Linea de Inmigración

Cónyuge y/o niños no cubanos no pueden entrar por frontera

Muy buenos días ó buenas noches: He leído en el blog ó diario electrónico El Nuevo Herald el caso del joven cubano, y quisiera saber si puede aconsejarme qué hacer en mi caso.

Estoy casada con un cubano desde hace unos meses, pero él quiere irse a Estados Unidos y quiere que me vaya con él. Yo soy salvadoreña. ¿Aplicaría yo en la Ley de Ajuste Cubano? ¿O de alguna forma en la ley de ajuste derivado? De antemano, gracias por su respuesta.

“Anónima” (vía correo electrónico).

Si yo tuviera que deducir su nombre real de la redacción de su carta, apreciada amiga anónima, yo diría que debe ser “doña Indecisa”, ó “doña Imprecisa”, ó acaso, “doña Insegura”... Un caso de bívoca – la antítesis (mi invento...) de unívoca – dadas, primero, su descripción de horario (”muy buenos días ó buenas noches”) ó, segundo, su referencia al caso (“... del joven cubano”) -- ¿a cuál de ellos se refiere, por Dios??!

Mordecai! Mi expresión favorita de recurso – ¿ó de desespero? --- cuando llego al punto muerto donde ya no hay más alternativas para seguir conjeturando... Pero pongamos a un lado la inútil retórica y paso a responder su pregunta. La Ley de Ajuste Cubano (ó Cuban Adjustment Act, CAA, Pub. L. 89-732) vale para el cubano (única nacionalidad), pero así mismo para su cónyuge y/o niños de cualquier nacionalidad. Condiciones: que el solicitante haya ingresado legalmente a Estados Unidos (colado, no sirve...), y que el matrimonio sea de verdad, y no una pajarilla inventada ad hoc (”para el caso”). ¡Ojo! Si lo que su esposo planea es buscar una entrada sin visa (por frontera), a él por ser cubano le funciona (le otorgan parole para hacerlo), pero ni a esposa (ni a niños) que no sean cubanos, ¡naranjas chinas!, es decir, NO tienen esperanza -- los detienen y los remiten al juez de inmigración más cercano y ahí se les acaban todas sus expectativas...

Hola. Soy ciudadana ecuatoriana y estoy casada desde hace 6 meses con un ciudadano cubano con el cual tengo un hijo en común. El me dice que vayamos para Estados Unidos y que en la línea fronteriza yo puedo ser amparada por estar casados. El problema consiste en que yo tengo tres hijos además que no son en común con mi esposo cubano, son de otra pareja ecuatoriana y ahí es donde radica mi duda -- si al ser ellos no hijos en común con mi esposo cubano, puedan acogerse a la CAA por estar yo casada con él y tener un hijo en común.

Gracias y espero su pronta respuesta.

“Anónima” (vía correo electrónico).

Lo que le acabo de contestar a doña Anónima Número Uno, ella salvadoreña, usted ecuatoriana, vale igual para usted: para que usted y/o sus niños no cubanos puedan beneficiarse de la Ley de Ajuste Cubano, deben haber entrado legalmente al país. Su esposo está mal informado porque la entrada por frontera no existe para cónyuges y/o niños no cubanos.

Su esposo cubano me suena como un aventurero moderno, uno de esos que, por salir de la isla atormentada, lo hicieron en sentido contrario – viajando hacia el sur (Ecuador, 4,000 millas de distancia), en lugar de las 90 millas hacia el norte que separan la sufrida Cuba de las añoradas costas del estado de la Florida. Ya yo me había referido en una reciente de mis columnas a este contrasentido político-geográfico que ha hecho parar a millares de cubanos a tierras tan lejanas como son las de Ecuador, ese sureño país, bello en muchos de sus aspectos humanos y culturales, pero cundido de más controles y barreras que las de esperarse, todo ello influido por la curiosa moneda en curso ecuatoriana – ¡el dólar estadounidense! Lo malo del Ecuador, tal vez no lo único, pero sí lo más protuberante: la cintura apretada por la “correa”, vale decir, por el Correa –usted me entiende– un hombre paradojalmente dotado y letrado (Harvard) y, a la vez, un contrasentido político – una especie de dandy de clase alta, entregado a una causa de izquierda cuasi-completa, como un mulo resabiado por una enfermiza tendencia socialistoide...

Parece un fenómeno geográficamente endémico, porque mire no más unas millas al norte: otro Presidente y el mismo mal...

MANFRED ROSENOW es un

abogado y periodista de Miami

especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald,

3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com

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