Linea de Inmigración

LINEA DE INMIGRACION: Una niñada de enredadas y complicadas consecuencias

Hola, estuve leyendo algunas respuestas de casos remitidos a ustedes y he quedado satisfecho con las respuestas, por lo que quisiera me respondieran una pregunta de mi caso que quizás le sirva a muchos.

Yo vivía en Cuba y estaba acompañado. Mi pareja tenía de otro matrimonio una niña de 3 años de edad al momento de juntarnos en el año 2002 y vivimos juntos hasta que decidí venir para acá en el 2009. Llegué a este país legalmente con residencia, por lo que fui a casarme para poder traer a mi familia. Llegaron mi esposa y la niña el 12 de febrero del 2013. Ella cumplió los 15 años aquí, pero comenzó a echar de menos lo de allá y quiso regresar. Vivimos en Ohio y el cambio es grande en todo, por lo que se fue el 9 de noviembre de ese año, es decir sólo estuvo aquí 9 meses. Ahora está arrepentida y quiere regresar. Mi esposa está haciendo su residencia en estos momentos y pensamos ir a Cuba en cuanto lleguen sus papeles.

Quisiéramos saber si la niña tiene derecho a regresar y si debemos hacer algún trámite allá en ese viaje, o qué debemos hacer aquí. Tenemos su número de Social Security. Pienso hacer la ciudadanía el próximo año, lo que quizás agilice algún trámite, ¿o es que debe ser su madre la que realice los trámites nuevamente?

Muy agradecido. “Anónimo” (vía correo electrónico)

Usted no menciona su ocupación, pero confío que no será de confección o bordado... ¡porque todo lo haría en zigzag! No es que yo sea adivino, pero, ya que hablamos de costuras, su carta... “para muestra, ¡un botón!”

Pero, ¡ordenemos! Así comenzó el mundo antes de que Dios lo sacara del vacío y el caos. (Un cínico diría que hoy todo sigue igual..) Primera pregunta, esencial para este análisis: ¿Es la niña del cuento hijastra legal suya? Respuesta: lo es, y para siempre, porque, esa es la ley, usted se casó con la madre antes de que la niña cumpliera sus 18 años de edad. De ahí que cuando usted, como residente, pidió a su esposa, esa petición incluyó a la hijastra. Con esta base, las dos llegaron a Estados Unidos bajo el programa general de reunificación familiar bajo parole para cubanos.

Para la madre, todo fabuloso, pero para la niña no tanto, porque ella se crió hasta sus 15 años en un país muy diferente y, por ello, equivocada pero comprensiblemente, se aburrió, y a los 9 meses de estar aquí en este ambiente desacostumbrado, abandonó su estatus de parolee y se regresó a Cuba. El parole para reunificación familiar no es de múltiples entradas, sino de una sola y la admisión bajo parole se le otorga a los cubanos con dos años de validez partiendo de la base de que“al año y un día” (Ley de Ajuste Cubano) el 99.9 de ellos (!) gestionen su ajuste de estatus a residentes. (Mi comentario: el 0.1 de los restantes están... locos de atar y si quieren irse, ¡buen viaje y olvídense de regresar!)

Su niña se regresó a Cuba mientras estaba en estatus de parolee, y abandonado ese precioso estatus preambular, por ahora no tiene cómo regresar. Pero Dios la ama y ahora usted, su padre, intenta hacerse ciudadano y, cuando lo logre, podrá presentar por ella una petición de familiar inmediato, o alternativamente, de primera Preferencia, si fuera que a la hora de esa ciudadanía, ella ya haya rebasado los 21 años de edad (cosa poco probable). Esta vez, a diferencia de la primera, la niña indecisa podrá inmigrar, pero ya no bajo parole, sino con su visa de inmigrante y, cuando ingrese y pise tierra en Estados Unidos, será residente en su admisión, pero no disfrutará de los beneficios de refugiado. En consecuencia, el padrastro peticionario (o un sustituto calificado) tendrá que proveer un affidávit of support para que la niña pueda inmigrar. También el padre residente la podría pedir (I-130 en 2da. Preferencia, F2A), pero le tocaría hacer cola de 3 a 4 años, debido a la limitación de 20,000 visas anuales por país. En cambio, la expedición de un segundo parole es una alternativa discrecional y no tengo claro si el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) se lo apruebe.

¡Todo este enredo a causa de su imperdonable niñada! La inmigración no es cosa de juego. ¡Mucho cuidado!

MANFRED ROSENOW es un

abogado y periodista de Miami

especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald,

3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com

  Comentarios