Linea de Inmigración

Línea de inmigración: Del 17 de diciembre para acá, su caso es más promisorio

Buen día. Mi nombre es Jorge González y vivo en Miami, Florida, hace casi 3 años. Le escribo por referencia de una amiga quien es seguidora de sus publicaciones en El Nuevo Herald. Ella admira la forma en la que usted responde al público y me sugirió que usted seguramente podía ayudar en mi caso.

Nací en Cuba y me gradué como dentista en el año 2007. En el año 2010 viajé a Venezuela para trabajar en la misión médica. Allí solicité una visa en la embajada de Estados Unidos en Caracas y me fue concedida, por lo que en junio del 2012 entré a este país con un “significant parole”, según se declaraba en mis documentos de inmigración y, al cabo de un año, apliqué para la residencia permanente según indica la Ley de Ajuste Cubano.

Luego de una entrevista con agentes de inmigración, mi residencia fue negada porque en Cuba fui miembro de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC). Todos los que fuimos nacidos y educados en Cuba, sabemos que es imposible escapar del control político y social. Y así expliqué en mi entrevista, pero resultó en vano. Es por eso que en este momento me encuentro buscando toda la ayuda posible para tratar de resolver mi situación inmigratoria.

Creo muy importante también comentarle que desde que entré al país he estado trabajando y estudiando para revalidar mi título como dentista. He aprobado todos los exámenes necesarios para tener derecho a entrar a la universidad, pero la mayoría de ellas me exigen de una u otra forma que sea al menos residente permanente del país.

Quisiera su ayuda, ya sea con su opinión, o con una entrevista en persona, si fuera posible. Le agradezco con anticipación. Sinceramente,

Jorge González, (vía correo electrónico)

First things first –primero, lo primero-- gracias a su anónima y gentil amiga, la raíz comunicacional que hizo posible la existencia de su carta. Segundo, mis respetos a usted, por lo admirablemente perfecta su expresión en castellano, que se destaca por su prosodia, amén de su sintaxis y demás aristas de este brillante que lo es nuestro idioma. Recibo constantemente centenares de cartas, a todas contesto con igual esmero, pero cuando recibo una como la suya, disfruto, ése es mi premio, mi regocijo, el buen español que caracteriza la suya… Pero ahora, ¡Al Punto!, como diría Jorge Ramos, el colega periodista que acaba de honrar a toda nuestra comunidad al recibir la inclusión en portada de la revista Time por su merecido lugar entre los 100 máximos contribuyentes de nuestra cultura y oficio.

La coyuntura inmigratoria que usted enfrenta es la Sección 212(A)(3)(D) de nuestra Ley de Inmigración que erige en obstáculo para recibir residencia en nuestro país a quienes hayan pertenecido voluntariamente al Partido Comunista en su país de origen. La sanción rige por 5 o por 10 años tras su arribo a Estados Unidos, o sea, no es un pecado mortal, sino venial, para decirlo en términos eclesiásticos. Así y todo, es un obstáculo angustioso para quien de otra manera carece de impedimento para ser acogido como residente legal permanente (green card) en nuestro país.

No tengo espacio suficiente en esta columna para detallar puntualmente las consideraciones y las excepciones que rigen a esta causal, como por ejemplo, el que ningún niño en la isla puede substraerse a la educación comunista. Tratándose de mayores, las cosas se tornan relativas, pero la militancia en la UJC siempre suele ser una fuente de enojosas dificultades. Venga usted a verme y examinaremos juntos las circunstancias particulares de su caso, a ver si hay escapatoria a esta barrera que, por cierto, debiera ceder o reducirse dentro del reciente y sorpresivo rapport cubano-estadounidense.

El muy comentado estrechón de manos entre el Presidente Barack Obama y el actual mandatario de la isla Raúl Castro es un buen augurio para su preocupación. Del 17 de diciembre para acá, su caso es cada vez más promisorio. ¡Lo espero!

MANFRED ROSENOW es un

abogado y periodista de Miami

especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald,

3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com

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