Linea de Inmigración

La Venezuela de hoy es muy distinta al bello país de ayer

Muy buenos días, doctor Rosenow: Yo soy residente en la Florida, Estados Unidos, desde enero del 2009 junto con mi esposa e hijos, los cuales ya calificaron como ciudadanos y tienen pasaporte americano.

Lamentablemente, yo aún no he pedido la nacionalidad porque en el 2011 en mi país (Venezuela) por motivos de trabajo tuvimos un juicio penal por un accidente laboral donde hubieron fallecidos y, por motivos de políticas de estado, los empresarios nunca tenemos la razón. Obviamente el caso fue fortuito y de ninguna manera se demostró nuestra culpabilidad directa, pero nos condenaron, y a mí en particular, a 3 años, pero cumpliendo un régimen de presentación, mas nunca recluido en prisión.

Quería saber su opinión al respecto, ¿si es el caso que pida la ciudadanía en Estados Unidos, considerando que ya tengo más de 5 años aquí y más de 30 meses?

Aún sigo viajando con la misma regularidad de siempre y jamás he incumplido ninguna de mis obligaciones, ni en Venezuela, ni en Estados Unidos.

Gracias por su valiosa asesoría si le será posible. Muy amablemente me despido,

“Anónimo” (via correo electrónico).

Gracias por su carta, anónimo lector venezolano y, first things first, (primero lo primero), permítame felicitarlo por el éxito de su esposa e hijos, felizmente logrados ciudadanos estadounidenses por naturalización. (Nunca digo “ciudadanos americanos“, porque soy un amante del idioma y esta locución es un barbarismo: para mí, América se extiende desde el Estrecho de Magallanes, en la punta sur del continente, hasta el Estrecho de Behring, en su homólogo norte. Los angloparlantes estadounidenses, en cambio, entienden por America solamente el país que correctamente llamamos Estados Unidos – como quien dice, “lo que queda debajo de este país, es pura maleza...” ¡Qué desparpajo!, como habría dicho un gran (aunque muy discutido) amigo cubano, el político y periodista José Pardo Llada, (Dios lo tenga en su eterna gloria...)

Su problema, estimado lector de la patria de Simón Bolívar es que la Venezuela que conocí (allí viví varios años y allí nació una de mis hijas), ¡ya no existe más que en el recuerdo! Aquellos eran los bellos tiempos del Presidente Leoni (y su recordada esposa, doña Menca...), los del bolívar a 3.56 por dólar (hoy revolotea por los 200), los de desayuno con ¿cambur ó fruta-bomba? (en colombiano, ¿con banano ó papaya?), los de las imponentes Torres del Silencio al centro de la capital, los que la extendían de Petare hasta Antímano (La Yaguara) donde yo trabajaba, los de deleitarse en el Teatro Nacional (¿ó sería en el Municipal?) escuchando a Monserrat Caballé representar a Luisa Fernanda, la inmortal zarzuela, hasta hacer llorar al público, (incluyendo a este modesto servidor...) O tempora o mores (oh tiempos oh costumbres) como solían exclamar los romanos, 2,500 años atrás... Así todo va quedando en historia, y el presente (desde el difunto Chávez hasta el atrabiliario Maduro), es una Venezuela nueva, desconocida, que por mucho que la llamen Bolivariana del Siglo XXI, tiene por lo menos 21 años de retraso respecto a aquella en que usted nació...

No es fácil que un oficial de inmigración estadounidense discierna el trigo del afrecho en el cuadro penal que usted describe. Ni aun yo mismo podría aquilatar con exactitud sus posibilidades hasta tanto conocer y examinar prolijamente sus documentos. Lo invito a someterse a consulta, con todos sus papeles a la vista, para determinar sus posibilidades (y el momento más oportuno) de emprender su proceso de naturalización, vale decir, su ciudadanía. Lo que describe su carta es un estatus de probation (probatoria) y lo que hay que desvirtuar es la condena misma. Falta en su historia cómo usted logró ingresar a Estados Unidos con semejante bagaje a cuestas, y si se complicó ocultando ó mintiendo ante las autoridades de inmigración.

Sea cualquiera su situación, el paso del tiempo tiende a sacarlo de la oscuridad hacia la claridad que aspira. ¡Lo espero!

MANFRED ROSENOW es un

abogado y periodista de Miami

especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald,

3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com

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