Linea de Inmigración

Línea de inmigración: Cubanos en Cali, Colombia: varados 3,000 millas allende

Buenas tardes, señor. Es un placer poderle escribir pues leo todos sus escritos.

Le cuento que somos tres cubanos que, como miles, salimos de Cuba hacia Ecuador para empezar a cruzar fronteras para llegar a Estados Unidos. En el transcurso del viaje desde que salimos de Ecuador hasta aquí, la policía en sus puntos de controles nos dejaron sin un dólar.

Gracias a unas personas de las buenas que todavía quedan en el mundo, nos dieron alojamiento hasta que podamos reunir el dinero para seguir, algo que veo muy difícil, pues nuestra familia allá en Estados Unidos no tienen la cantidad que necesitamos para un viaje seguro. Aquí esas personas nos resolvieron un viaje seguro y rápido por 6,000 dólares cada uno. Estamos hace más de un mes esperando que nuestra familia consiga un prestamista, que es nuestro único recurso como podemos conseguir ese dinero. Estamos dispuestos a trabajar en lo que sea para pagar ese dinero lo más pronto posible. Si nos prestaran el dinero pagaríamos el interés que nos pongan.

Muchas gracias por mantenernos informados. Saludos de los cubanos.

“Cubanos en Cali, Colombia”, (vía correo electrónico)

Mi primera evocación al leer su amable carta, es el recuerdo, allá por los años 1950s, de un grupo de pseudo-intelectuales antioqueños (Medellín, Colombia) que se auto-titularon los nadaístas, vale decir que, al tono de cómo ellos veían su época, no creían en ninguno de los valores establecidos, característicos, según ellos, de una sociedad hipócrita, que todo lo que expresaba lo sentía al revés. Como forma visible de su afirmativa protesta, leían sus poemas desde el final hacia comienzo, desayunaban por la noche, y se transportaban caminando hacia atrás (!).

Mi recuerdo es lógico por cuanto ustedes están en lo mismo: huyen de Cuba, con destino planeado hacia Estados Unidos, 90 millas al norte de la atormentada isla, pero (muy “a la nadaísta”...) escapan hacia el sur (!). De esa peregrina manera, llegan al Ecuador (país unas 4,000 millas más abajo) y como ése no era su deseado final: en este momento, migran septentrionalmente y se encuentran en Colombia, a un cuarto de distancia de su intentado destino final...

Ecuador es un país bastante organizado, con características muy sui generis. Tengo entendido que el alcalde de Guayaquil (ni siquiera el de Quito...) es tan, sino más, poderoso que el presidente de la nación. Y si no más poderoso, al menos más autónomo que el muy educado (Harvard) presidente Correa, un izquierdista moderno, un poco al estilo de su homólogo colombiano, el presidente Santos, que lleva 4 años de p... cogido (expresivo dicho de su país) con la principal guerrilla de ése, su norteño vecino.

Pero, apartando la política ecuatoriana, que ya muy poco les incumbe a ustedes, amables peregrinos, aquel país tiene una característica muy singular: su moneda en curso no es el peso, ni el colón, ni la lempira, sino, ¡el dólar estadounidense! Wow! Parece muy nadaísta (otra vez...) este fenómeno monetario, pero como que trabaja muy bien allá... De todos modos, ustedes tres cubanos ya escaparon de esa realidad y ahora enfrentan una distinta, la dificultad de reunir pesos colombianos (su equivalente en dólares, como usted los describe).

La veo difícil. Colombia lucha con sus presupuestos, y su pueblo con sus necesidades. En todas partes hay usureros, y lo que usted pinta es un cuadro de agiotistas que ustedes, como los tres cubanos desvalidos, no tienen cómo interesar. A menos que sus familiares acá sean unos potentados, por ese camino no les veo esperanzas. Faltaría ver cómo termina el sorprendente acercamiento de Estados Unidos con Cuba que a partir de diciembre pasado está en pleno desarrollo. Pero aun en este inesperado diálogo entre dos naciones enfrentadas por medio siglo, no percibo factores que pudieran satisfacer la aspiración que su carta expone. Si algún lector de esta columna tiene algún comentario, idea, o sugerencia al respecto, con mucho gusto yo la publicaría. De resto, nada más puedo ofrecer...

MANFRED ROSENOW es un

abogado y periodista de Miami

especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald,

3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com

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