Linea de Inmigración

Línea de inmigración: Querría servirle de abogado, pero me faltan seguridades

Manfred, permítame ocupar su tiempo una vez más y desearle muchas bendiciones a usted y a su amable Teresa. Con ella en una ocasión tuve la oportunidad de comentar por vía telefónica mi necesidad, acerca de la que el 17 de diciembre recibí su respuesta al problema que me ocupaba.

Entonces le comentaba que tengo 74 años, que a través de mucho esfuerzo logré traer de Cuba a mis hijos y nietos, y que sólo me había quedado allá un nieto que nació en mi casa y fue criado por mí quien, por haber cumplido 21 años, no clasificó y de ahí es mi angustia perenne. Hoy en su espacio en el periódico, como título decía: “Usted no puede, pero Dios, sí...” Soy católica práctica y mi fe es muy grande. De ahí me dirijo a usted hoy por el mismo caso, pero no la misma situación. Le cuento.

Mi hija, con la que vivo, tiene una compañera de trabajo que es cubana y el año pasado fue a Cuba, y que mi hija aprovechó para mandarle a mi nieto algunas cosas. Es por ello que se conocieron y simpatizaron mucho, al punto que salieron juntos varias veces durante la estancia de ella allá, pues ambos viven en La Habana. De ahí se estableció una atracción y en los días navideños se comenzaron a comunicar nuevamente, al punto que surgió una relación muy bonita y ella piensa viajar nuevamente para reactivar la relación y de ser posible correr los trámites correspondientes a fin de tramitar una visa fiancé. Ella es ciudadana y realmente hacen una bonita pareja, él con 23 años y ella con 26.

Mi preocupación: Ellos se comunican por vía correo electrónico casi a diario, comparten el envío de fotos, y ya en ocasión de la primera vez que se conocieron, tienen evidencias de que compartieron hospedaje en hotel juntos. ¿Cree eso pudiera facilitar que le concedieran la visa? ¿Sabe usted qué es lo que en la Oficina de Intereses en Cuba piden para que esto prospere felizmente? Para mí su criterio es importante ya que admiro sus sabios consejos. ¿Será que podré tener a toda mi familia cerca? Aconséjeme por favor, confío mucho en usted, y pudiera ser que sepa de este tipo de trámite.

“Anónimo” (vía correo electrónico)

Gracias por la confianza que usted me regala en su carta, y ojalá fuera ella el factor que redima su causa, pero sólo lo puede ser en un segundo plano. ¿Cuál es el factor primero? La autenticidad de todo lo que me relata.

El hecho de que su nieto en cuestión ya figuró (desafortunadamente, en forma negativa para él) en un expediente en la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana, es un factor que podría ser inocuo, y por ello, indiferente a su caso.... o ¡todo lo contrario!, podría ser una luz roja (o por lo menos, amarilla...) en su situación. Confío en que el muchacho tenga, por todo lo demás, una hoja limpia en todos los aspectos. (De no ser así, sus posibilidades disminuirían considerablemente).

La descripción que usted hace de la “relación” que su hijo entabló con la visitante muchacha ciudadana amiga de su hija, no es - “en mi librito”- exactamente alentadora. No puedo -ni voy- a decir que el suyo es un cuadro artificial, falso, inventado, pero si estuviera yo sentado en la silla del oficial adjudicador de su solicitud de visa de fiancé (prometido), me sentiría muy desconfiado. Pero, como se dice, “quien no se arriesga, no pasa el mar”, habría que intentarlo. Así y todo, yo, como abogado, me abstengo de emprender gestión alguna en que el primer convencido de su autenticidad no sea yo mismo...

En resumen, si usted desea contratarme a mí para llevar este caso, comience por reunir evidencias y factores que me convenzan que todo lo contemplado no es un “cuento chino”. De no convenirle esa posibilidad, en Miami hay 100 abogados más que por la plata le hacen a usted todo lo que quiera. Con razón que, a mi avanzada edad y larga trayectoria de trabajo, sigo siendo un abogado “pobre”. No lo soy, porque gracias, Dios mío, tengo a mi lado tesoros incalculables: Teresa, mis hijos, mis nietos, mis biznietos, y hasta mi “tátara”... Thank you, Lord..!

MANFRED ROSENOW es un

abogado y periodista de Miami

especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald,

3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com

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