Linea de Inmigración

LÍNEA DE INMIGRACIÓN: Su hija no tendrá problemas... ¡si actúa con prudencia!

Respetado y apreciado doctor Rosenow: Desde que lo conocí a través de sus orientaciones en El Nuevo Herald, y luego personalmente en su oficina con su fina y educada doña Teresa y su equipo, me dije: ejemplo de profesionalismo, discreción en sus servicios, familia unida, y qué maravilloso “don” para tratar a las personas. El Señor les bendiga siempre.

Soy una dominicana agradecida quien, llevada de sus manos, tanto mi esposo como yo, hoy somos ciudadanos americanos. ¡Gracias! Ahora bien, pido orientación para mi hija, residente hace 23 años, y casada aquí hace cinco de ellos con un italiano, quien aún vive y trabaja allá. Ellos se han alternado para estar juntos, unas veces allá, y otras aquí.

Cuando ella viajó por primera vez, lo hizo con una visa a solicitud de una invitación hecha por la familia de él para conocerla, y así pasaron los años con ese estatus. La última vez que ella viajó y estando allá se le venció esa visa, procedió a solicitarla en su nueva condición como esposa, trámite que duró 2 años y un poco más. Al regresar a Estados Unidos, un inspector de Migración la multó con $500, pero no le quitó la residencia. Luego de un año aquí, ella ahora decide ir a ver a su esposo por unos meses.

¿Deberá ella realizar algunos trámites antes de salir? ¿Qué pasará cuando ella regrese? Les admiro y agradezco.

“Anónima a solicitud”, Miami, Florida

Gracias son las que yo le doy a usted por su amabilísima carta, estimada doña “Anónima” (respeto su deseo). Su misiva es precisamente un estímulo más para yo continuar, como lo he hecho ya por más de 30 años, con esta comunicación insustituible con mis amables lectores. Comenzó esta relación antes de yo estudiar derecho y terminar graduándome de abogado –no se me olvida–, a raíz de la angustia de una familia de colombianos en Pradera, Valle del Cauca (Colombia), la cual retornó a ese país desde Estados Unidos, acompañada por su primer niñito de pocos, años nacido en este país. A la sazón, yo no era más que un periodista (por vocación y oficio) y, como tal, había fundado en Cali el primer semanario en idioma inglés (The Chronicle), lengua que Dios me regaló el privilegio de aprender desde mi pubertad cuando yo aún vivía en Barranquilla, la tierra de mis afectos, en donde me crié.

Pues bien, conocer de aquel caso y provocar aquella situación familiar mi interés por ayudarles, condujeron a que yo le diera publicidad al caso y que, cual moderno Don Quijote, para corregir aquel entuerto llegara yo hasta el cónsul y el embajador de Estados Unidos en Bogotá a librar mi primera batalla inmigratoria, la cual gané. Aquella victoria definió mi destino de los siguientes 40 años, y héme aquí, ya abogado en ejercicio en Estados Unidos, rompiendo lanzas y batallando contra muy reales molinos de viento a favor de mi causa – los extranjeros en este Primer País del Mundo...

“El resto es historia”, como reza un acendrado dicho de este país, y vayamos concretamente a su caso. Su hija no derivó directamente la ciudadanía que usted y el padre obtuvieron mediante su proceso de naturalización, a causa de una o más de diversas razones: porque en aquel momento, por ejemplo, ella ya no fuera soltera y menor de 18 años, porque no se encontrara en Estados Unidos en calidad de residente, ó por cualquier otra.

Pero vayamos a la actualidad. Mi recomendación: gestionar un permiso de reingreso (re-entry permit; I-131,($445.00) y manejar cuidadosamente sus ausencias para acumular 4 años y un día de residencia continua desde su entrada después de su última ausencia de 30 meses en Italia (supongo...) y aspirar a su propia naturalización, presumiendo que no tenga otros impedimentos.

Por último, no quiero cerrar esta respuesta sin pedirles a usted y su apreciado esposo aunque ahora son plenos ciudadanos estadounidenses, que no pierdan la alegría y el donaire que caracterizan a todos los dominicanos que conozco (!) – un ejemplo y un regalo de Quisqueya a nuestro país, ahora tan atribulado internamente como a escala mundial ¡Bienvenidos!

MANFRED ROSENOW es un

abogado y periodista de Miami

especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald,

3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com

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