Linea de Inmigración

J.M.G. es hombre libre, gracias a vuestra contribución!

“Gracias, muchísimas gracias, a todos ustedes querida familia espiritual y fieles lectores de esta columna Línea de Inmigración por su desinteresada y valiosísima cooperación mediante sus contribuciones financieras que hicieron posible que J.M.G., el emproblemado ciudadano nicaragüense de dos publicadas columnas se encuentre en este momento disfrutando de su preciosa libertad. Mi esposo, el abogado y periodista Manfred Rosenow, autor de esta columna, me ha cedido este espacio para compartir con ustedes mis más profundos sentimientos de agradecimiento, de cariño, y de admiración por su invaluable apoyo al desventurado pero no por ello menos apreciado semejante, J.M.G.

Se me atropellan las palabras al tratar de plasmar en esta columna mi respeto y admiración por el esfuerzo y sacrificio de ustedes, nuestros lectores, al privarse por ello de satisfacciones, como, por ejemplo, la contribuyente que me llamó y me dijo, “Mire, yo cada año me hago el maquillaje permanente de delineamiento en el contorno de mis ojos y eso me cuesta $100, los cuales ahorro de $1 en $1 para darme ese gustito, pero este año no me lo voy a hacer sino que los voy a aportar para que J.M.G. pueda salir de su triste encierro”. De verdad que me tocó las raíces de mi corazón. O los remitentes que enviaron money orders de $2, ó la anciana señora Zoila quien vive a muchas millas de distancia de nuestra casa-oficina y que se presentó ante nuestras puertas con una contribución de $50. Para esta bella acción, tuvo que esperar por varias semanas a que su vecino tuviera tiempo de manejarla a través de la ciudad. Cuando llegó acá, extendió un sobre blanco a través de las rejas y con gran emoción me lo entregó, estrechando mi mano y dándome un abrazo a pesar del duro hierro que nos separaba.

¡Dios es grande! Cuando se nos agotaba el plazo para poner la fianza, y estando aún a mitad de la suma requerida, recibí la visita de un grupo compuesto por dos damas y un caballero nicaragüenses y de otro (¡colombianísimo!), exactamente con la suma faltante ($1,321). Ellos identificaron a J.M.G. como uno de sus clientes en el supermercado La Nueva Estrella Grocery y Discount y “¡entraron con sus tiples!”: ubicaron una cajita al pie del cajero del negocio para que cada cliente depositara su contribución de 25 centavos, de $1, de $2 llegando a reunir $1,000. Entonces los dueños escribieron un cheque de $321 como contribución especial del supermercado (!!!). ¡Dios es grande!, escribió otra contribuyente aportando su contribución... O el trío compuesto por Blanca, Gaby y Raquel, quienes me anunciaron por correo electrónico su contribución, la que adivino proviene de su salario semanal.

Otro más: El paciente de cáncer terminal quien, con gran alegría y satisfacción, se presentó en nuestra oficina para darme su contribución y, cuando le extendí mi mano, con una gran sonrisa me dijo: “No puedo estrechar su mano porque estoy irradiado” – así que me quedé con el abrazo en el aire pero con una enorme alegría en mi corazón de ver la suya que para mi fue más grande que el abrazo. En fin, todos contribuyeron, aún el mismo oficial de deportaciones quien, con eficacia y prontitud, procesó los documentos de la fianza avisando inmediatamente al Centro de Detención (a 2 horas de Miami) donde se encontraba J.M.G. para que lo pusieran en libertad con premura.

Las contribuciones superaron los $3,000 de la fianza en $95 hasta este momento. Ustedes, apreciada comunidad, no tienen par, nadie los puede superar, y en nombre de J.M.G., del doctor Rosenow, de la brillante abogada Reyna Yaniv, socia de mi esposo y quien ahora enfrenta el reto de defender a J.M.G. en su proceso de corte y que no ha escatimado esfuerzo, tiempo, y paciencia para visitarlo en su detención y representarlo en cada instancia ante el juez de inmigración. Y como dijera el inolvidable Pedro Vargas, “Muy agradecidos, muy agradecidos, muy agradecidos”. Pero especialmente le damos las gracias a Dios Es Grande porque en medio de los tiempos de zozobra en que vivimos, Él protege nuestra nación y a los venidos de todos los rinconcitos de la Tierra que aquí habitamos.”

MANFRED ROSENOW es un abogado y periodista de Miami especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald, 3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com

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