Linea de Inmigración

Como dijo el sabio Cantinflas, ‘¡Ahí está el detalle!’

Buenos días Mr. Rosenow: De antemano, gracias por su tiempo y cooperación. Desearía consultarle un caso.

Soy cubano de nacimiento y vivo en Venezuela. Tengo un hijo que ingresó a Estados Unidos con visa F-1 a estudiar inglés y con la intención de aplicar a la Ley de Ajuste Cubano como hijo de cubano.

Es el caso que su visa es por 5 años, su I-20 era por 13 meses, dada por USCIS a través de un instituto universitario, pero su curso terminó en noviembre y él no hizo la renovación de la visa ni de su continuidad por las dificultades que tenemos para obtener divisas acá en Venezuela. Se quedó y ya pronto cumple el año y un día para aplicar al ajuste.

Mi pregunta es, ¿puede afectar la decisión de la USCIS de concederle la green card como hijo de cubano, el no haber renovado su F-1 y permanecer ilegal durante 4 meses? En caso de que así fuera, ¿qué pasos se deben dar para evitar el problema?

Con mucha esperanza en su respuesta, me suscribo, cordialmente,

Jorge Rivero (vía correo electrónico)

La mejor manera de evitar un problema es la de... ¡no tenerlo in the first place!, es decir, la de comenzar por no tenerlo. Su hijo, amigo Jorge, no lo hizo así, y además, alegremente no se interesó, antes de caer en él, por la manera de salir avante y evitar caer en el hueco en que ahora se encuentra.

No existe nacionalidad extranjera alguna más privilegiada en Estados Unidos que la del cubano. Su carta no revela unívocamente cuál es la nacionalidad de su retoño. Usted no la menciona, algo así como si, por lo evidente, no fuera necesario. Error. Dadas todas las circunstancias relatadas, lo único que lo salvaría es que demuestre que es cubano. Al escribir que usted es “cubano de nacimiento, pero que vive en Venezuela” la conclusión más probable a efectos de su silencio es que su hijo haya nacido en la patria de Bolívar, vale decir, que es venezolano.

¿Esto lo excluye a él de la Ley de Ajuste Cubano? No, si él fuera (a) menor de edad, y (b) estuviera inmigrando a Estados Unidos en compañía y bajo la tutela de usted, su padre cubano. No siendo ésa la situación puntual (como está de moda decir ahora) de su intento de inmigrar, él pretendería hacerlo como principal (¡no como derivado!) y ahí es donde “la puerca torció el rabo...”

Es cierto que la Constitución de Cuba, tanto la corriente del desgobernado 1976, como la clásica de 1940, reconocen la nacionalidad cubana al hijo de cubano nazca donde nazca (menos, chiste, en las planicies de Nazca, Perú...), pero los oficiales de inmigración no quieren chistes, sino ver papeles que así lo constaten. ¿Cuál es el problema? Que su muchacho no hizo esa gestión en el consulado de Cuba en Venezuela antes de salir de allá, sino que se vino a Estados Unidos, donde, por ahora, no existe tal consulado...

Ahora, está emproblemado. Como principal, no tiene como acogerse a la Ley de Ajuste Cubano, que lo haría residente legal permanente de Estados Unidos, ¡y adiós problema! Tampoco puede salir de acá, porque le caería imposibilidad de volver a entrar por años si antes de salir quedó más de 6 meses ilegal.

A efectos de un posible ajuste de estatus, el Caso Vásquez (decisión superior del AAO) exige que el solicitante nacido de padres cubanos fuera de Cuba, provea un registro civil de nacimiento cubano o una certificación consular cubana que documente su nacimiento de por lo menos de un padre cubano, dentro del distrito consular servido por el consulado cubano, como evidencia de su cubanía para ser elegible al CAA. Al F-1 le conceden “duración de estatus – D/S” pero esta concesión puede ser terminada cuando el estudiante viola las condiciones de su admisión, y así quedar sujeto a un proceso de deportación.

En el caso presente, no esta claro si el joven tiene o no evidencia de su ciudadanía cubana. Como venezolano, está tostado... Sucede en el momento que usted me consulta, que por primera vez en 56 años hay un sorpresivo rapprochement entre Washington, D.C. y La Habana, y... ¡cualquier cosa podría pasar!

La clave de todo, como ya expliqué, es la evidencia de la ciudadanía del joven. Como dijo el sabio Cantinflas, “¡Ahí está el detalle!”

MANFRED ROSENOW es un

abogado y periodista de Miami

especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald,

3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com

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