Linea de Inmigración

¡Feliz viaje! Lo van a disfrutar, ¡y qué envidia!

Estimado doctor Rosenow: Ante todo debo decirle que desde hace tiempo quería escribirle para agradecerle en nombre de todos mis coterráneos cubanos y de todos los latinoamericanos la magnífica labor que usted hace dando consejos a diestra y siniestra para iluminar el tortuoso camino de la inmigración a este país, pero como ocurre a veces, lo iba dejando y al fin no lo hice. Nunca pensé que necesitaría de sus consejos, pues toda mi familia ya está en Estados Unidos y sus problemas con Inmigración ya estaban resueltos. Me equivoqué, me olvidé de ese viejo adagio de sabiduría popular que reza, “ Nunca digas de esa agua no beberé”.

Voy al grano, para no hacerle perder más tiempo. Yo soy ciudadano norteamericano, abogado como usted, retirado, pero no jubilado. Ahora trabajo como intérprete y traductor en los tribunales de California (la palabra “cortes” me parece un anglicismo), y pienso trabajar, como dice el padre de un amigo mío, hasta el día antes de morirme. Tengo unos pocos años menos que usted, o sea, que soy más joven que usted.

El asunto es sencillo y casi me apena hacerle perder su tiempo en algo que puede ser intrascendente. Mi nieta y su esposo son residentes legales permanentes en este país. Han trabajado duro y, como dice la poesía de Antonio Machado, “han hecho camino al andar”. Mi esposa (no es la abuela de mi nieta, pues la abuela falleció) y yo, queremos darles un pequeño estimulo e invitarlos a pasar unos días con nosotros en Punta Cana, República Dominicana, en septiembre, a donde nosotros vamos todos los años. Ellos son residentes legales, no se han hecho ciudadanos, no sé por qué. La gente joven lo deja todo para después, pero esperan recibir sus pasaportes cubanos próximamente (no sé por qué ni para qué los pidieron, pero eso es problema de ellos).

Mi pregunta es la siguiente: ¿Pueden ellos, con su pasaportes cubanos válidos y sus tarjetas de residentes, salir de Estados Unidos, entrar en República Dominicana, y regresar a Estados Unidos? ¿Sería aconsejable que, para mayor seguridad ante la posibilidad de que la Oficina de Intereses de Cuba no les expida el pasaporte (la entrada de ellos fue por frontera), soliciten (la palabra “apliquen” es otro anglicismo) un reentry permit?. ¿Qué me aconseja usted?

Le agradezco por anticipado su atención y una vez más lo felicito por la magnífica labor que usted hace para beneficio de todos los que en algún momento nos vemos con dudas acerca de lo que tenemos que hacer para encontrar la luz al final del túnel. Un abrazo de un cubano que le aprecia (uno más...) y desea que Dios le permita por muchos años más ayudar a quienes lo necesitan.

Rafael Diego, Whittier, California.

Gracias, apreciado colega y amigo, que aunque nunca tengamos (imposible tenerlo todo...) el privilegio de estrecharnos la mano, tenemos afinidades intelectuales y generacionales cual si yo estuviera recibiendo una inesperada carta de mi ya fallecida tía paterna Paula Rosenow Lipkowitz, asentada en California tras el éxodo forzado de nosotros, los judíos alemanes, huyendo del genocidio que nos azotó a manos del criminal más masivo de la historia, Adolfo Hitler (el demonio lo tenga fritando para siempre en su flamífero infierno)...

El reentry permit es un documento de viaje que el USCIS (Inmigración) expide a los residentes permanentes, válido por 2 años, que permite al portador ausentarse del país por un tiempo continuo hasta de un año y 364 días sin perder su estatus de residente. El reentry permit es especialmente útil para los residentes permanentes apatridas, aquellos que no poseen pasaportes para viajar al exterior, en cuyo caso el “reentry” puede utilizarse como pasaporte para la obtención de visas para entrar a otros países, como es su caso en consideración.

¡Felices vacaciones en Punta Cana, delicioso destino dominicano! Casi me atrevo a pronosticar que no les provocará regresar a nuestro agitado país donde todo es un incansable correr... Cuéntenme su aventura cuando retornen... ¡Feliz viaje!

MANFRED ROSENOW es un

abogado y periodista de Miami

especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald,

3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com

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