Linea de Inmigración

Línea de inmigración: Como decía el finado José Pardo Llada: ¡Qué desparpajo!

Muchas gracias por responder mi correo. Disculpe si lo molesto nuevamente pero no es lo mismo escuchar lo que dicen las personas que escuchar la opinión de un experto.

Tengo dos preguntas para usted. Para acogerse a la Ley de Ajuste Cubano y recibir la ayuda que da el gobierno estadounidense con respecto a esa ley, ¿es necesario cruzar por la frontera? O si uno llega por el aeropuerto, ¿puede también recurrir a dicha ley? Y la otra es, en el caso de que un cubano llegara solo allá, sin ninguna familia, ¿cómo sería entonces la ayuda que recibiría, porque me imagino que debe ser diferente a alguien que tenga familia allá?

De todas maneras usted es el experto, por eso me remito a usted. Le agradecería mucho que pudiera aclararme esas dudas puesto que pienso viajar a Estados Unidos y me seria de gran utilidad tener conocimiento acerca de todo lo relacionado con esto. Espero su respuesta.

“Anónimo”, Cuba (vía correo electrónico)

Gracias por su insistencia en volverme a escribir tras de haberle contestado su primer mensaje electrónico, lo cual, por decirlo de alguna manera, no logró satisfacer su ansiedad por asegurarse de que este país, Estados Unidos, siguiera sirviéndole de papá y mamá cuando usted arribe acá de cualquier manera.

Dada la brevedad de sus escritos, que así me lo permite, reproduzco aquí ese contenido, que al principio no me daba a conocer suficientemente la filosofía vital de usted en torno a su propuesta reubicación:

5/1/2015 -- Buenos días, es para hacerle una pregunta. cómo están las relaciones hoy en día con eeuu y cuba? se puede cruzar la frontera y acogerse a la ley de ajuste cubano sin problemas? Espero su respuesta y gracias.

Mi respuesta de entonces por correo electrónico:

Gracias por su pregunta concisa y precisa. No obstante el acercamiento entre los dos países, la admisión de cubanos por la frontera hasta ahora no ha cambiado.

Permítame, esta vez, apreciado Don Anónimo, comenzar ésta, mi segunda respuesta, con una reflexión emanada mucho atrás por nuestro desgraciadamente asesinado Presidente John F. Kennedy: “No preguntes lo qué puede hacer Estados Unidos por ti. Pregunta tu qué puedes hacer por Estados Unidos”.

Es así como funciona este país al cual usted está tan interesado en arribar... ¡siempre y cuando le den seguridades en cuánto a qué y cuánto aquí le vayan a regalar! Y digo “regalar” porque, le pregunto yo, ¿a título de qué le debemos algo a usted?!

Como quiera, usted ya está enterado de que Estados Unidos le va a regalar al año y un día de haber llegado acá (siempre y cuando su conducta social sea correcta) la residencia legal permanente (¡!) representada en la green card, la cual le permite a usted 5 años después, hacerse pleno ciudadano estadounidense por naturalización (sólo necesita haberse portado bien y saber o haber aprendido nociones del idioma inglés básico). ¿Sabe usted lo que le costó a 50,000 jóvenes que sacrificaron su destino en la batalla de Iwo Jima, o a 5,000 de ellos en defensa de nuestras libertades muriendo en Afganistán o Irak??! Respuesta: la vida.

Usted, en cambio, ¿qué ha hecho para merecer, no sólo que le abran la puerta de este primer país del mundo, sino que quiere saber de antemano exactamente cuánto le van a regalar periódicamente por el “favor” que usted nos hace (??!) de refugiarse aquí de las presiones, las escaseces y los sufrimientos de vivir en la Cuba comunista y totalitaria?

Los cubanos son bellas personas y cuento entre ellos algunas de mis mejores amistades (y hasta yernos, padres de mis nietos ). Como ellos, viven entre nosotros dos millones de cubanos respetuosos, productivos, dignos de respeto y reconocimiento.

A usted nada de eso le interesa. Sólo quiere saber la magnitud y condiciones de lo que Estados Unidos le va a regalar por venir a “refugiarse” aquí. Mordecai! (mi misteriosa voz de desconcierto...) Mejor se lo digo en inglés (para que vaya aprendiendo): Shame on you! (¡Qué vergüenza!) O como lo solía expresar el discutido cubano José Pardo Llada (padre de Bernadette y buen amigo de mi juventud):“¡Qué desparpajo!

MANFRED ROSENOW es un

abogado y periodista de Miami

especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald,

3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com

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