Linea de Inmigración

Línea de inmigración: De visita es fácil, venir como inmigrante tardaría un poco más

Distinguido y admirado doctor Rosenow: Soy una persona contemporánea suya, 80 años, sin embargo pienso que soy su fan #1, porque lo sigo a través de el Nuevo Herald desde hace más de 15 años. Lo admiro y respeto porque en cada respuesta hace gala de sus conocimientos y de su buen humor.

Le consulto lo siguiente. Mi esposo y yo somos ciudadanos de este bello y gran país, nacimos en Venezuela, somos padres de cuatro hijos, dos de ellos son también ciudadanos y viven al norte. Dos varones están en Venezuela, uno casado, y el otro divorciado, con hijos adultos.

La pregunta: ¿Podemos pedir a este hijo divorciado? Él vino hace unos meses y se regresó, pero mi esposo, que tiene 83 años, está delicado de salud y nos ayudaría tenerlo cerca.

¿Que tiempo demora una petición de padre por hijo? ¿Tiene él que estar en Venezuela hasta que le salga la aprobación?. Anticipadamente le doy las gracias por su atención, y le ruego al Señor Todopoderoso le bendiga y le dé la oportunidad de vivir muchos años más con toda esa vitalidad para ayudar a tanta gente necesitada de sus servicios. También, quiero felicitarle por tener una esposa que es su Ángel de la Guarda. Dios los bendiga. Atentamente,

Julia Nieves R., (vía correo electrónico)

Gracias, doña Julia (si así me lo permite), me siento abrumado por tan hiperbólicos elogios de mi modesta labor. Al mismo Todopoderoso que usted invoca, le doy, por encima de todo, las gracias desde mi espíritu porque hace 30-y-tantos años Él respondió a mi perplejidad cuando, en compañía de Teresa (mi física Ángela Protectora...), le preguntamos qué hacer para cumplir con ese mandato supremo en nuestro tránsito terrenal: servir.

Lo iniciamos así, un poco empujados por las circunstancias, hasta tanto comprendimos que no habría labor seria al respecto sin ostentar, primero que todo, el título de abogado, como lo exige perentoriamente la ley en Estados Unidos. ¿Qué hacer?! Una sola solución: To be, or not to be (ser o no ser) --si bien yo había iniciado carrera de leyes en Colombia, el único recurso habilitante era volver a iniciar estudios de abogacía en este país, algo un tanto improbable a mis entonces... ¡52 años de edad!

En casa de mis padres en Barranquilla, donde crecí, siendo yo aún un muchacho, mi papá – Dios lo tenga en Su eterna gloria – tenía colgado en una pared un pensamiento de Wendell Wilkie, el opositor de Franklin Delano Roosevelt a la presidencia de Estados Unidos. Nunca sabré qué exactamente llevó a mi padre a exhibir en su pared esa norma que rezaba, “Lo imposible lo hacemos inmediatmente; lo milagroso tarda un poco más..”, pero aquella exhortación me impulsó, y con la fuerza del Todopoderoso me matriculé primero en la Universidad de Miami, y más tarde en la incipiente facultad de derecho de la recién fundada Universidad St. Thomas, adquiriendo mi título y licencia profesional de abogado a mis ¡58 septiembres! (lo mío no son abriles...) De esa experiencia espiritual nació mi norma con la cual yo animaba, años más tarde, a nuestra hija Rosalie, a competir y triunfar en sus empeños atléticos: “You can do it!” (“¡Tú puedes hacerlo!”)

Esa es también mi respuesta para usted, apreciada Julia.

El ciudadano de Estados Unidos siempre puede pedir a sus hijos, menores, mayores, solteros, divorciados, o viudos – whichever!

Los niños (hasta 21 años) no hacen cola – son immediate relatives, y vienen... inmediatamente. Todos los demás hijos tienen cola de espera, la del suyo (1st. Preference, unmarried) va por el 2007, muchos años de paciencia...

Lo más práctico: mientras tenga visa (B-1/B-2 non-immigrant visa), él puede venir de visita y es altamente improbable de que, a pesar de estar pedido por su papá o mamá (da igual), le pongan problema de admisión. Lo demás es “confiar y esperar” (A. Dumas), y el Señor de Arriba le dará ánimo y vida al anciano papá para disfrutar sus “visitas”... En este mundo, tan convulsionado como está, es poco práctico atenerse a planes muy a futuro. Si usted desea mi ayuda para la petición que contempla, venga a verme, ¡y con mucho gusto!

MANFRED ROSENOW es un

abogado y periodista de Miami

especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald,

3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com

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