“Irma” (vía correo electrónico).

Welcome to the club! (¡Bienvenida al club!) Me refiero, como mis lectores habituales ya lo habrán comprendido, al “Club de los 80+” – el cónclave de los mayores del mágico (y un poco aterrador...) guarismo de “los ochentas” -- el número que la misericordia del Altísimo ha impuesto a la vida de los hombres más robustos (”Los años de nuestra vida son setenta, para los más fuertes son ochenta, pero aun así son de lucha y de esfuerzo, pasan pronto, hasta que nos remontamos al punto de partida” (Salmos 90:10, versión libre). De ahí, en la restringida esfera de mi radio de acción, sirvo a mis respetados compañeros de generación, apreciada doña Irma, sin límite ni costo, salvo el que ellos mismos voluntariamente se imponen, ¡benditos sean!, para contribuir a que mi servicios y propósito subsistan.

Valga esta oportunidad para intercalar aquí la bendición recibida de muchos que han contribuido al casco de “J.M.G.”, un buen hombre nicaragüense (esposo y padre), preso por Inmigración tras 20 años de vida impoluta en Estados Unidos. Ustedes amables y generosos lectores de mi columna han aportado para este magnífico propósito humanitario, la totalidad de US$ 3,000 que el gobierno le ha fijado para recobrar su libertad – y así, mientras ustedes leen el contenido de esta columna, J.M.G. volverá a ver la luz del día fuera de las rejas “... ¡y la cosa sigue!”, como reza el lema de un conocido programa de radio de Miami...

Ahora sí, a lo suyo. Los papeles básicos que usted necesita agrupar son su inscripción de nacimiento (que demuestre que usted es cubana); sus partidas de matrimonio y de divorcio, si los hubo (todo ello traducido al inglés), examen médico y el comprobante de su entrada legal al país – su I-94, la tarjetita que demuestre que usted fue legalmente admitida a este país, la cual hay que localizarla e imprimirla en la pagina del internet del CBP visitando la siguiente dirección https://i94.cbp.dhs.gov/I94/request.html.

Por ley, las acciones del extranjero ante Inmigración no las financia el gobierno sino el favorecido. Existe un camino de exoneración para los solicitantes de residencia bajo la Ley de Ajuste Cubano, que libera a una persona sin recursos de esa carga financiera (unos US$ 1,070, más gastos), pero es complicado y engorroso, y requiere de muchas particularidades que sería demasiado engorroso detallar aquí.

Para así sobrepasar el “obstáculo de la pobreza” hay mucho por demostrar, pero en su caso, siento que sus circunstancias justifican intentar esa acción. Compréndase que para que una ley de ajuste de estatus de un conglomerado o tan abundante como lo es el de los refugiados cubanos en Estados Unidos – mas de 2 millones de personas (!) – hablaríamos de una erogación que sobrepasa ¡los 2 billones de dólares...!

En gran resumen, no se preocupe, doña Irma. Su nombre es sinónimo de cantora ó cantarina (me encanta hurgar el idioma para ver de dónde vienen las palabras...) y así veo su predicamento: cante usted, y baile, si puede hacerlo, aunque yo, su coetáneo compañero, ya no puedo hacerlo excepto en mi espíritu, porque mis oxidados huesos ya no me lo permiten...

MANFRED ROSENOW es un

abogado y periodista de Miami

especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald,

3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com

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